Correr en la calle, ¿asfalto o camino?

Alvaro · 8 abril, 2018
Hemos dedicado otros artículos a hablar de las diferencias entre correr por la calle o hacerlo en el gimnasio

Si os encontrais dentro de ese selecto grupo de mortales que necesitan salir a correr diariamente, es muy probable que este artículo os resulte de interés, e incluso utilidad, para conocer las diferencias entre practicar running en asfalta o por camino.

Si eres runner, sin duda sabrás que esta es una de las preguntas más recurrentes. No en vano, el tipo de terreno en el que practiquemos nuestra actividad deportiva predilecta influye, y mucho.

Es evidente que ambos espacios tienen sus particularidades, sus pros y sus contras; por lo que conviene saber y estudiar para conocer a que inconvenientes nos enfrentamos, el tipo de calzado idóneo para cada suelo etc.

En gran parte, deberemos elegir el tipo de suelo en función del objetivo que tengamos marcado a la hora de salir a correr o entrenar, así como de nuestra condición física y del estado de nuestras articulaciones.

Por último, tampoco podemos olvidar la hidratación necesaria si vamos a realizar entrenamientos por tiempo superior a 30-40 minutos.

Correr por asfalto

Una chica estirando para correr.

Normalmente, es el tipo de superficie que escogen la gran mayoría de los corredores para practicar su dosis diaria, entre otras cosas, por ser el tipo de firme que nos es más accesible y que tenemos al alcance.

El asfalta suele ser la superficie que permite mantener un ritmo mas alto de carrera -además de ser la superficie típica cuando vamos a participar en una competición-.

Por otro lado, también es la que mayor impacto negativo produce sobre nuestras articulaciones (principalmente en tobillos y rodillas), y esto es algo a tener muy en cuenta si padecemos algún tipo de molestia o hemos sufrido alguna lesión de la cual nos encontremos en la fase final de recuperación.

¿Cómo minimizar este impacto?, en primer lugar, debemos escoger un tipo de calzado adecuado, que nos permita absorber este efecto, el cual se verá agravado si salimos a correr con la primera zapatilla que encontremos en el armario.

Si vamos a correr por asfalto, lo más habitual es que lo hagamos dentro de una ciudad ¿qué quiere decir esto?, seguramente tendremos que subir y bajar bordillo, esquivar peatones, cruzar semáforos y pasos de cebra…

Todo esto va a requerir una atención constante para evitar torceduras, atropellos y demás inconvenientes que puedan generarnos las condiciones que nos rodean durante el tiempo que realizamos el ejercicio.

¿Cuáles son entonces los pros y los contras de correr sobre el asfalto?

Entre los defensores de este tipo de superficie, sin duda, la regularidad del terreno es una de las cuestiones que más destacan. Esta característica produce que el impacto de la pisada sea más uniforme evitando así las temidas torceduras de tobillo.

Es un terreno para rodar de manera más rápida y limpia que sobre el campo, aunque menos natural. La otra cara de la moneda; al ser un terreno muy firme y duro, el impacto sobre nuestras articulaciones será mayor.

El asfalto es un terreno monótono que da poco juego, por lo que, pasados unos minutos, se puede volver aburrido, e incluso contraproducente, si topamos con excesivo tráfico.

Las condiciones que acostumbran a rodear al asfalto provocan que la carrera se interrumpa más de lo deseado, por no hablar del riesgo añadido que implica correr entre peatones, coches y motos.

Running sobre camino

En primer lugar, conviene diferenciar entre correr por un camino o pista de tierra del deporte conocido como Trail Running.

Este último transcurre por zonas bastante más técnicas y escarpadas, cosa que no ocurre cuando corremos por un camino liso de tierra -aunque presente unas mínimas imperfecciones o irregularidades-.

Este tipo de terrenos aparecen, frecuentemente, en los alrededores de pueblos y ciudades, aunque también los grandes parques de las ciudades cuentan con este tipo de superficies.

Por tanto, un primer inconveniente para aquellas personas que deseen correr en este tipo de caminos -y que no dispongan de uno cerca- es que se tendrán que desplazar hasta algún punto donde se pueda practicar este deporte.

Otro de los aspectos negativos de correr sobre tierra es que el ritmo que seamos capaces de establecer, será sensiblemente menor al que podamos mantener sobre el asfalto.

Ya hemos dicho que correr sobre asfalto produce un mayor impacto sobre nuestras articulaciones, pero correr sobre caminos no va a suponer una gran diferencia respecto a aquel tipo de terreno.

Quizá si encontremos distinciones, pero siempre relacionado con molestias articulares o de rehabilitación de lesiones, que seguirá siendo un factor a tener muy en cuenta  a la hora de elegir terreno.

Únicamente en contadas excepciones (como puede ser correr sobre un camino algo húmedo), este impacto se verá minimizado de forma notable; aunque, no nos engañemos, es extraño que nos encontremos con un camino de estas condiciones durante todo el recorrido del entrenamiento.

Lo habitual es que el entorno sea mucho más natural y limpio (al menos en el sentido de contaminación atmosférica) que el que rodea al asfalto.

Si, además, corremos por lugares alejados de la ciudad, podremos concentrarnos exclusivamente en correr, sin necesidad de atender a los inconvenientes que presenta la ciudad. Recapitulando, los pros que encontramos al optar por este tipo de superficies es la dureza intermedia del terreno.

En estos casos, el impacto de la pisada suele ser menor, lo que lo vuelve recomendable para quienes tengan algún problema en articulaciones, rodillas, tobillos etc.

Habrá mucho menos tráfico por lo que reducimos al mínimo la exposición al peligro y los paisajes y escenarios que dejan estampas relativamente motivantes.

Pero no todo iban a ser ventajas: el terreno puede contener piedras sueltas y pequeños hoyos que se camuflan en el conjunto y que pueden jugar una mala pasada a nuestros tobillos.

Estas zonas de campo no siempre están al alcance de todos para salir a correr; que, a menudo, son poco transitadas si no es por personas que pasean sus mascotas, van en bici etc.