Ojo de Halcón, tecnología en el mundo del tenis

Dado el nivel de exigencia que existe en la alta competición del tenis, las tecnologías como el Ojo de Halcón o el Foxteen, ya son una parte fundamental del juego.

El Ojo de Halcón, es un sistema informático usado en tenis y otros deportes para seguir la trayectoria de la bola, y así decidir las jugadas dudosas. Este sistema genera una imagen de la trayectoria de la pelota, que puede ser utilizado dos veces en cada set por cada jugador teniendo una oportunidad adicional en caso de llegar al tie break.

Además, podemos destacar que si el tenista pide el Ojo de Halcón y acaba teniendo la razón, no gasta una de sus dos oportunidades. Por el contrario, si el tenista se equivoca sí que se restará una oportunidad.

Los inicios del Ojo de Halcón

Fue desarrollado en 2005 en Hampshire (Reino Unido) por ingenieros de la empresa Roke Manor Research Limited. La patente es propiedad del Dr. Paul Hawkins y David Sherry.

El Ojo de Halcón está basado en cálculos de triangulación a partir de imágenes visuales y mediciones de tiempo, proporcionadas por cámaras de vídeo de alta velocidad. Deben existir, al menos, cuatro cámaras de vídeo colocadas adecuadamente alrededor de la zona de juego para proporcionar los datos necesarios.

Estos datos son analizados por un procesador de alta velocidad, que reconoce en las imágenes la pelota de tenis y calcula su trayectoria. Como resultado, calcula la posición en 3D de la bola para cada imagen, que parte de al menos dos cámaras que han tomado una imagen de forma simultánea.

El sistema genera una imagen gráfica de la trayectoria de la pelota y su interacción con la zona de juego, que se muestra a jueces y espectadores. La generación de la imagen solo tarda unos pocos segundos, con lo que la interrupción del juego es muy pequeña; sin duda, una gran ventaja de esta tecnología.

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La velocidad del tenis de alto nivel hace necesaria la implicación de la tecnología.

Las limitaciones pasan factura

En el Abierto de Estados Unidos de 2004, en la polémica derrota de cuartos de final de Serena Williams contra Jennifer Capriati, muchas bolas cruciales fueron protestadas por la afroamericana; las repeticiones de televisión demostraron que en la mayoría tenía razón en sus quejas, lo que llevó a la invención del Ojo de Halcón.

En 2006, el Open de Estados Unidos se convirtió en el primer acontecimiento que utilizó el sistema durante el juego, que permitió a los jugadores desafiar al juez de línea. Sin lugar a dudas, supuso un paso histórico para el tenis moderno.

Un dato importante es que en los torneos de tierra batida aún no se ha implantado la tecnología del Ojo de Halcón; esto es así, debido a que los jugadores se fían más de la marca que deja el bote de la pelota sobre el suelo de arcilla que de la tecnología.

En todo caso, el sistema a veces también tiene sus fallos. Uno de ellos se produjo en el partido del Masters 1 000 de Toronto entre Rafa Nadal y Borna Coric en 2017, en el cual el croata pidió el Ojo de Halcón en una bola dudosa y, en las imágenes, no aparecía la pelota, por lo que tuvieron que confiar ciegamente en la opinión del juez.

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En los torneos de tierra batida, no es necesaria la tecnología, gracias a la marca que deja la pelota en la arcilla.

El Foxtenn: un nuevo sistema más desarrollado

Actualmente, el torneo Futures ITF de Cornellà se ha convertido en un punto de referencia mundial; gracias a que en una de las pistas que regenta la Federación Catalana, se estrena en competición el Foxtenn, el nuevo sistema de arbitraje electrónico aprobado por la Federación Internacional (ITF), ATP y WTA.

Javier Simón, barcelonés de una familia de inventores, defiende que el diseño de su Foxtenn es un paso decisivo tecnológicamente para revolucionar el mundo del tenis. Explica que supera ampliamente las prestaciones del Ojo de Halcón:

“Nosotros hablamos del momento de la verdad, captar la realidad. Se ve exactamente dónde bota y cómo se deforma la pelota, con una gran precisión. Es una imagen real, no una trayectoria estimada y que acaba dando una proyección al suelo en 3D”.

– Javier Simón –

El Ojo de Halcón tiene sus limitaciones, pues se sirve de un máximo de 10 cámaras en pista –suspendidas en el aire– que captan cada punto en base a cálculos de triangulación sobre la dirección y el tiempo en el aire de la pelota. Debido a estos, luego se proyecta luego dónde bota.

Cabe reseñar que el avanzado Foxtenn combina, a nivel de suelo, la instalación de 22 cámaras –44 si el encuentro es de dobles– con el funcionamiento de 10 láser, una unión que permite dar la imagen real.

En definitiva, el Ojo de Halcón supuso un gran avance en el mundo del tenis, pero parece que pronto será sustituido por el Foxtenn, debido a la mayor exactitud de esta nueva tecnología.

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