Dieta paleolítica para deportistas

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Elisa Morales el 9 abril, 2019
La dieta paleolítica para deportistas consiste, básicamente, en ingerir menos hidratos de carbono y más carne. La idea es imitar la forma de alimentación de hombres y mujeres de la época de las cavernas.

Más carnes, menos carbohidratos, esta es una de las características principales de la dieta paleolítica. Se trata de un régimen alimenticio que busca recrear las costumbres alimenticias de los humanos que poblaron el planeta durante la era de las cavernas.

Sin embargo, reducir los hidratos de carbono equivale, para prácticamente la totalidad de los atletas, a un despropósito. Cualquier persona que se entrene regularmente, y que además lo haga de manera metódica, necesita estos nutrientes.

Después de todo, los hidratos son la principal fuente de energía. Son el combustible que permite al cuerpo entrar en movimiento, además de soportar largas y extenuantes jornadas de ejercicios y competiciones.

Qué comer y qué no comer: ese es el dilema

Lo importante de la dieta paleolítica está en lo que no se come: cero harinas procesadas, nada de pan o pastas. Los azúcares están prohibidos, especialmente los refinados. Los cereales tampoco forman parte del menú, al menos no de forma cotidiana.

La dieta paleolítica.

Quienes decidan adoptar este hábito alimenticio, progresivamente deben ir despidiéndose de arroces blancos y productos lácteos, incluyendo el yogur natural. También las legumbres, así como frutas, verduras y hortalizas con alto contenido en hidratos de carbono deben ser eliminadas.

La vida en el paleolítico

Los grupos humanos de este período histórico basaron su dieta principalmente en carnes y pescados. No porque fuese una decisión meditada o estudiada; simplemente porque esta era la fuente de comida que tenían a la mano.

Hoy en día, muchas personas —principalmente los deportistas— al igual que consideran un despropósito reducir la ingesta de hidratos de carbono, consideran también muy equivocado incluir tantas carnes en el menú, principalmente las carnes rojas. ¿La razón? Su elevado nivel de grasas.

En el paleolítico, los animales que servían de alimentos eran muy diferentes. En primer lugar, vivían en libertad y se mantenían en constante movimiento, huyendo de los seres humanos, su principal depredador. En su dieta no figuraban ni piensos ni ninguna clase de procesados que tuviesen el propósito de hacerlos crecer a mayor velocidad.

Además, los seres humanos también eran muy diferentes. Solo el hecho de procurarse el alimento necesario conllevaba un gran esfuerzo físico. Entonces, el sedentarismo implicaba, casi de forma inequívoca, una muerte segura.

Los hombres de las cavernas tenían un estilo de vida radicalmente diferente al nuestro.
Imagen cortesía de: mihistoriauniversal.com

La dieta paleolítica, 12 mil años después

Más del 85 % de la carne roja que se consume en el planeta proviene de animales criados en cautiverio. Estos viven con niveles mínimos de actividad física y alimentados a base de piensos cuyo fin último es que se desarrollen de forma rápida. Esto ha traído consigo que sean ingredientes de menor calidad, con índices de grasa muy elevados.

No obstante, la dieta paleolítica que se consume ya entrado el siglo XX no solo incluye carne de vacuno. De hecho, los pescados tienen un peso específico, lo mismo que los huevos. Al igual que hace miles de años, las verduras y hortalizas también entran en el menú.

De temporada

La renuncia hacia cualquier alimento procesado incluye aquellos que fueron cultivados fuera de sus ciclos naturales, siguiendo procesos artificiales que permiten su siembra y cosecha fuera de su temporada habitual.

Frutas como el kiwi, la mandarina y la naranja deben consumirse en otoño-invierno. Lo mismo que verduras u hortalizas como acelga, brócoli y coliflor.

Para los meses más cálidos, la lista incluye cereza, melón, aguacate zanahoria, pepino y cebolla. En tanto, el plátano, el calabacín, la lechuga, la espinaca o la remolacha pueden comerse cualquier día del año.

Las fuentes de proteína de la dieta paleolítica.

La dieta paleolítica, especial para deportistas

Siempre bajo la supervisión de un especialista, la dieta paleolítica puede adaptarse fácilmente a las necesidades de los deportistas. Para ello, aumentar el número de alimentos ricos en carbohidratos es vital. Con esto en mente, frutos secos como pasas, orejones o ciruelas se vuelven ingredientes indispensables.

Por otra parte, uno de los beneficios más importantes de este régimen de comidas está en sus aportes en aminoácidos BCAA. Se trata de la valina, leucina e isoleucina, entre otros, que además son comercializados como complementos nutricionales gracias a su capacidad para ayudar en la recuperación de los músculos.

En último lugar, la clara de huevo y los pescados son ricos también en estos elementos. Por lo tanto, con su consumo se facilita la regeneración de los tejidos, después de estar sometidos a grandes cargas de trabajo, ya sea en el entrenamiento diario o en la competición.

  • Helena Recalde Puy. 2014. Universidad Politécnica Madrid. Dieta paleolítica y su rendimiento en crossfit. Extraído de: http://oa.upm.es/36520/1/TFG_HELENA_RECALDE_PUY.pdf
  • Fundación Index. 2017. La dieta paleolítica en el deporte. Extraído de: http://www.index-f.com/lascasas/documentos/e11308.pdf
  • Las recetas de la dieta paleolítica. 2014. Extraído de: https://urano.blob.core.windows.net/share/i_avance/001000385/avance.pdf