Los mejores bastones para practicar marcha nórdica

Yamila Papa Pintor · 31 mayo, 2018
La marcha nórdica es una actividad deportiva que podemos hacer a cualquier edad, gracias a ello podremos descubrir parajes que difícilmente podríamos apreciar de otra forma

No hace falta que vivas en los países escandinavos para llevar a cabo esta rutina que cuenta con tantos beneficios. Tampoco debes mudarte a un pueblo de montaña o con nieve. ¡Puedes practicar en cualquier parque! Si deseas comenzar con esta disciplina, te contamos como elegir los mejores bastones para practicar marcha nórdica.

Marcha nórdica, un ejercicio ‘de moda’

Muchas veces asociamos la palabra ‘moda’ con algo malo o del momento, sin embargo cuando tiene beneficios para la salud aplaudimos las tendencias. Eso es lo que sucede con la caminata o marcha nórdica, un deporte de resistencia al aire libre que consiste en andar utilizando unos bastones similares a los del esquí para impulsarse, incluso en terrenos sin elevación.

Donde practica marcha nórdica.

Y si bien podemos pensar que se trata de un invento del siglo XXI para hacer footing o trekking de una manera más ‘llamativa’, lo cierto es que este deporte fue creado en los años 30. Los primeros en practicarlo fueron los esquiadores nórdicos para poder continuar entrenando fuera de la temporada de invierno.

En cuánto a sus beneficios, podemos destacar que es una excelente disciplina aeróbica que refuerza el sistema cardiovascular y se puede practicar a cualquier edad. Reduce la hipertensión arterial, fortalece las rodillas y la espalda, trabaja tanto las piernas como el torso y por supuesto, los brazos. Además, quema muchas calorías. Cabe añadir que como se practica al aire libre, permite el contacto con la naturaleza.

La técnica para realizar marcha nórdica está basada en cuatro ‘pasos’ que podemos recordar mediante una regla mnemotécnica: ALFA (Andar recto, Longitud máxima de brazos, Formación de un triángulo y Adecuación del ritmo)

La caminata siempre es erguida, para no adoptar posturas extrañas y dolorosas; los brazos han de estar lo más estirados posible para que puedan realizar movimientos amplios en la musculatura; el bastón se clava a un ángulo de 60° y soltarlo cuando el cuerpo lo sobrepase; el ritmo depende del terreno, el estado físico y la ayuda que hayamos recibido de los bastones.

¿Cómo elegir bastones para practicar marcha nórdica?

El equipamento para llevar a cabo esta rutina, además de ropa y calzado cómodo, son un par de bastones especiales. Si bien se parecen a los de esquí, no son iguales. Tampoco podemos utilizar palos o ramas cogidas en el bosque ni bastones para caminar como los que utilizan los ancianos.

Los bastones para marcha nórdica pesan entre 150 y 500 gramos -según el material con el que se han confeccionado- y están provistos de una punta de tungsteno y una empuñadura con correas de sujeción.

Para un principiante -si prácticas entre una y dos veces al mes- se recomienda que los bastones para practicar marcha nórdica sean de aluminio, con empuñaduras de plástico que son las más asequibles, puntas de acero y correas de muñeca con paso de pulgar.

Bastones de marcha nórdica.

En el caso de practicantes regulares -una vez por semana- se aconseja que sean 50% de carbono y 50% de aluminio, con empuñaduras de elastómero que aumentan la adherencia, correas con paso de pulgar desmontable y puntas de tungsteno.

Y para aquellos que practican la marcha nórdica varias veces por semana (intensivos), el material más adecuado es un 80% de carbono y 20% aluminio, con empuñaduras de corcho que absorben mejor la transpiración de las manos, correas con paso de pulgar desmontables y puntas de tungsteno.

En el momento de comprar bastones para practicar marcha nórdica debemos tener en cuenta el largo. Para eso la altura de la persona que lo utilizará es el dato necesario. Tenemos opciones desde los 100 a los 125 centímetros, con ‘escalas’ de cinco en cinco centímetros. Los primeros sirven para deportistas que midan alrededor de 150 centímetros y los últimos para aquellos cuya altura supere los 190 centímetros.

La idea es que los bastones permitan una caminata cómoda y al mismo tiempo se fijen a la superficie o terreno donde estamos marchando. De esta manera se aprovechará al máximo la disciplina.