¿Qué es la marcha nórdica?

Francisco María García · 11 mayo, 2018
Se trata de un deporte relativamente nuevo, cuyo origen lo encontramos en la tercera década del siglo XX. Su nombre, así como su técnica definitiva, se terminó de definir a mediados de los años 90

Quienes están en busca de una actividad que les permita optimizar su forma física, disponen de muchas opciones. La marcha nórdica es la mejor elección; aporta amplios beneficios para la salud en muchos sentidos y además resulta sencilla, económicamente accesible y hasta divertida

Durante la práctica de este deporte, se pone en acción el 90% del aparato muscular del cuerpo humano. Esto implica el movimiento de al menos 600 músculos; una cifra superior a lo que se consigue con la natación.

Origen de una práctica de moda

La marcha nórdica se inició en Finlandia. Durante los días estivales, el equipo nacional de esquí empezó a realizar sesiones de caminatas, simulando con los bastones el braceo natural del esquí de fondo.

Marcha nórdica.

El objetivo de estos primeros entrenamientos de Nordic Walking, era que los atletas no perdieran las condiciones aeróbicas mientras esperaban la siguiente temporada invernal. Así mismo, se tiene constancia que la selección nacional de esquí de Polonia, también desarrolló rutinas similares con los mismos propósitos.

En la década de 1970, la práctica empezó a incluirse dentro de clases de educación física escolar y a nivel universitario. En 1994 el entrenador finlandés Mario Kantanewa publicó el primer manual de marcha con bastones, inspirado en los movimientos tradicionales del esquí de fondo.

También en Finlandia, en el año 2000, se formó la INWA (Asociación Internacional de Marcha Nórdica); fueron pioneros en cuanto a la regulación y consolidación de esta actividad deportiva. En España, desde el 3 de mayo de 2016, está considerado oficialmente como deporte de montaña.

¿En qué consiste la marcha nórdica?

Su ejecución es bastante simple. Se trata de una caminata ‘normal’, complementada con bastones. Estos complementos hoy día son especialmente desarrollados para esta actividad; vienen a sustituir a los palos que se llevan para esquiar a las montañas.

La marcha nórdica puede realizarse en prácticamente cualquier ambiente. En parques, por calles o avenidas, así como por senderos a campo traviesa y en montañas; incluso puede llevarse hasta las cálidas arenas a la orilla del mar durante las vacaciones de verano.

Pero más allá de simplemente marchar utilizando los bastones, como punto de apoyo, como fuente de impulso, esta actividad puede incluir variaciones que la hacen todavía más divertida.  Saltos, carreras o marcha en reversa son algunos ejemplos.

Descubrimos la marcha nórdica.

Un deporte incluyente

Toda persona mayor de 10 años de edad (salvo excepciones), puede practicar este deporte; sin importar su nivel de preparación física o sexo. De igual forma, es fácilmente adaptable a las necesidades y condiciones de cada persona.

Beneficios

La lista de beneficios de la marcha nórdica es realmente amplia y no solo abarca el aspecto físico, también el psicológico. Además, al ser tan completo como la natación, los preparadores físicos de atletas de alto rendimiento lo incluyen frecuentemente dentro de las sesiones de acondicionamiento.

De manera específica, algunos de los beneficios más destacados son:

  • Es una disciplina eficaz para perder y controlar el peso corporal. En una sesión de 45 minutos se queman hasta 50% más de calorías que en una caminata normal, durante el mismo tiempo.
  • Con la marcha nórdica se activa el 90% de los músculos del cuerpo humano, con efectos evidentes a simple vista. También se define y tonifica toda la musculatura, además de fortificar y dotar de brillo a la piel.
  • Este deporte mejora la coordinación motora, así como la flexibilidad y la movilidad de todas las articulaciones.

Un aliado para la salud integral

El sistema respiratorio de quienes practican marcha nórdica con frecuencia, también se ve ampliamente beneficiado. Gracias a su acción positiva en pulmones y en el diafragma, mejora sensiblemente la calidad de vida de personas con problemas de asma.

Por otra parte, la marcha nórdica fortalece el sistema óseo. Es un método eficiente para reducir los riesgos de sufrir osteoporosis, ya que facilita la fijación del magnesio y el calcio en los huesos.

También se han certificado sus aportes en la prevención de enfermedades como hipercolesterinemia y diabetes tipo 2. Igualmente, juega papel decisivo en el correcto funcionamiento del sistema circulatorio y en la regulación de la presión arterial.