¿Cómo atacar una defensa en zona?

Alvaro · 17 octubre, 2018
Descubre algunos conceptos básicos que nuestro equipo debe conocer si queremos romper con éxito la defensa zonal que el contrario nos plantee y no salirnos del partido a las primeras de cambio

La defensa en zona es uno de los recursos que suelen emplear los entrenadores cuando, por el motivo que sea, se han dado cuenta de que su equipo está siendo un auténtico colador defensivo y el contrario es capaz de encontrar el aro con excesiva facilidad.

Dentro de esto, son varios los tipos de defensa zonal que el baloncesto nos ofrece: pares, impartes o mixtas, todas ellas coinciden en el abandono de la responsabilidad defensiva individual para hacerse cargo de un espacio concreto de su pista defensiva.

Como toda acción, esta modificación defensiva debe producir irremediablemente una reacción en el contrario quién se ve obligado a buscar soluciones contra esta estrategia.

Punto de partida: el contraataque

La primera solución en que debemos focalizarnos frente a una defensa en zona es el juego al contragolpe.

Evidentemente, una defensa en zona es muchísimo más vulnerable antes de que haya sido capaz de armarse, lo cual convierte en piedra angular el rebote defensivo y un buen primer pase de contraataque que nos permita  recorrer la pista lo más rápido posible.

Conceptos técnicos del juego sin balón en baloncesto.

Si el rival fuera capaz de neutralizar las opciones de correr al contragolpe que se nos presentasen obligándonos a enfrentar su defensa en zona desde situaciones estáticas existen otras soluciones que podemos adoptar, cada una con sus propios aspectos a tener en cuenta.

Soluciones alternativas

Uso del espacio

A la hora de enfrentar una defensa zonal, nuestro ataque debe ser lo más amplio posible. Con esto conseguiremos que la defensa se abra y aumente el espacio entre cada defensor.

¿Cuál es nuestro objetivo con esta maniobra?, principalmente obtener una mayor facilidad para realizar penetraciones; al mismo tiempo, dificultamos la rotación defensiva de la zona puesto que los defensores deberán recorrer mayores espacios para realizar las ayudas y recuperar sus posiciones.

Este primer concepto convierte en vital la distribución de nuestros jugadores en el ataque maximizando el uso del espacio.

Si además queremos sembrar dudas en la defensa sobre de quién es la responsabilidad de cubrir a un jugador concreto, podemos colocar atacantes en posiciones intermedias de varias zonas de responsabilidad consiguiendo así el efecto deseado.

Circulación del balón

Una vez hemos distribuido a nuestros jugadores conforme al apartado anterior, hay que garantizar procurar siempre líneas de pase que nos permitan mover el balón con fluidez obligando así a la defensa a mantenerse en constante movimiento. La zona está cómoda cuando no se mueve.

Este continuo movimiento de balón requiere un trabajo intenso en la creación de lineas de pase provocando que el balón recorra todo el terreno de juego -de esquina a esquina si es posible- buscando colocar un balón interior que obligue a los defensores a cerrarse en torno a él obteniendo así desajustes que favorezcan un tiro exterior.

Respecto a este apartado, la paciencia es una cualidad imprescindible, siempre teniendo en cuenta que únicamente disponemos de 24 segundos para lanzar a canasta.

Intercambio de posiciones

El juego sin balón se convierte en capital a la hora de enfrentarnos a una defensa en zona, la cual requiere de una actividad constante durante todo el ataque, con movimientos que dificulten las rotaciones por parte del lado débil.

Estos continuos movimientos serán capaces de generar desequilibrios que se traducen en mayores ventajas para el atacante.

Rebote ofensivo

La renuncia del marcaje individual y la lejanía de algunos defensores con respecto al aro pueden provocar un aumento en nuestras probabilidades de capturar rebotes ofensivos, lo que lo convierten en un aspecto principal que debemos explotar frente a una defensa en zona.

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Para conseguir explotar todas estas variantes ofensivas debemos conocer una serie de conceptos básicos que debemos utilizar -de forma individual y colectiva- frente a una defensa en zona.

Conceptos básicos frente a la zona

Pases

Al enfrentarnos a una defensa táctica y estática como es la defensa en zona el pase se convierte en elemento fundamental para obligar a la misma a moverse y forzarla a cometer errores.

La necesidad de darle velocidad y dinamismo a nuestro ataque repercute en la importancia del trabajo de los jugadores sin balón para obtener una buena circulación de este.

Si retenemos el balón mucho tiempo en nuestras manos la defensa será capaz de recolocarse fácilmente y nos daremos una y otra vez con un muro mientras el rival corre plácidamente al contraataque.

Sobrecargas

En el punto anterior, hemos dicho que el pase estaba relacionado de manera muy íntima con la circulación del balón. En este caso, el concepto de sobrecarga está estrechamente unido al uso que hagamos del espacio de juego y del juego sin balón.

Partiendo de la base de que en una defensa en zona cada jugador tiene asignada una parcela del campo, nuestro objetivo con la sobrecarga es colocar más atacantes que defensores en alguna de estas zonas.

La superioridad numérica hará que los defensoras no puedan cubrir a todos nuestros jugadores debiendo decidir a cual cubren y a cual no, lo cual generará situaciones de ventaja para nuestros intereses.

En este apartado, es importante también los movimientos que los jugadores sin balón realicen respecto de la pelota predominando los cortes fuertes y buscando el aro a las espaldas de los defensores.

Divisiones

Este concepto se basa en atacar la defensa en zona haciendo uso del bote. Básicamente consiste en penetrar consiguiendo forzar ayudas y crear desequilibrios, lo que sin duda favorecerá la aparición de líneas de pase.

El principal error que se comete al intentar atacar una defensa zonal utilizando el bote es hacerlo de frente, de forma que tratamos de superar al rival que tenemos situado justo delante.

Sin embargo, la manera más eficaz de hacerlo es buscar el espacio intermedio que se encuentra entre dos defensores, lo cual provocará dudas en los rivales acerca de quién debe hacerse cargo de esa penetración.

Estas primeras dudas pueden generar dos escenarios, o bien que acudan dos o más defensores a intentar pararnos -lo cual provocará ventajas en otro punto de la pista- o que, por el contrario, que no acuda ninguno, lo cual facilitará que consigamos la canasta.

Para poder aplicar este concepto de manera eficaz, debemos buscar recibir el balón lo más lejos posible del defensor, de manera que tenga que se encuentre desajustado y consigamos nuestro objetivo de dividir con mayor facilidad.

Al mismo tiempo que realizamos la división con el balón, el resto de compañeros deberían moverse en consonancia, ocupando puestos donde sean capaces de recibir el balón, de lo contrario el esfuerzo del jugador con balón sería en vano.

Según las características y estilo de nuestros jugadores, deberemos emplear uno u otro concepto para atacar la zona pudiendo hacer uso de uno solo de ellos o combinarlos.

Una vez hayamos asimilado y dominado todos estas directrices básicas seremos capaces de desarrollar los esquemas de juego más adecuados para nuestros intereses.