Sociedades de capital deportivas

Francisco María García·
01 Marzo, 2020
En materia de sociedades de capital deportivas, es preciso superar antiguos dilemas que, hasta la actualidad, vienen mostrando las peligrosas consecuencias de las brechas entre las esferas públicas y privadas.
 

Uno de los aspectos más polémicos del deporte español siempre fueron las estrechas líneas que separan el aspecto público y el privado, principalmente cuando hablamos de la organización y las responsabilidades y funciones atribuidas a las entidades deportivas. Al parecer, la inclusión de las sociedades de capital deportivas en el anteproyecto de Ley del Deporte ha contribuido para revivir estos debates.

Sociedades de capital deportivas y el derecho a la libre elección jurídica

Con borrador aprobado a principios de 2019, el anteproyecto parece reivindicar el principio de libertad de forma jurídica para los clubes profesionales y profesionalizados. Entre otras cosas, prevé que las entidades deportivas ya no se verán obligadas a convertirse en Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) para participar en competiciones de diferentes niveles.

Pero ello no es todo… el texto abre las puertas a la posibilidad de que los clubes profesionales y profesionalizados diversifiquen sus formas jurídicas. Incluso permite que adopten la estructura jurídica de las sociedades de capital, aunque lógicamente deban seguir respetando las reglas establecidas por las leyes españolas.

Por este motivo, se constituirían específicamente como sociedades de capital deportivas. De esa forma se diferenciarían, por su naturaleza y sus actividades, de los demás tipos de sociedad de capital previstas en la Ley de Sociedades de Capital.

¿Qué son las sociedades de capital y cómo se regulan? 

 

Las sociedades de capital se definen, en el derecho español, como una clase específica de sociedad mercantil. A su vez, las sociedades mercantiles se caracterizan, según el Código Civil, como entidades creadas por un contrato, a través del cual dos o más personas concuerdan partir entre sí las ganancias generadas por sus actividades.

Las sociedades anónimas deportivas están conformadas por accionistas.

Igualmente, este concepto viene ampliándose, principalmente tras admitirse las sociedades mercantiles creadas por una sola persona, sin necesidad de contrato asociativo. Actualmente, la esencia de una sociedad mercantil parece ser la afectación de un patrimonio con ánimo de obtener lucros.

Cuando una sociedad mercantil cumple con los requisitos legales mínimos, puede adquirir una personalidad jurídica propia. O sea, distinta de sus fundadores y socios (estos últimos con responsabilidad limitada). Pero según el Código de Comercio (CCom), mientras haya ánimo de lucro, seguirá siendo clasificada entre las clases de sociedades mercantiles.

Considerando los varios tipos de sociedades mercantiles, se ha publicado una ley específica que regula las sociedades de capital en España. Nos referimos a la Ley de Sociedades de Capital (LSC), en la que se encuentran las condiciones para la constitución, el reconocimiento y el funcionamiento de estas entidades.

 

Características de las sociedades de capital deportivas

El nuevo modelo previsto en el anteproyecto de ley reconoce que hay un conjunto de principios y reglas de naturaleza material que deben aplicarse a todos los clubes deportivos profesionales que participen de competiciones oficiales. Pero también entiende que no es necesario imponer una estructura jurídica específica para garantizar su cumplimiento.

De esta manera, se diferencian estas normas imperativas de las reglas específicas que dicen respecto a la forma jurídica que una entidad decide adoptar. Esta nueva normativa permitiría asegurar el cumplimiento efectivo de varias normativas deportivas que son de interés público, pues pueden afectar las competiciones.

Sin embargo, esto podría hacerse sin la necesidad de imponer el régimen jurídico de las SAD a los clubes deportivos, como aún ocurre en la actualidad. Todo esto significa respetar el principio de libertad de elección jurídica, que debería valer para todas las entidades de carácter privado.

El amaño de partidos está profundamente ligado con las apuestas deportivas.

No obstante, hasta fechas recientes estos preceptos no estaban al alcance de la mayoría de las asociaciones deportivas, principalmente de los clubes. Por otro lado, puede significar una nueva oportunidad de superar las dificultades económicas y financieras que vienen enfrentando muchas entidades deportivas.

 

En resumen…

La realidad nos ha permitido comprobar que la imposición de una figura jurídica no ha sido eficaz para contener los problemas financieros de las asociaciones deportivas. Tampoco lo ha sido para asegurar el cumplimiento de las reglas impositivas, evitar casos de corrupción o evitar que empresas y particulares se involucren en el deporte con ánimo de lucro.

En el fútbol, por ejemplo, fue necesaria la publicación de disposiciones más transparentes de control económico para obtener resultados, sin mencionar la fuerte campaña de autorregulación llevada a cabo por la Liga Profesional. En todo caso, el camino de la libertad jurídica aparece como una nueva forma de seguir avanzando en el Derecho deportivo español.

 
  • Real Decreto Legislativo 1/2010, de 2 de julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Sociedades de Capital. Extraído de: https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2010-10544
  • Deporte profesional y empresa: las sociedades anónimas deportivas y sus aspectos contables. José Joaquín Ros Martínez. 2018. Extraído de: http://repositorio.upct.es/bitstream/handle/10317/7465/tfg-ros-dep.pdf?sequence=1&isAllowed=y