¿Cómo gestionar un equipo de fútbol de cantera?

20 junio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el psicólogo Francisco Roballo
La clave para ser un buen entrenador de cantera es implicarse en el desarrollo de sus dirigidos. En esta nota te contamos cómo favorecer el progreso de los pequeños deportistas.

Para gestionar un equipo de fútbol de cantera, es importante implementar una dinámica de entrenamiento acorde a la etapa del desarrollo en la que se encuentran los niños. Una vez se logre dicho cometido, sí se podrá explotar al máximo el potencial individual y grupal.

Es importante hacer hincapié en el aprendizaje, utilizando procedimientos para la adquisición de fundamentos futbolísticos. Estos fundamentos irán en concomitancia con el desarrollo cognitivo, emocional y motor de los niños.

La resolución positiva de conflictos, tanto a nivel individual como grupal, es la columna del funcionamiento grupal, con base en valores y normas de conducta. Cada entrenamiento debe contar con la seriedad, alegría y motivación didáctica necesarias para crear un ambiente donde disfrutar del deporte sea la prioridad.

Metodología

Se implementa una estructura de entrenamiento que utilice la mayor cantidad de elementos e infraestructura posible. Los ejercicios deben ser atractivos y con balón, captando al máximo la capacidad de atención.

Asimismo, fundamentos de destreza individual como pases, control, tiros o sprint, junto con otros grupales como el posicionamiento, los relevos y la marca se trabajarán de forma progresiva.

Para gestionar un equipo de fútbol de cantera es necesario evaluar constantemente las capacidades grupales e individuales. Entre estas condiciones que evaluar se encuentran: posiciones, funcionamiento grupal, lateralización predominante, funciones ejecutivas y nivel de atención, entre otras.

Esquema de prácticas en el fútbol de cantera

Podemos diferenciar los siguientes tipos de entrenamientos en el fútbol infantil, de acuerdo a la intensidad y especificidad de los trabajos:

  • Calentamiento: juegos dinámicos que exploten la atención y el ingreso en el ritmo necesario para el entrenamiento. Las consignas han de ser variadas y trabajar la velocidad de reacción y la integración de varios elementos de forma simultánea. Finaliza con estiramiento y dura de 10 a 15 minutos.
En la niñez y la adolescencia, el fútbol es un deporte que promueve grandes valores.

  • Iniciación: ejercicios cortos en parejas o grupos que activen la ejecución de los gestos motores necesarios para la consigna de la práctica. También se pueden hacer dinámicas en espacios lo más reducidos posibles y con un tiempo de 10 a 20 minutos.
  • Media: serie de ejercicios de entre 5 y 8 minutos en espacios reducidos y con complejidad ascendente. 20 a 25 minutos en total.
  • Alta: ejercicios en espacios más amplios, con el fin de buscar el funcionamiento global y también el movimiento en bloque de acuerdo a la estrategia planteada por los entrenadores. Se busca potenciar las aptitudes necesarias para cada posición, desde la salida del portero hasta la finalización. Tiempo total de 20 a 30 minutos.
  • Final: se imparten ejercicios de distención como penales, tiros libres y juego con consignas.  Dura 5 minutos y se finaliza con estiramiento.

Entrenamiento especializado

Cada niño necesita un acercamiento especial, según la posición en la que suela desempeñarse. De acuerdo a los partidos que se vayan disputando, se evaluarán las destrezas que se han de trabajar y se diseñarán trabajos individuales.

La idea es que uno o dos niños sean seleccionados en cada práctica para realizar un ejercicio específico aparte. El acercamiento individual refuerza la confianza y hace sentir a cada niño especial.

El desarrollo

A la edad de 6-8 años, los niños cuentan con un potencial bastante parejo —salvo excepciones—. El desarrollo de ese potencial puede medirse restando la cantidad de interferencias sobre el trabajo de aprendizaje realizado.

Es por eso que los ejercicios deben ser dinámicos, no muy extensos y progresivos, pero además deben atraer al máximo la capacidad atencional de los niños. Que los niños entiendan el juego no significa que todos tengan las destrezas motrices suficientemente desarrolladas para realizar los gestos motores que exige el deporte.

Se propone entonces un entrenamiento progresivo, en el que las cargas estén distribuidas de tal forma que el niño primero aprenda a realizar los movimientos de forma correcta. Esto le dará mayor seguridad a la hora de ejecutarlos en futuras situaciones de competición.

Los ejercicios progresivos

A modo de ejemplo, uno de esos ejercicios puede consistir en enseñar a realizar el movimiento de salto, posicionamiento corporal y golpe de cabeza con balones más ligeros —de voleibol, por ejemplo—. Esto le permitirá al niño afianzar la correcta ejecución física de los movimientos con mayor seguridad y mayor precisión en la dirección al remate.

Una vez culminada esta fase preliminar, se prosigue a la ejecución de los movimientos con un balón de fútbol. Así, se adaptarán las condiciones para que, a medida que pasen los entrenamientos, sean más parecidas a las reales de partido.

La enseñanza deportiva es una materia regulada por ley en muchos países.

¿Cómo manejar las emociones en el fútbol de cantera?

El aspecto emocional es primordial; no debemos olvidar en ningún momento que la forma en que los entrenadores afronten la victoria o la derrota es un ejemplo para los niños. Se debe tener en cuenta que el motor del fútbol es la alegría y la emoción que provoca este deporte en un niño.

En un grupo se administran tanto las frustraciones como los festejos. La dinámica del fútbol debe ser aprovechada para enseñar a afrontar los obstáculos y los premios que se irán sucediendo a lo largo de la vida.

Cada niño debe sentirse a gusto con su rol. Finalmente, tanto la paciencia como los refuerzos positivos serán aspectos básicos en el trato con los dirigidos.

El fútbol de cantera, una herramienta social

Entendiendo al fútbol como un dispositivo que fomenta las aptitudes ciudadanas, se deben implementar reglas que busquen el sentido de pertenencia y confraternidad. Por lo tanto, para que el dinamismo del grupo sea el correcto, deben implementarse las siguientes normas de conducta:

  • Puntualidad.
  • Compromiso.
  • Trabajo.
  • Compañerismo.
  • Respeto al rival.
  • Cuidado de la indumentaria e instalaciones.
  • Pertenencia.

¿Cómo manejar las situaciones entre los niños y con los padres?

Es necesario solicitar una reunión con los padres en las primeras semanas con el fin de comunicar la manera de trabajar, proceder y solucionar los conflictos por parte de los entrenadores. También se espera que los adultos sean parte del proceso de formación, que acompañen y disfruten del buen ambiente creado por todos.

Por otra parte, el bullying no puede ser un tabú y la humillación nunca una forma de relacionamiento. Es necesario trabajar con los chicos con más predisposición a aplicarlo para que utilicen su influencia sobre el resto del grupo de forma positiva e integradora. A su vez, se administrarán las herramientas para que aquellos niños con predisposición a ser víctimas se desliguen de ese rol.

Pareciera que gestionar un equipo de fútbol de cantera es una tarea fácil. No obstante, trabajar con niños implica ser parte activa en su desarrollo, trabajando día a día para mejorar sus aptitudes.

Este trabajo requiere de un gran conocimiento de otras áreas. En muchas ocasiones, es necesario olvidarse de las tácticas y las técnicas y pensar con prioridad en aspectos emocionales. 

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