¿Conoces la soja texturizada?

Virginia 3 agosto, 2018
La soja texturizada tiene el fin de conseguir que elaboremos recetas más complejas que nos permitan una mayor variedad culinaria para sustituir los productos de origen animal

Evitar la carne y en gran parte el pescado, parece ser una tendencia alimenticia que se está poniendo de moda. Se buscan alternativas que nos aporten la misma cantidad de proteínas que estos alimentos y una de ellas es la soja texturizada, ¿aún no la conoces?

Qué es la soja texturizada

La soja es un alimento que se ha ido infiltrando en el mercado de distintas formas y que ya todos conocemos y vemos como algo normal. La soja texturizada es la última forma de incluir este alimento en nuestra alimentación.

Se trata de proteína vegetal que se extrae de la harina o concentrado de soja para luego darle textura. es un sustituto ideal de la proteína convencional, y podemos usarla como alternativa a la carne o al pescado, aunque su textura y sabor parecen más el de la carne.

Por ahora todo parece estar bien, pero los más exigentes querrán saber su valor nutricional. Pues bien, por cada 100 gramos de soja podemos encontrar unos 20 o 21 gramos de proteínas, ¡nada mal! Tiene muy bajo contenido en grasas y pocas calorías, lo cual lo hace un aditivo ideal para nuestras dietas si queremos bajar de peso.

Este alimento, el cual se ha conocido por algunos años como ‘carnita’ pero que su uso no estaba tan extendido, es ideal para los deportistas, pues su alto contenido proteico ayuda al crecimiento muscular.

Aunque por ejemplo en España empieza a ponerse de moda y no se puede conseguir en muchos formatos, existen en forma de texturizado fino, grueso o filetes. Su apariencia puede ser como la de la carne picada y su forma de cocinar es sencilla.

Lo primero que tendremos que hacer es sumergirla en agua fría durante unos 20 minutos, escurrirla y comenzar a manipularla o cocinarla a nuestro antojo. Con ella se pueden hacer recetas que se hagan con carne picada, como por ejemplo espagueti, hamburguesas o albóndigas.

Recetas con soja texturizada

Si no conocías este alimento, seguro que ya estás deseando probarlo, y para que te encante, te pasamos estas recetas deliciosas que te encantarán.

Hamburguesas de soja y espinacas

Una vez que hayas hidratado y secado la soja, ponla en un bol y añade por cada 200 gramos un huevo, un diente de ajo o dos, dependiendo de tu gusto, perejil al gusto y un poco de pan rallado. Si no quieres agregar pan a tus recetas puedes sustituirlo por avena en copos o en polvo.

Hamburguesa con soja y espinacas.

Pon sal y pimienta y alguna especia más que te guste como comino o jengibre y comienza a remover todo. Agrega las espinacas y si ves que la masa es demasiado gruesa o que podría quedarse seca, añade un poco de leche de soja sin azúcar o sin lactosa. Dale forma a tus hamburguesas y envuélvelas en papel film para dejarlas en la nevera por al menos dos horas para que tomen forma.

Puedes hacer esta misma receta pero dándole la forma de albóndigas. Luego haz una salsa e tomate o de otros vegetales y acompaña con patatas, arroz o quinoa.

Verduras con soja texturizada

Escoge las verduras que quieras: pimiento verde, rojo y amarillo, calabacín, puerro, champiñones, zanahoria, cebolla morada y blanca, ajo… Saltea todo bien con un poco de aceite de coco y añade sal, pimienta, jengibre y salsa de soja.

Añade la soja texturizada previamente hidratada y seca y deja cocinar todo junto por un par de minutos. Si quieres darle un toque extra de suavidad, echa un chorrito de nata vegetal por encima al servir en el plato.

Lasaña

Imagina comer una lasaña deliciosa sin muchas calorías y con proteínas vegetales. ¡Excelente! Haz un sofrito de cebolla, pimienta, ajo, zanahoria y tomates. Deja que todo se cocine bien y que haya más salsa de tomate que de otra cosa.

Lasaña vegetal

Luego agrega la soja texturizada que en este caso solo habrás hidratado por diez minutos, pues terminará de hacerlo con la salsa y la humedad del horno. Pon una capa de pasta y una de la mezcla de soja con salsa de tomate; repite el paso hasta llegar arriba de la fuente.

Haz una bechamel ligera con aceite de coco, harina de avena o de maíz y leche sin lactosa. Viértela por encima, ponle partisano y mételo media hora al horno a 200 grados. Una delicia baja en calorías.

Ya ves que con un poco de imaginación podemos aprovecharnos de las diferentes alternativas que el mercado ofrece para suplir nuestra necesidad proteica diaria. ¿Te animas a probar estas recetas?

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