Gran Premio de Indianápolis de 2005: el mayor fiasco de la Fórmula 1

Pilar · 13 febrero, 2018
El GP de Indianápolis del 2005 es recordado por los aficionados de la Fórmula Uno como el mayor esperpento nunca visto, en el cual una carrera que prometía ser competitiva terminó por ser un bochornoso espectáculo que dejó muy clara la falta de profesionalidad de equipos y la misma FIA

El Gran Premio de Indianápolis de 2005 pasó a la historia como el mayor fiasco de la Fórmula 1. Nunca antes tan pocos monoplazas habían tomado la salida de un Gran Premio, ya que tan solo seis compitieron mientras el resto estaban en los garajes. A continuación, recordamos esta desastrosa y polémica carrera en las que los neumáticos fueron los verdaderos protagonistas.

Viernes: los neumáticos Michelín empiezan a dar problemas

El fin de semana del Gran Premio de Indianápolis de 2005, comenzó con un fuerte accidente de Ralf Schumacher en la primera sesión de libres. Lo que en un primer momento parecía un error del piloto, acabó siendo un fallo en los neumáticos Michelín.

El suministrador francés analizó el neumático y no pudo dar una explicación del accidente. A pesar de ello, Michelín reconoció que sus neumáticos no eran seguros cuando sobrepasaban el límite de las 10 vueltas, sobre todo en la curva 13, donde Schumacher había tenido el accidente.

Gran Premio de Indianapolis 2005.
El fabricante de neumáticos Bridgestone, fue el gran triunfador en medio de tal esperpento.

A partir de ese momento los equipos y pilotos a los que suministraba Michelín empezaron a cuestionar la seguridad de la carrera y a buscar una solución en colaboración con la FIA y el resto de equipos. El principal problema era que por cuestión de tiempo, Michelín no podía traer nuevos neumáticos, y en caso de que hubiera podido tampoco garantizaba sus correctas prestaciones.

Sábado: clasificación en medio de la polémica

La clasificación se desarrolló con relativa normalidad, ya que los neumáticos no rodaron durante más de 10 vueltas. La pole resultó ser para Jarno Trulli seguido de Raikkonen y Button.

Cuando finalizó la sesión de clasificación, Michelín propuso que el circuito modificara la curva trece y colocase una chicane para que los pilotos se viesen obligados a frenar y los neumáticos no sufrieran tanto.

La idea es rechazada por la FIA rapidemente, porque no veía correcto modificar un trazado establecido. Además de expresar que era un hándicap para los equipos con Bridgestone.

Dado que la FIA no interviene y Michelín no garantizaba la seguridad, todo quedó en manos de los equipos. Los jefes de los siete equipos suministrados por Michelín -Williams, Toyota, Red Bull, Renault, Sauber, McLaren y BAR Honda- deciden finalmente no participar en la carrera. Todos ellos mostrandose de acuerdo en que la seguridad y la integridad de sus pilotos es lo primero.

Domingo: los pilotos de Michelín se retiran tras la vuelta de formación

Gran Premio de Indianapolis 2005.
Pocas veces el apodo de ‘Gran Circo’ se ha ajustado mejor a una carrera de Fórmula Uno como la ocurrida en territorio americano en 2005.

Llegada la hora de la carrera, todos los monoplazas salieron de boxes y se colocaron en la parrilla de salida. Cuando finalizó la vuelta de formación todos los equipos que calzaban neumáticos Michelín volvieron al garaje en vez de colocarse detrás del semáforo.

La situación de la carrera había cambiado radicalmente: tan solo seis coches esperando que el semáforo se apagara y miles de fans cabreados y perplejos en las gradas.

Como era de esperar, Ferrari ganó con comodidad, ya que ni Jordan ni Minardi representaban ninguna amenaza. La carrera la ganó Michael Schumacher, seguido de Ruben Barrichello y Tiago Monteiro.  Tras finalizar, se entregaron los trofeos en medio de un extraño silencio, nadie celebró la victoria.

La polémica siguió los días posteriores

Los aficionados se encontraban muy cabreados, y era comprensible, ya que habían pagado el elevado precio de la entrada para ver como seis coches se paseaban por la pista. Michelín, consciente de que el Gran Premio de Indianápolis de 2005 había sido un fiasco por su culpa, devolvió el dinero de las entradas y además, regaló 20 000 para la carrera del año siguiente.

Por su parte, la FIA emitió un comunicado para justificarse en su decisión de no cancelar el Gran Premio. Desde el primer momento, se defendió y acusó a los equipos de incumplir el reglamento al no participar en la carrera, puesto que era su responsabilidad contar con los neumáticos adecuados.

Con respecto a la propuesta de los equipos de modificar el trazado, la FIA hizo hincapié en que no se podía cambiar una curva de un día para otro, pese a que la seguridad lo establecía como lógico.