Las sociedades anónimas deportivas en el fútbol

Entre las diferentes figuras legales del mundo del deporte, aquí te explicamos qué es una sociedad anónima deportiva en el fútbol y cuáles son sus principales contribuciones para el deporte y la sociedad.

Las sociedades anónimas deportivas son uno de los modelos con más éxito dentro del fútbol español. No obstante, aún es común que sean confundidas con los clubes deportivos en materia de atribuciones y objetivos.

¿Qué son las sociedades anónimas deportivas?

Las sociedades anónimas deportivas —más conocidas como SAD— son un tipo de sociedad anónima. En otras palabras, se trata de una sociedad mercantil con personalidad jurídica propia, cuyo capital social se expresa en acciones y está compuesto por los aportes de los socios.

Además, estas sociedades funcionan en régimen de responsabilidad limitada en su integración de profesiones del deporte. Esto quiere decir que los titulares de acciones no responden con su patrimonio personal, sino con el capital que se ha aportado para la constitución de dicha sociedad.

En España, esta figura se creó por la Ley del Deporte de 1990 —Ley 10/1990, de 15 de octubre—; pero terminó de desarrollarse en 1999, tras la publicación del Real Decreto 1251, que habla específicamente sobre las sociedades anónimas en el deporte.

Concretamente, dicho Real Decreto determina que todas las organizaciones detalladas en el artículo 19 de la Ley del Deporte deben registrarse como sociedades anónimas deportivas de carácter profesional y ámbito nacional. A continuación, citamos textualmente lo establecido en ese artículo:

“Los clubes, o sus equipos profesionales, que participen en competiciones deportivas oficiales de carácter profesional y ámbito estatal, adoptan la forma de Sociedad Anónima Deportiva a que se refiere la presente Ley. Dichas Sociedades Anónimas Deportivas quedarán sujetas al régimen general de las sociedades anónimas, con las particularidades que se contienen en esta Ley y en sus normas de desarrollo”.

Con todo ello, este tipo de institución no puede constituirse como meras sociedades anónimas —SA—; su denominación social deberá ser acompañada de la abreviatura SAD.

Los músculos que se ejercitan con el fútbol no se limitan solamente a los del tren inferior.

Objetivos y especificaciones de las SAD

Los artículos 19 y 29 de la ya mencionada Ley del Deporte en España determinan un amplio abanico de objetivos y especificaciones para las sociedades anónimas deportivas. A continuación, destacamos algunos de los más relevantes:

  • Objeto social: el objetivo social de las sociedades anónimas deportivas está legalmente limitado a la participación en competiciones deportivas de carácter profesional. También pueden participar en la promoción, organización y realización de actividades deportivas o eventos relacionados al deporte.
  • Denominación social: como ya mencionamos, dichas sociedades deben acompañar su denominación social con la sigla SAD, diferenciándose claramente de las sociedades anónimas comunes.
  • Capital social mínimo: el capital social mínimo para la constitución de las sociedades anónimas deportivas se fija en función del promedio de gastos realizado y los saldos patrimoniales negativos.
  • Aprobaciones especiales: estas sociedades necesitarán contar con una aprobación especial que permita la adquisición de más de 25 % de sus acciones por parte del Consejo Nacional de Deportes.
  • Adquisición de acciones de otras SAD: las sociedades anónimas deportivas no están autorizadas a adquirir acciones de otras SAD de su misma competición deportiva.
  • Adquisición de potencia de voto: las SAD tampoco deben adquirir una potencia de voto superior al 5 % en la misma SAD, o caso ya alcance esta cifra en otras SAD.
  • Avales: todas las sociedades anónimas en el deporte están obligadas a cumplir con la presentación de avales.

La expansión de las sociedades anónimas deportivas en el fútbol

Cada vez más clubes de fútbol se convierten en sociedades anónimas deportivas con carácter mercantil. Sin embargo, este punto no está libre de polémicas. Muchos expertos y aficionados apuntan a que el triunfo de las SAD marca la era del fútbol como negocio, y ya no como la vocación de construir en comunidad.

Los deportes de equipo como el fútbol tienen mucho que ofrecer a sus participantes.

En la práctica aún sigue vigente en el imaginario popular la nostálgica idea de un club deportivo de barrio; en estas reuniones, los niños y jóvenes soñaban con jugar en la Primera División. Además, su sustento generalmente dependía del esfuerzo de una comunidad de trabajadores, padres y madres dispuestos a dar todo para ver sus hijos triunfar.

En las SAD, la figura del socio se sustituye por la de un accionista, que lógicamente persigue el lucro. También se altera la clásica toma de decisiones democrática entre los socios de un club; en las sociedades deben seguirse directrices previamente determinadas por los propietarios —que son los accionistas.

¿Ello significa que las sociedades anónimas deportivas vienen para ‘desvirtuar’ el fútbol? No necesariamente, ya que pueden generar beneficios, como la atracción de capital externo y de patrocinadores.

No obstante, es importante tener cuidado para que la necesidad de rentabilizar no termine por ‘enterrar’ la esencia auténticamente popular. En definitiva, es eso lo que ha convertido al fútbol en una pasión masiva a nivel global.

  • Real Decreto 1251/1999, de 16 de julio, sobre sociedades anónimas deportivas. Extraído de: https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1999-15686
  • Ley 10/1990, de 15 de octubre, del Deporte. Extraído de: https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1990-25037