4 razones para utilizar la bicicleta por la ciudad

Muchas avenidas y calles principales están saturadas de coches y autobuses; el tránsito es cada vez más insoportable y si no usamos el metro nos llevará mucho tiempo llegar al trabajo o a donde queramos ir

Cuando una ‘moda’ es beneficiosa para nuestra salud, debemos seguirla sin excepción. Y en el caso de usar la bicicleta por la ciudad, los efectos son positivos también para la economía, la sociedad y el medio ambiente. Te damos algunas razones para que viajes en dos ruedas más seguido.

¿Por qué utilizar la bicicleta por la ciudad?

No importa qué modelo elijas, su color o si es alquilada o de tu propiedad… Andar en bicicleta por la ciudad tiene muchos beneficios. Este medio de transporte limpio, económico y rápido puede ser la solución a varios problemas habituales de las grandes metrópolis.

Andar en bici por ciudad.

Las bicis son la respuesta a varias preguntas, entre ellas la de “¿Cómo hago ejercicio sin pagar el gimnasio?” o “¿Cómo evito los embotellamientos?” Si aún no estás decidido a usar bicicleta por la ciudad, te damos algunos motivos:

1. Porque es más sano para ti

Trabajar muchas horas te quita tiempo libre (y energía) para practicar alguna actividad física. Pasas tanto tiempo sentado frente al escritorio que los estragos del sedentarismo están haciendo mella en tu salud: contracturas, obesidad, calambres, várices, dolor de cabeza… Y la lista sigue.

¿De qué manera puedes evitar todas estas consecuencias de las más de ocho horas que estás en la oficina? ¡Yendo en bicicleta! Así es, porque aprovechas ese tiempo para entrenar. Si vives lejos o si nunca has andado mucho en bici, siempre puedes usar el metro o dejar el coche aparcado a varias calles y usar una bici de alquiler. De a poco aumenta el recorrido hasta que lo hagas completo, ¡ida y vuelta!

2. Porque reduce la contaminación ambiental

Uno de los grandes problemas en las ciudades es la cantidad de smog en suspensión, producto de los cientos de vehículos que circulan por sus calles (entre otros causantes). Imagina que si solo un porcentaje de la población decidiese ir en bicicleta al trabajo, esta contaminación se reduciría de forma considerable.

Por ejemplo, en algunas metrópolis ‘bikefriendly’ como Ámsterdam han podido bajar en un 25% la emisión de dióxido de carbono a la atmósfera gracias a un solo cambio de hábito en los residentes. Esto se traduce en menos muertes y problemas vinculados a infecciones respiratorias, como son el asma o las alergias.

3. Porque es más rápido

Usar la bicicleta por la ciudad te puede hacer llegar antes a donde desees, ya que no dependerás del tránsito y mucho menos de los atascos en las calles. Encontrar dónde aparcar la bici es sencillo, y en el caso de que tengas una de esas que se pliegan y se llevan contigo, aún más.

Cómo hacerte un adicto de la bicicleta.

A su vez, no se realizan paradas intermedias (a menos que quieras descansar o comprar alguna cosa) como sucede con los medios de transporte públicos. Eres 100% independiente para hacer la ruta que tengas ganas -y así evitar el aburrimiento- y llegar a tu lugar de destino en tiempo récord si pedaleas un poco más rápido o ya estás entrenado.

Debes tener en cuenta las medidas de seguridad y las señales, así como también respetar las sendas específicas que hay en ciertos barrios, dejarle paso a los peatones y estar muy atento al paso de los coches y demás vehículos. Y por supuesto, llevar siempre casco.

4. Porque es más barato

¿Has echo la cuenta de cuánto gastas al mes o al año en ir y regresar del trabajo? Si por ejemplo usas el coche, puedes estar derrochando por lo menos unos 2 000 euros anuales: aparcamiento, gasolina, peajes, desgaste del coche… Todo suma.

Y según dónde vivas, el coste por ir en metro, en autobús o en tren también puede ser bastante elevado. ¡Imagina lo que puedes hacer con ese dinero que te ahorras por andar en bici! Para empezar, puedes pagarte unas vacaciones más que merecidas después de tanto pedaleo, también comprar ropa nueva, hacer alguna reparación en casa, adquirir muebles o ahorrar para tener tu vivienda propia.

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