Beneficios de las artes marciales para los niños

Francisco María García · 20 octubre, 2018
Las artes marciales pueden ser utilizadas como un medio para facilitar la interacción social y valores como el respeto, la solidaridad y la responsabilidad, y lo mismo que para fortalecer la autoestima y la confianza

Lejos de pertenecer a las categorías de deportes violentos, como en algunos ámbitos llegaron a ser consideradas, las artes marciales se han convertido en sinónimo de un estilo de vida pleno.

Los aportes de las artes marciales para el correcto funcionamiento del cuerpo y la mente resultan incuantificables. Cuando los padres se preguntan si sus hijos deben adentrarse en este mundo, la respuesta de los especialistas es unísona: sin dudarlo.

En la actualidad, estas disciplinas han pasado a formar parte de programas pedagógicos. También como herramientas para ayudar a los más pequeños no solo a desarrollar y potenciar todas sus capacidades físicas y motoras.

Beneficios en detalle

Todo deporte que se practique de manera regular, trae como primer resultado evidente un excelente estado de forma física. Los tejidos musculares maduran, avanzando progresivamente en su fortalecimiento.

Beneficios de las artes marciales en los niños.

Junto a lo anterior, las artes marciales respetan los procesos de crecimiento de los niños. Consiguiendo establecer un delicado equilibrio entre las capacidades propias de cada edad, pero retandolos a llegar cada vez más lejos.

El respeto como la principal arma de defensa

No se trata de una rutina de golpear y ser golpeados; la principal ‘arma’ de la que se valen las artes marciales es el respeto; la estima hacia las demás personas y mucho amor propio. Así mismo, los pequeños aprenden a valorar el sentido del deporte como una forma de vida.

A pesar de ser disciplinas en las que se suele competir de manera individual, el trabajo en equipo es vital. Entre los compañeros de clases se desarrolla un espíritu de solidaridad que no siempre suele encontrarse en deportes en los que las labores cooperativas son esenciales.

Consejos para hacer artes marciales con niños.

La cultura oriental al alcance

El desarrollo de las telecomunicaciones ha traído consigo una masificación a escala casi global de los conocimientos. A través de la world wide web se puede viajar a cualquier rincón de planeta, sin necesidad de montarse en un avión.

Las personas que en ‘occidente’ son practicantes de las artes marciales asiáticas, cuentan con un acceso directo a las tradiciones culturales de esa región del planeta; con beneficios no solo físicos, también mentales.

Disciplina para toda la vida

El aprendizaje básico parte desde cómo llevar puesto el uniforme adecuadamente. Se deben seguir al pie de la letra todas las normas elementales, como saludar de forma correcta o cumplir al dedillo con el cronograma de entrenamientos diarios.

La disciplina, entendida como un conjunto de reglas o normas cuyo cumplimiento de manera constante conducen a la consecución de un resultado o una meta, sobrepasa más allá de la práctica deportiva.

Con las artes marciales, el orden y el método van ganando espacio en todos los ámbitos del desarrollo de los infantes; desde su relación con los padres, hasta la forma en la que afrontan los estudios. Se fomenta la fijación de objetivos a corto, mediano y largo plazo, así como el diseño de las mejores estrategias para alcanzarlos.

Trabajando la autoestima

Algunos niños desde muy temprana edad comienzan a mostrar rasgos de baja autoestima e inseguridad en sus propias capacidades. Las artes marciales permiten afrontar estos obstáculos hasta ser vencidos y superados; los pequeños empiezan a sentirse bien con lo que hacen y con los resultados obtenidos.

Las artes marciales y el bullying

Lamentablemente, son muchos los casos de niños y adolescentes que llegan a su casa deprimidos y con heridas físicas y psicológicas. Estos son algunos de los síntomas del bullying escolar, una costumbre que se ha extendido en las escuelas.

Algunos especialistas sugieren apuntar a los afectados por el bullying a clases de  Kárate, Kickboxing o Taekwondo.  Además, las reglas de este tipo de actividades contemplan no llevar los combates fuera de los gimnasios. Pero manejar técnicas eficaces que les permitan defenderse en casos extremos nunca está de más.

Lo primero que enseñan los instructores es a evitar los problemas. También instruyen en cómo protegerse neutralizando a sus agresores, sin ocasionar daños. En poco tiempo, los afectados contarán con herramientas que les aportarán mayor seguridad y más autoestima.