¿Es posible evitar el efecto rebote?

El primer paso para que una dieta surta el efecto que deseamos y podamos evitar el efecto rebote, es planificar y estructurar muy bien lo que vamos a comer, en que cantidad y cuando

Tras meses de dieta consigues el peso deseado. Te has sacrificado en cuanto alimentación y ejercicio y los resultados han llegado. Como ya tienes el peso deseado comienzas a hacer una rutina más relajada. Pese a que no comes como antes empiezas a recuperar peso hasta que vuelves a tu estado anterior. Si has hecho dieta seguro que esto te suena. Se llama efecto rebote y a continuación te contamos como evitarlo.

No a las dietas milagro

No hay ninguna receta mágica con la que se pueda perder peso. Si deseas hacerlo tienes que ser consciente desde el primer momento de que es un trabajo duro y requiere de esfuerzo y sacrificio. También hay que tener en cuenta que el peso va a ser progresivo por lo que según sean los kilos que vas a perder deberás planteártelo a medio o largo plazo.

Puede que en un primer momento pierdas peso con las dietas milagro. Con algunas de ellas hasta es posible perder 5 kg en tres días, lo que supone una verdadera barbaridad. En realidad lo que estás perdiendo con estas dietas breves y drásticas es líquido. En cuanto acabes con la dieta vas a recuperar el peso e incluso es probable que más.

Algunos alimentos que nos ayudan a adelgazar.

Si deseas perder peso elige una dieta sana, variada y continuada en el tiempo. Como hemos dicho antes, los milagros no existen y de nada sirve pasar unos días o semanas sin comer si después vas a continuar tus hábitos anteriores.

Descarta las dietas hipocalóricas

Una mujer debe consumir entre 1 500 y 2 000 calorías al día y un hombre entre 1 800 y 2 500. Toda dieta que se sitúe por debajo de estas franjas tiene una alta probabilidad de provocar un efecto rebote. Hay dietas en las que se plantea consumir diariamente en torno a 500 calorías, lo que es una locura. 

Con dietas hipocalóricas lo único que se consigue es debilitar los músculos y tener sensación de cansancio continuo.  A largo plazo estas dietas pueden causar problemas de salud tales como la anemia. Hay que tener claro que perder peso no es un juego y que la salud es lo primero.

Al igual que ocurre con las dietas milagro, el efecto rebote siempre aparece. En este caso ocurre porque al ingerir pocas calorías el metabolismo se ralentiza. Cuando la dieta acaba absorbe más grasas de las habituales porque tiene falta de nutrientes.

Adquiere hábitos con la dieta

Cuando una persona empieza una dieta no debe tomárselo como algo momentáneo sino como un aprendizaje continuo. Si necesitamos hacer dieta es porque algo estamos haciendo mal. Puede ser una alimentación poco adecuada, falta de ejercicio o por los dos motivos. Es por ello que hay que tomarse la dieta como un aprendizaje y adquisición de hábitos.

Una dieta saludable además de ayudarte a perder peso te enseña a comer y a llevar una vida sana. Cuando hayas alcanzado el peso deseado habrás adquirido unas rutinas que harán que no aparezca el efecto rebote. No hay que ver las dietas solo como una forma de adelgazar, sino de ganar en salud y calidad de vida.

Con esto no queremos decir que tengas que mantener de por vida una dieta estricta. Simplemente opta por preparaciones más saludables, y deja de utilizar algunos ingredientes.

Dieta semanal saludable.

No dejes de hacer deporte

El deporte es un pilar fundamental de cualquier dieta. Según los kilos que quieras perder, el tiempo libre del que dispongas y tu estado físico deberás buscar el deporte que mejor se adapte a ti. El ejercicio te ayudará a perder peso más rápidamente, a estar tonificado y liberar estrés.

Una vez que hayas alcanzado el peso deseado no dejes de hacer deporte si no quieres que aparezca el temido efecto rebote. Puedes hacerlo a menor intensidad, pero nunca relajarte y llevar a cabo una vida sedentaria. Si lo realizas acompañado será más fácil mantenerte en forma y seguir realizando ejercicio con el paso del tiempo.

Aprovecha la dieta para disfrutar del deporte y crear una afición. Rutas senderistas, ciclismo, paseos, natación… las opciones son infinitas y te harán estar en forma y divertirte al mismo tiempo. Ponte objetivos para mantener la motivación y realiza un seguimiento de los ejercicios realizados.

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