Habilidades asombrosas de los bailarines de ballet

Oriana Noguera · 5 abril, 2019
Si bien no se lo considera un deporte de los más exigentes, y hasta se discute su categorización como práctica deportiva, el ballet desarrolla capacidades físicas impresionantes en sus practicantes. Estas son algunas de las más importantes.

A lo largo de sus carreras, los bailarines de ballet deben desarrollar una capacidad física que no cualquiera posee. Para comprender un poco mejor sus habilidades, te mostramos en este artículo aquellas cualidades impresionantes de los bailarines.

El ballet clásico se originó alrededor del año 1600, en el reinado de Luis XIV. Para entonces, era una especie de pantomima con música y danza y celebraba ceremonias de religión, fecundidad y guerra, entre otros temas.

A medida que pasó el tiempo, el ballet comenzó a perfeccionarse a través de academias, maestros y coreógrafos, hasta que se creó en Rusia un método que se aplica en la mayoría de las escuelas de ballet en la actualidad.

Agrippina Vagánova contribuyó a la historia del ballet un sistema de pedagogía y técnica que se enfoca en el desarrollo de la flexibilidad, la fuerza, el porte y la agilidad, entre otros elementos característicos del ballet clásico.

El ballet es un arte que combina actividad física, sentimientos, teatro y música. Asimismo, los bailarines de ballet poseen capacidades que resultan fuera de lo común para la mayoría de las personas, pero no para ellos.

Habilidades increíbles de los bailarines de ballet

1. Fuerza y resistencia en los pies

Los bailarines llevan a cabo entrenamientos que los ayudan a desarrollar gran resistencia y fuerza en sus pies. Son capaces, por ejemplo, de estirar la punta de los pies y elevarse sobre los dedos y el metatarso.

Los ejercicios que ponen en práctica en las clases fortalecen sus extremidades inferiores a tal punto de poder sostener todo el peso de su cuerpo sobre los pies, incluso sobre uno solo. También desarrollan un empeine fortalecido, que permite a las mujeres mayor firmeza para usar zapatillas de punta.

Esta resistencia también les sirve para soportar ampollas y rasguños ocasionados por los movimientos en la danza. En especial las mujeres, que utilizan zapatillas de punta y deben elevarse sobre la punta de sus pies, lo cual es realmente doloroso y provoca sangrado, ampollas y moretones.

El ballet clásico es una gran actividad para la infancia.

2. Mucha flexibilidad

Los bailarines de ballet son capaces de contorsionarse de varias formas, pues la flexibilidad es una cualidad de mucho valor en esta disciplina.

Aprenden, por ejemplo, a tocarse la cabeza con los pies o hasta a hacer el split o el spagat. Incluso hay bailarines que dominan un ‘over split‘, lo que significa sobrepasar el rango de movimiento normal de las articulaciones y tendones.

3. Girar sin marearse

Hacer mucho giros en una sola dirección puede ser complicado; al intentarlo, puedes llegar a tambalearte y marearte. Imagina tener que hacerlo de puntillas, o sobre un solo pie con la otra pierna elevada a un lado; a su vez, también tienes que ir al unísono con la música.

Los bailarines pueden hacer muchos giros seguidos con una técnica impecable y hacerlo lucir sencillo. Esto se debe a que mantienen la mirada en un punto fijo, lo que les permite girar rápido y no perder el eje.

4. La tolerancia al dolor destaca en los bailarines de ballet

Las zapatillas de punta, el roce de los talones o el empeine contra el suelo, la aparición de agujetas por muchas horas de entrenamiento y otras lesiones (pequeñas o graves) hacen del bailarín una persona realmente tolerante al dolor.

Los bailarines son capaces de ignorar el dolor y seguir bailando aunque eso pueda traerles graves consecuencias. Por un lado, lo hacen para no perder grandes oportunidades en sus carreras; por otro, las lesiones son algo constante en la danza, así que, de cierto modo, deben acostumbrarse.

5. Fuerza e impulso

El ballet se caracteriza por ser delicado y elegante. Sin embargo, estos deportistas cuentan con una fuerza y un impulso impresionantes. Debemos considerar que hacen elevaciones que involucran diferentes maniobras y estilos; de hecho, un bailarín puede cargar muchas bailarinas durante una sola actuación sin problemas.

Asimismo, los bailarines de ballet tienen mucha fuerza en las piernas y el abdomen, lo que les permite saltar tan alto como los jugadores de fútbol americano; la diferencia es que son saltos llenos de gracia y suavidad.

El ballet clásico puede considerarse como una alternativa para hacer deporte, ya que cuenta como una actividad física exigente.

6. El control del cuerpo, marca registrada de los bailarines de ballet

Los ejercicios que se realizan en las clases de ballet preparan y mejoran la capacidad psicomotora de los bailarines. De este modo, potencian su agilidad, coordinación y percepción espacial para hacer todo tipo de movimientos.

De igual forma, estas personas poseen un control del cuerpo realmente desarrollado; son capaces de contraer ciertos músculos y relajar otros. También pueden mover de muchas formas una sola extremidad del cuerpo.

El ballet clásico es un estilo de baile con mucha exigencia a nivel físico y mental. No obstante, toda la exigencia y el trabajo duro dan como resultado una obra de arte en la que el único equipamiento necesario es el cuerpo humano.

Sin lugar a dudas, los bailarines de ballet son seres que se esfuerzan por mostrar en un escenario los retos de sobrepasar la anatomía regular del cuerpo. Al mismo tiempo, buscan conmover corazones con historias e interpretaciones de diversos temas con un toque artístico inigualable.

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