7 errores que cometes a la hora de elegir la comida y no lo sabías

Vemos algunos consejos para evitar cometer errores en nuestra dieta, algunos de ellos muy interiorizados en nuestra rutina, hasta el punto que no detectamos que sean negativos

El hábito de comer sano es una de las grandes obsesiones de muchas personas en la actualidad. Los mitos en torno a lo que se debe o no incluir dentro de la dieta diaria son de los más variados. Pero al elegir la comida, son varios los errores que se pueden cometer, aún pensando que se están haciendo las cosas bien.

Obsesionarse por comer sano

Es muy saludable cuidar la alimentación y llevar una vida plena, que también incluya ejercitarse con regularidad y evitar situaciones de estrés; pero otra cosa es obsesionarse por comer sano. La obsesión puede traer consigo muchos desequilibrios, tanto emocionales como dentro de los propios regímenes alimenticios.

No tomar el desayuno

En general, saltarse las comidas no es bueno para el organismo, y con la primera comida del día, es todavía peor. Al despertar, el cuerpo necesita reponer todos los nutrientes que perdió después de un largo periodo de sueño sin ingerir nada. También necesita proveerse de lo indispensable para afrontar una nueva jornada.

El hábito de no tomar del desayuno puede derivar en reiterados episodios de acidez estomacal que, en caso de ser frecuentes, darán lugar a padecimientos más graves, como el caso de la gastritis. Es igualmente contraproducente dentro de los esfuerzos por perder peso.

Desayunos equilibrados.

Si no tomamos nada a primera hora podemos pasar todo el día con hambre, por lo que terminaremos comiendo más, además de alimentos sin ningún valor nutricional y poco saludables.

Freír las patatas

Esta conocida hortaliza aporta, entre muchas otras cosas, ácido fólico, potasio y vitamina C. Tres cuartas partes de la composición de la patata es agua, además de ser baja en grasas y en sodio. Pero freírlas no es la opción más sana.

Después de nadar en aceite, los trozos de patatas se convierten en uno de los alimentos menos saludables que podemos tomar. Terminan siendo portadoras de grasas saturadas, al tiempo que todas sus propiedades nutricionales se disipan durante el proceso.

La cocción del brócoli

Al elegir la comida que vamos a tomar, incluir el brócoli es una nutritiva idea. Salvo que, como en el caso de las patatas, se cocine de la forma equivocada. La idea de que la mejor manera de preparar este vegetal es cocerlo está bastante extendida. Sin embargo, prácticamente ninguno de sus varios nutrientes sobrevive al agua hirviendo.

Para que el calcio, ácido fólico, y una larga lista de vitaminas, minerales, y antioxidantes puedan ser de provecho para quien lo ingiera, se debe cocer suavemente al vapor o cocinarlo salteado. Y todo ello apenas unos pocos minutos, para que sus tallos ablanden y la brasicásea adquiera su llamativo y peculiar color verde.

Pasar de las grasas y los carbohidratos

Estos son errores bastante frecuentes al elegir la comida. Principalmente entre aquellos obsesionados con comer sano o perder peso, pero que en ningún momento recurren al asesoramiento de un especialista calificado. Y en ambos casos, se trata de elementos imprescindibles dentro de una dieta completa y balanceada.

Los ácidos grasos no saturados son esenciales para la generación de lípidos en la sangre, moléculas que funcionan como reservas de energía. También son necesarios para evitar enfermedades cardiovasculares o reducir el riesgo de padecer diabetes.

Tampoco se deben suprimir por completo arroces o pastas, ni algunos cereales como el maíz o la cebada, bajo el pretexto que se trata de comidas que suman carbohidratos al organismo.

Dieta sin hidratos.

En el desayuno y el almuerzo, (en la cena puede ser opcional), se debe incluir al menos un alimento que contenga hidratos de carbono. De lo contrario, los órganos vitales carecerán del combustible para funcionar.

Elegir la comida de forma correcta no es sinónimo de pasar hambre

En general, los extremos siempre son malos. El hábito de comer muy poco o abusar de las comidas son dos caras de la misma moneda; por ello se debe evitar tanto quedar con hambre como caer en la gula desmedida.

Algunos regímenes alimenticios contemplan pequeñas porciones distribuidas entre seis u ocho comidas a lo largo del día; cada una de ellas, con la cantidad indispensable de todos los nutrientes requeridos.

Hay que recordar que, si el hábito de comer poco se hace sin planificación y sin la supervisión adecuada, puede terminar en un cuadro de anemia. O con un sobrepeso mucho mayor al que se pretendía corregir.

Abusar de lo light

Este es un término que suele perseguir a quienes al elegir la comida, van obsesionados por solo llevar productos al máximo saludables. Que un alimento lleve adosado el adjetivo light (o su variante diet), no implica necesariamente que se trate de una buena elección.