Responsabilidad patrimonial en las instalaciones deportivas

Francisco María García·
Cuando ocurre un accidente en instalaciones deportivas, lo inmediato es definir de quién es la responsabilidad patrimonial. En la práctica, suelen generarse controversias.
 

La responsabilidad patrimonial en las instalaciones deportivas es un tema que suele generar controversias. En la práctica, debe quedar muy claro quién es el responsable si ocurre una lesión o accidente dentro de las instalaciones municipales, privadas o de otra índole.

Aunque cada caso se estudia de forma particular, también es cierto que el municipio es responsable cuando el accidente ocurre por algún desperfecto o falta de mantenimiento de las instalaciones deportivas locales.

En cambio, no es así cuando la lesión se produce por descuido de la persona asistente al lugar, en cuyo caso será su completa responsabilidad.

Responsabilidad patrimonial: ¿cuándo es del municipio?

Los municipios y los clubes deportivos deben fomentar y promover el deporte en cada localidad. Para ello, es fundamental el óptimo funcionamiento de las instalaciones deportivas. Estas, en muchas ocasiones, son utilizadas por los colegios cercanos para desarrollar sus objetivos en dicha materia.

Este tipo de instalaciones deben cumplir con todos los requerimientos básicos que garanticen la seguridad de todos los asistentes; de no ser así, el municipio debe responder en cualquiera de los casos.

Generalmente, cuando ocurre un accidente o una lesión, los padres o la persona involucrada comienzan un proceso de reclamación de responsabilidad patrimonial. Sin embargo, estas reclamaciones no siempre prosperan, y dependerán de la situación y cada caso particular.

La responsabilidad patrimonial también afecta a instituciones deportivas privadas.

Un ejemplo de ello es si, por ejemplo, una persona del público se cae por las escaleras de unas gradas porque las mismas no cumplían con la inclinación y altura adecuada. Si además de ello las escaleras no contaban con barandillas de apoyo, la responsabilidad y los gastos probablemente recaigan en el municipio.

Por otro lado, una persona —un padre, por ejemplo— que reciba un pelotazo por parte de los jugadores y se lesione el rostro, difícilmente podrá hacer responsable al ayuntamiento de dicho accidente. ¿La razón? Las instalaciones no son las responsables directas de dicho accidente; es responsabilidad de la persona estar atenta a lo que ocurre en el campo.

Responsabilidad patrimonial con niños involucrados

Para que una lesión o accidente sea imputable a la administración, es fundamental demostrar un nexo causal entre la lesión y el daño. También en esos casos se toman en consideración aspectos como la edad del afectado, especialmente por el principio de responsabilidad, que no es el mismo si se trata de un adulto que de un niño.

Con respecto al punto anterior, se han dado varios casos en los que la administración asume la responsabilidad total sobre accidentes ocurridos a niños, incluso cuando las instalaciones cuentan con todo lo necesario para garantizar su funcionamiento y la seguridad de los asistentes.

 

En este sentido, se puede utilizar de ejemplo el caso de un niño que se cayó por uno de los pasillos de las instalaciones. Aunque el pasillo estaba bien iluminado, era amplio y no tenía ningún desperfecto, se toma en consideración que los niños suelen correr y tener una conducta más enérgica, motivo por el cual se cayó.

En estos casos, aunque la administración no es la responsable directa, asume dicho costo por tratarse de un niño pequeño que no tiene aún claro su sentido de responsabilidad.

Responsabilidad pública o privada

Es importante destacar que la administración tiene la obligación de evitar toda clase de situaciones o circunstancias que puedan suponer un peligro a cualquiera de los asistentes de las instalaciones deportivas. El mantenimiento del espacio deportivo, campos, pistas, etc. es fundamental.

Niños durante una práctica de hockey.

Hay casos, como el anteriormente descrito, en los que la administración debe, igualmente, asumir las responsabilidades. Sin embargo, cuando se trata de personas adultas, las resoluciones no suelen ser tan favorables.

La línea de responsabilidad entre la administración y las personas es muy delgada. Cada caso y circunstancia es diferente, por lo que resulta muy complicado establecer cuándo es responsabilidad de una u otra parte. Lo que sí está claro es que la administración tiene el deber de proporcionar instalaciones seguras, para evitar riesgos.

 

Las personas también tienen responsabilidad sobre sus actos, y si el accidente no ocurre por ninguna situación suscitada por las instalaciones deportivas, deberá asumir su absoluta responsabilidad al respecto. Por supuesto, hay excepciones a la regla, como en el caso de los menores de edad, con quienes se suele ser mucho más flexible.

  • Ayuntamiento de Valencia. Manual de mantenimiento de instalaciones deportivas. 2011. Extraído de: https://www.diba.cat/documents/41289/6629960/Manual+mantenimiento+2011.pdf/45d49263-3eef-4d1d-9611-629a16d8f173
  • Ayuntamiento de Madrid. 2012. Reglamento sobre la Utilización de las Instalaciones y Servicios Deportivos Municipales. Extraído de: https://sede.madrid.es/UnidadesDescentralizadas/Deportes/Tramites/ficheros/Reglamento%20Utilizaci%C3%B3n%20Instalaciones%20y%20Servicios%20Deportivos%20Municipales.pdf