Alimentos transgénicos: pros y contras

Jorge Camon 12 septiembre, 2018
Muchos de los alimentos que consumimos a diario son transgénicos, pese a que la mayor parte de las veces no nos demos cuenta, ya que a menudo esta información no aparece en el etiquetado

Los alimentos transgénicos son aquellos que han sido modificados genéticamente. Aparentemente son iguales que uno orgánico o procedente de cultivos tradicionales, pero son diferentes, porque, en ellos, se ha introducido o eliminado algún gen concreto, de otra especie,  para lograr un objetivo determinado.

Pros de los alimentos transgénicos

  • Los transgénicos son productos que están sometidos a constantes controles y análisis por procesos muy rigurosos y exhaustivos, incluso superiores al que siguen los alimentos tradicionales.
  • Los expertos consultados en la materia coinciden en que no existe ninguna razón para pensar que los transgénicos son alimentos perjudiciales para la salud.
  • Se modifica genéticamente un alimento para mejorarlo, optimizando sus propiedades beneficiosas y haciéndolo más nutritivo y saludable, supuestamente. El objetivo es lograr,  por ejemplo, un mayor aporte proteico, una menor presencia de lípidos, frutas que cuenten con más vitaminas, cereales y verduras con más contenido en fibra y minerales…
  • Especialmente si hablamos de cultivos vegetales, los transgénicos han sido creados para que resulten más resistentes, de manera que su producción sea más sencilla  y no dependa tanto de las condiciones meteorológicas o de las posibles plagas. La reducción en el uso de pesticidas es otra de las ventajas que señalan sus defensores.
  • Al modificarlos, se eliminan posibles elementos nocivos y los alérgenos más comunes. Esto es relativo porque las alergias no dependen tanto de los componentes sino de la reacción que cada persona tenga frente a ellos.
Chica en la cocina con alimentos y bebida.

Contras de los alimentos transgénicos

  • -Las modificaciones a las que son sometidas suele ser para que resulten más atractivos, por lo que su calidad no mejora, al contrario que parte de las propiedades naturales que tienen estos alimentos puede que se pierdan.
  • -La biodiversidad de la que disponemos hoy en día, puede verse perjudicada y desaparecer. Esto se debe a que acabaremos tomando por ejemplo una única variedad de manzana, la más fácil de cultivar y la más rentable.
  • -Estos alimentos pueden afectar a otros que no son transgénicos, destruyendo los cultivos tradicionales y ecológicos, alterando gravemente el medio ambiente e incluso pueden llegar a destruir las especies vegetales que son más débiles.
  • -Los alimentos tradicionales son cultivados por agricultores que cuidan de sus productos con mucha dedicación mientras que las semillas de alimentos transgénicos están en manos de multinacionales.
  • -Además algunos informes apuntan a que los transgénicos podrían ser responsables del aumento de los casos de alergias e intolerancias alimenticias y también podrían ser la causa de que algunas personas presenten resistencia a los antibióticos.
Manzana y nueces.

Para finalizar, diremos que la Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que no suponen un peligro para la alimentación humana aunque determina que cada alimento debe analizarse de forma individual.

Hay que insistir en los controles exhaustivos a los que son sometidos antes de llegar a cualquier supermercado y en que no hay estudios que confirmen su incidencia negativa en la salud.

Aun así, como hemos comentado anteriormente algunos informes apuntan a que los transgénicos podrían ser responsables del aumento de los casos de alergias e intolerancias alimenticias y también podrían ser la causa de que algunas personas presenten resistencia a los antibióticos.

El retraso en el desarrollo del sistema inmunitario, especialmente importante en los niños, y la posible relación entre los transgénicos y determinados tipos de cáncer, son otros supuestos peligros a los que apuntan algunas incipientes investigaciones.

En conclusión, podemos seguir consumiendo alimentos transgénicos ya que aportan muchos beneficios. Hasta que no haya evidencia científica de los supuestos peligros que aportan, no tenemos por qué dejar de consumirlos.

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