La paleodieta, una dieta de moda

Francisco María García 12 septiembre, 2018
También llamada 'dieta evolutiva', 'paleo', 'de los cazadores' y hasta 'de la edad de piedra', la paleodieta no implica realizar grandes sacrificios en cuanto a renunciar a alimentos, sino tan solo volver a nuestros orígenes; claro que esto puede ser difícil en una época de enlatados, frituras y refrescos azucarados

Parece irónico, pero la dieta que esta de moda nos lleva de regreso a la era de las cavernas para bajar de peso. Nos referimos a la paleodieta, una nueva tendencia para mantener una alimentación sana y balanceada de forma natural.

Aproximándonos a la dieta del cavernicola

Por muy primitivo que parezca, el hombre del paleolítico tenia costumbres alimenticias mucho más naturales que las nuestras. Lo mejor es que su alimentación no era producto de una planificación, sino una forma de adaptación. La caza, la pesca y la recolección eran las únicas fuentes de alimento.

Curiosamente, esto podría haber garantizado que aquellos hombres y mujeres fueran mucho más fornidos y contarán solo con las calorías necesarias. Por eso, la paleodieta nos puede llevar a un estado de forma ejemplar sin tener que privarnos de muchas cosas.

Lavar frutas y verduras.

De esta forma, podríamos entender que el fenómeno de la obesidad tiene dos orígenes: la llegada de los cultivos y la incorporación de químicos en la producción alimentaria. Eliminemos todo lo relacionado a estos métodos y estaremos comiendo como al inicio de los tiempos.

¿En que consiste la paleodieta?

En términos simples, se trata de fundamentar nuestra dieta en verduras, vegetales, tubérculos, frutas y carnes. Después de todo, estos eran los productos alimenticios a los que el hombre primitivo podía acceder. En este sentido, la base de la alimentación se vuelve bastante simple.

De forma contraria a las dietas naturistas actuales, este régimen rechaza la idea de incorporar diferentes tipos de granos, hortalizas y demás fuentes alternativas de proteínas. Además, esta le otorga un puesto central a la carne, o al menos a la fresca y magra. Los pollos enriquecidos con hormonas están de sobra.

También es necesario ingerir una fuente natural de aceite. Por lo general, se aconseja aceite de oliva virgen extra, que aportará ácidos grasos que son necesarios para la construcción muscular. Los frutos secos también harán su aportación.

Productos que no comía el hombre de las cavernas

Tanto el azúcar como la sal fueron incluídos en épocas mucho más recientes. El hombre del paleolítico no hubiese podido acceder a estos productos porque simplemente no sabía como extraerlos. Los cereales complejos y granos procesados, así como los productos enlatados y refrescos no existían.

Los lácteos, la patata y el alcohol también estarán restringidos. Todo lo que sea procesado, químico o que contenga gluten, queda absolutamente descartado por quienes cumplen en rigor con este plan alimenticio. Queda claro que el problema no es tanto o solo la cantidad, sino la calidad de los alimentos.

Condiciones para consumir los alimentos permitidos

Las carnes deben consumirse en las condiciones más naturales posibles. La idea es conseguirlas directamente en la granja o producto de la casería. El pescado también debe conseguirse en estado salvaje. La gallina y los huevos se obtendrán de la cría en libertad y sin estimulantes.

Caja de verduras frescas.

Los alimentos centrales en esta dieta son las verduras y frutas. Estas podrán ser consumidas en gran cantidad y sin mayores limitantes debido a la eliminación de otros alimentos ‘dañinos’. Los frutos secos, especias y hierbas también serán ingeridas libremente.

Además, recurriríamos en menor medida a los tubérculos, siendo un excelente complemento alimenticio; su consumo será periódico, al igual que el de otras raíces. El objetivo es que esta alimentación básica pero balanceada nos permita mantenernos en el peso adecuado.

La paleodieta tiene sus críticas

Parece muy sano, natural y hasta lógico todo lo planteado hasta aquí. No obstante, este plan alimenticio tiene sus críticos y deja ciertas dudas. Quienes ofrecen esta propuesta no tienen como demostrar que la misma es útil para bajar de peso. Todavía faltan estudios que comprueben a fondo la efectividad del método.

Otro problema es que no existe forma de saber como se alimentaban los seres humanos en el periodo paleolítico. Evidentemente, la composición de los animales, vegetales y demás alimentos podría no ser igual a la del ecosistema actual.

¿Reaccionará bien nuestro cuerpo ante este régimen alimenticio de la paleodieta? Este puede ser otro obstáculo que podríamos experimentar. Sea como sea, esta es una propuesta y cada persona puede probar a ver si le funciona.

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