Alimentos que puedes congelar

Jorge Camon · 16 abril, 2018
El tipo de textura, las características de su estructura biológica y la forma en que se descongela, son algunos de los factores que son determinantes para saber si una alimento se puede congelar o no

El proceso de congelar los alimentos se hace desde la antigüedad, antes se utilizaban placas de hielo y ahora ha ido evolucionando hasta tener cámaras de frío o los congeladores que usamos en nuestras casas.

La congelación permite conservar los alimentos con sus nutrientes y propiedades gracias a que los microorganismos no pueden reproducirse a bajas temperaturas.

La temperatura óptima para la congelación de alimentos es de -18 ºC. En esta temperatura se asegura que el alimento no se deteriorará, ya que en ambientes tan fríos los patógenos que descomponen la materia quedan en un estado de latencia -en estado inactivo-, lo cual permite la conservación casi total de las cualidades del alimento.

Por otra parte, es importante recordar que los alimentos que ya han sido descongelados no se pueden volver a congelar, ya que perderían gran parte de sus propiedades. A continuación, exponemos una lista de los alimentos que puedes congelar.

Alimentos que puedes congelar

Algunos alimentos que puedes congelar.

A continuación vamos a hablar de los alimentos que puedes congelar sin problema y que tendemos a pensar que van a perder propiedades.

  • Los huevos: a pesar de que la gente piensa que no se pueden congelar, eso no es cierto, sino que hay que seguir un determinado procedimiento antes de su congelación.

Para congelar los huevos es necesario quitarle la cascara. Los pondremos en un recipiente apto para el congelador y los batiremos de modo que queden únicamente la yema y la clara. En ocasiones es recomendable congelar la yema y la clara por separado, pero esto no es estrictamente necesario.

  • El chocolate: para congelar este alimento es necesario haberlo dejado enfriar en la nevera unas horas antes. Si no haces esto previamente, es posible que pierda su textura y su sabor.
  • La leche: si la congelamos, su aspecto y textura cambian, ya que la grasa se separa del suero, pero esto no quiere decir que no sea apta para el consumo, ya que una vez descongelada recuperará la consistencia original. –La leche que no contiene un alto porcentaje en grasa es mejor para congelar-.
  • Carne y pescado: lo único que hay que tener en cuenta es que una vez que se ha descongelado ya no puedes volverlo a congelar, deberás guardarlo en la nevera como máximo tres días.
  • Verduras: se pueden guardar a trocitos en bolsas de congelación.
Volver a congelar comida descongelada.

  • El pan: la congelación de este alimento no requiere ningún tipo de procedimiento previo. Es muy común congelarlo, ya que el tiempo que conserva sus propiedades a temperatura ambiente es escaso.
  • Harina: para que no se estropee o se nos ponga mala, puedes guardarla en un recipiente y congelarla sin problema.
  • Mantequilla: a pesar de ser una grasa, es uno de los alimentos que puedes congelar sin problema.
  • La pasta y el arroz: cualquiera de las dos cosas se pueden congelar siempre y cuando no sea en crudo. El único problema es que en ocasiones la textura no es exactamente la misma que cuando han sido recién cocidos; no obstante, el sabor y las propiedades nutricionales se mantienen intactos.
  • Fruta fresca: es uno de los alimentos que puedes congelar fácilemente, además de que es una idea genial para hacer sorbetes y helados para el verano, ya que son muy saludables.

*Congelar la comida puede ayudarte a llevar una dieta más sana y equilibrada, ya que aun teniendo poco tiempo, puedes congelar la comida en envases por raciones y sacarlas cada día.

Consejos para saber congelar

  • Almacenar cada tipo de alimento en bolsas o recipientes diferentes, sin juntarlos
  • Saber qué alimentos necesitan o no procesos previos para su congelación
  • Evitar congelar un alimento que ya ha pasado por una proceso de descongelación
  • Los recipientes más recomendados para utilizar son los de material plástico
  • Descongelar los alimentos progresivamente, y meterlos en la nevera para que su temperatura vaya bajando poco a poco