5 alimentos que parecen sanos

Francisco María García · 28 abril, 2018
Para evitar consumir calorías vacías o incorporar ingredientes perjudiciales a tu salud, es importante derrumbar mitos y difundir información sobre algunos alimentos que parecen sanos, pero que debemos alejar de nuestra dieta

Una nutrición equilibrada es, sin dudas, uno de los aspectos más importantes de una buena salud. No obstante, muchos mitos aconsejan nuestros hábitos alimenticios y pueden dificultar la adopción de una dieta saludable.

El desconocimiento puede llevarnos a consumir alimentos que parecen sanos, pero que en realidad resultan perjudiciales a nuestro organismo. A continuación, veremos algunos de ellos.

Alimentos que parecen sanos, pero pueden ser dañinos  

La utopía de ‘bajar de peso rápidamente’ o ‘vencer el envejecimiento’ nos lleva a consumir muchos alimentos que parecen sanos. No obstante, la gran mayoría de estos productos esconden un gran aporte de ingredientes nocivos o poco benéficos para nuestra salud.

Los zumos comprados parecen un alimento sano.
Los zumos comprados son uno de los productos que más ‘engaño’ generan.

Por detrás de una publicidad light, por ejemplo, algunos productos relevan un alto contenido de sodio y azucares. Además, la industria de estos productos suele abusar de los aditivos químicos para añadir sabor a sus preparaciones. Por otro lado, ciertos alimentos de origen vegetal pueden contener altas cantidades de grasas.

Trigo integral y sus derivados

Los panes y galletas integrales suelen contener el mismo índice glucémico de los productos blancos. Es decir: aportan la misma cantidad de azucares que los productos no integrales, por lo cual deben ser consumidos moderadamente.

Por otro lado, el proceso de refinado del trigo integral es perjudicial, ya que quita gran parte de las propiedades naturales del cereal. Generalmente, hay mucha confusión entre los consumidores sobre el carácter integral de algunos alimentos.

Gran parte de los productos comercializados como derivados de trigo integral ni siquiera tienen cantidades relevantes de este ingrediente. En muchas galletas, panes o productos integrales, predominan otras harinas de cereales no integrales. Sin mencionar la elevada cantidad de sodio y grasas que son utilizados para mejorar el sabor.

Hay que recordar que las fibras contenidas en los productos auténticamente integrales estimulan el tránsito intestinal. Esta característica resulta muy benéfica para prevenir el estreñimiento y otros problemas digestivos; los productos con altos niveles de fibras suelen generar mayor saciedad.

No obstante, muchos médicos afirman que el consumo excesivo de harinas integrales y sus derivados contribuyen para la inflamación del tracto intestinal. Por ello, los panes y productos integrales son excluidos de la dieta de muchos pacientes con principio de diverticulitis (inflamación de los divertículos intestinales).

Alimentos reducidos en grasas (‘low fat’)

En la actualidad, las grasas saturadas son consideradas como los grandes inconvenientes de una alimentación saludable. Por otro lado, es verdad que todas las grasas deben ser consumidas de forma moderada en una alimentación equilibrada.

Al reducir el contenido de grasas, los fabricantes de productos han ido descubriendo productos con un sabor menos atractivo. Por ello, empezaron a aumentar las cantidades de azúcar o sodio en sus preparaciones para mejorar el sabor.

Este aporte de azúcares y complementos de sabor resulta bastante dañino a nuestra salud, aumentando el riesgo de numerosas enfermedades, como problemas coronarios, diabetes e hipertensión.

Además, es importante recordar que los productos procesados suelen contener muchos aditivos químicos y pocos nutrientes esenciales, como vitaminas o minerales.

Jugos de fruta industrializados

Las frutas en su estado natural contienen fructosa, un tipo de azúcar no refinado que es fácilmente asimilado por nuestro organismo. Los jugos de frutas industrializados contienen también una gran cantidad de azúcar refinado. Por ello, el jugo de naranjas comercial, por ejemplo, es mucho más dulce y menos acido que la fruta natural.

Muchos jugos industrializados ni siquiera están hechos a base de frutas, por lo cual no aportan fibras, vitaminas o minerales. En realidad, están repletos de colorantes y otros compuestos químicos que imitan el sabor de la fruta.

Aderezos industrializados para ensaladas

Las ensaladas son grades aliadas de una alimentación saludable y de una dieta reducida en calorías. No obstante, si utilizamos aderezos industrializados estaremos echando a perder gran parte de sus beneficios a nuestra salud.

La mayoría de los aderezos industrializados contienen enormes cantidades de sodio, azucares, grasas transgénicas y aditivos químicos. Lo ideal sería utilizar ingredientes naturales para aportar sabor a nuestras ensaladas, como limón, vinagre, aceite de oliva, y otras especies.

Alimentos a evitar en tu ensalada para que sean más sanas.

Productos industrializados reducidos en carbohidratos (‘low carb’)

Aunque hayan ganado mala fama, los carbohidratos son fuentes de energía que deben estar presentes en una dieta equilibrada. Siempre es importante preferir fuentes naturales y no harinas o derivados industrializados.

Los productos low carb industrializados también están entre los alimentos que parecen saludables, pero no lo son.  Muchas barras o snacks reducidos en carbohidratos son, en realidad, fuentes de calorías vacías. Si observamos su composición, veremos muchos ingredientes refinados y un bajísimo o nulo aporte de vitaminas, minerales o proteínas.