Consejos para empezar a correr por la mañana

Francisco María García · 5 octubre, 2018
Adaptarse a un nuevo horarios no siempre es fácil, difícil también puede resultar a quienes no están acostumbrados al trabajo físico regular y optaron por el running para hacer sudar al cuerpo; los ejercicios a primera hora del día demandan, entre otras cosas, mucha fuerza de voluntad

Para muchos corredores habituados a entrenarse en horas de la tarde o en la noche, cambiar la rutina y empezar a correr por la mañana origina mejoras insospechadas.

La lista de beneficios de los entrenamientos ‘mañaneros’ pasan desde el plano físico hasta el emocional. Los músculos suelen estar descansados, libres de tensiones y actúan positivamente sobre el cerebro; se libera el estrés acumulado y se afronta la jornada con la mejor actitud posible.

Regla primera: dormir bien

Para cualquier persona, el respeto de las horas de sueño es requisito indispensable para gozar de buena salud.  Conforma junto con una dieta equilibrada y rutinas de ejercicios constantes, un triángulo vital. Si la meta es empezar a correr por la mañana, este detalle se hace aún más necesario.

Consejos para dormir mejor.

Entre siete y ocho horas es el tiempo ideal de descanso que requiere después de una jornada larga y agotadora. Para dormir bien también es necesario disponer de una alcoba oscura y apagar cualquier aparato electrónico que pueda estropear el sueño; incluyendo computadoras, tabletas o televisores.

La revisión del Smartphone justo antes de cerrar los ojos no es buena idea. Es preferible leer un libro, escuchar música suave o realizar ejercicios de relajación.

Una cena ligera y nutritiva

Es también requisito insalvable para dormir bien cenar ligero y dos horas antes de ir a la cama. Esto es positivo para que el sistema digestivo haya finalizado sus tareas y el cuerpo se disponga realmente a descansar.

Esta última comida del día debe incluir carbohidratos de fácil digestión y proteínas. Elementos que proporcionarán la carga energética necesaria para ejercitarse al día siguiente.

Dejar todo preparado

A las cinco de la mañana salir de la cama puede requerir de un esfuerzo mayor que correr cinco kilómetros a ritmo rápido. Por ello, se deben minimizar las posibles excusas que pudiesen aparecer mientras todavía no se ha conseguido superar el sueño matutino.

La estrategia a seguir para estos casos es dejar todo listo la noche previa. Todavía adormilados, los corredores madrugadores deben saber que tienen todo a la mano para cumplir con sus objetivos.

Esta preparación incluye desde seleccionar la ropa hasta guardar la botellita de agua que se llevará en la nevera. También recargar la batería del celular y saber exactamente donde se dejan llaves, billeteras o cualquier accesorio que sea necesario.

Los beneficios de entrenar por la mañana.

¿Correr en ayunas?

Este es un debate extenso. Hay quienes defienden de forma cerrada los beneficios que conlleva trotar en las mañanas sin haber desayunado. El grupo de quienes consideran esto como una falta grave en contra del organismo es también numeroso.

De cualquier forma, si entrenarse en la mañana no forma parte de una rutina establecida, es mejor optar por tomar un pequeño snack antes de empezar a correr.

Adicionalmente, la carga de azúcar incluida en frutas como el plátano, viene bien para ‘sacudir’ al cuerpo de la pesadez. Una taza de café, preferiblemente sin azúcar, es otra buena opción para dar a los músculos un estímulo extra que los impulse a moverse.

Empezar a correr por la mañana: mejor en grupo

Quienes están acostumbrados a entrenarse en horas de la tarde, probablemente no extrañen tanto la compañía. Pero para aquellos que quieran empezar a correr por la mañana, contar con compañeros de ruta es un incentivo extra.

Cuando se forman grupos numerosos, cumplir con las rutinas deja de ser un asunto individual para formar a ser parte de un pequeño colectivo. Además, el apoyo siempre viene bien cuando la tentación de claudicar está en el ambiente.

Vestirse de forma adecuada

Es una idea relativamente común empezar con planes de entrenamiento regular en enero, junto con los propósitos del nuevo año. Pero practicar el running en invierno requiere de unas consideraciones especiales que puede llevar a los principiantes a abandonar antes de siquiera haber comenzado.

Fuera de las nevadas de la temporada invernal, salir a entrenar sobreabrigado no es una buena idea. En lo que el sol despunte en el horizonte, el aumento progresivo de las temperaturas, en combinación con el propio calor corporal, pueden provocar una sensación de fatiga insalvable.