Beneficios de cambiar carnes grasas por carnes magras

Pilar · 14 junio, 2018
En general podemos diferenciar dos tipos de carne, que dividimos en carnes grasas por carnes magras; sustituir las segundas por las primeras merece la pena ya que nos ayudará a mejorar nuestra salud

La carne es uno de los alimentos fundamentales en la alimentación de muchas personas. Aporta proteínas y vitamina B12. A la hora de tomar este alimento encontramos una gran variedad dependiendo del animal y de la parte de este de la que se haya extraído.

¿Cuáles son las carnes grasas?

La carne grasa es aquellas que contienen más del 10% de grasa por cada 100 gramos de producto. Esta carne además de aportar proteínas añade una gran cantidad de grasa poco recomendable para el organismo. Es por ello que es preferible escoger carnes magras para beneficiarnos de estos alimentos sin tener que ingerir un exceso de grasas poco saludables.

Las carnes grasas dependen del animal del que procedan y de la parte de su cuerpo. Entre este tipo de carnes y por lo tanto no recomendadas encontramos principalmente las siguientes:

  • Carne de cordero
  • Preparados como la morcilla o el chorizo
  • Pollo con piel
  • Chuletón de ternera

Una forma de poder comerlas más habitualmente es eliminando el exceso de grasa y la piel. Además si las cocinamos a la plancha, a la brasa o al horno parte de la grasa se consumirá. De todos modos priorizaremos siempre el consumo de carnes magras.

¿Cuáles son las carnes magras?

Se denominan carnes magras a aquellas carnes que contienen menos de 10 gramos de grasa por cada 100 gramos de producto. Esto es debido a que prácticamente la totalidad de su composición es fibra muscular. Al contener muy poca grasa son más saludables ya que aportan las proteínas necesarias sin provocar un aumento de peso o niveles de grasa en el organismo.

Recetas con carnes magras.

Dentro de las carnes magras se diferencian dos tipos. Se trata de la carne blanca y la carne roja. Seguro que has oído hablar de estas dos denominaciones, pero ¿sabes realmente cuál es la diferencia entre ambas? ¡Te lo explicamos!

  • Carnes rojas: se trata de las carnes de buey, vacuno, caballo y caza y algunas partes del cerdo o cordero. Contiene niveles más elevados de grasa y hierro. Su consumo debe ser como máximo un par de veces al mes.
  • Carnes blancas: se trata de la carne de pollo, pavo o conejo y algunas partes del cerdo o cordero. Contienen menos grasa y sabor. Este tipo de carne puede consumirse hasta tres veces por semana.

Beneficios de las carnes magras

Como has podido ver, lo adecuado para llevar a cabo una dieta equilibrada es tomar carnes magras. Con esto no queremos decir que haya que desterrar de nuestra alimentación las grasas, pero si tomarlas solo en momentos puntuales y con medida. 

Además de tomar carnes magras es importante tomarlas cocinadas de manera saludable. De nada sirve tomar una carne con bajo contenido en grasa si la rebozamos o acompañamos de salsas poco saludables.

A esto hay que sumar la cantidad excesiva de pan con la que muchas veces consumimos la carne. A continuación te contamos algunos de los beneficios más importantes del consumo de carnes magras.

Algunos alimentos que nos ayudan a adelgazar.

  • Bajo contenido en grasa. La principal ventaja de cambiar carnes grasas por carnes magras es la disminución de los niveles de grasa que ingerimos. La grasa está asociada al aumento de peso y concretamente al sobrepeso o la obesidad. Esto es debido a que son los efectos más visibles de un consumo excesivo de grasa; en realidad su consumo en exceso conlleva muchos más problemas, como el riesgo de sufrir un infarto o una trombosis o cualquier otro tipo de problemáticas.
  • No contiene azúcar. Casi todos los alimentos contienen azúcar y esto es un verdadero suplicio para las personas diabéticas, pero no es el caso de las carnes magras, que además de tener un bajo contenido en grasa no contienen azúcar. Esto las convierte en un producto todavía más saludable.
  • Alto contenido en fibra. El consumo de carnes magras mejora el tránsito intestinal y previene problemas como el estreñimiento. Además contribuye al perfecto estado de la flora intestinal. Una dieta rica en fruta, verdura y carnes magras es fundamental para acabar de una forma natural con los problemas digestivos. Recurre solo a los medicamentos cuando sean problemas muy recurrentes y no mejores con una variación de la alimentación.