La vitamina D, nuestra gran aliada

Francisco María García · 23 octubre, 2018
La vitamina D puede ayudarnos y ser un elemento fundamental para cuidarnos, con ella podemos favorecer el sistema óseo y muscular y aumentar nuestra fuerza, más allá de disminuir el riesgo de sufrir enfermedades como el cáncer de mama

Hasta no hace mucho tiempo se pensaba que la única función de la vitamina D era facilitar la absorción del calcio en el organismo; también regular los niveles de este mineral en la sangre. Pero la funcionalidad de esta sustancia va mucho más allá.

Para deportistas, esta vitamina es una de las mejores aliadas en pos de mantener y aumentar el rendimiento. Así como en la recuperación de los músculos y en la prevención de lesiones.

El 80% de la cantidad diaria de vitamina D que requiere el organismo se obtiene de manera natural por medio de una exposición moderada a los rayos del sol. El 20% restante a través de algunos alimentos que deberían formar parte regular de nuestra nutrición diaria.

La vitamina D y el sistema óseo

Una de las principales tareas del calciferol en el organismo, es la de dotar al sistema óseo de la densidad ideal. De manera puntual, evita la aparición de enfermedades como raquitismo en los niños y la osteomalacia en adultos.

La importancia de la vitamina D.

Las deficiencias aumentan de manera dramática los riesgos de fracturas y fisuras. Por ello, los atletas de alta competición siempre mantienen bajo estricta vigilancia los niveles de este nutriente. De lo contrario, sería imposible practicar ciertos deportes de alto impacto para huesos y articulaciones.

Músculos, fuerza y testosterona

No solo los huesos dependen en extremo de la vitamina D para su desarrollo y correcto funcionamiento, también los músculos se ven afectados por este principio activo.

Mantener unos niveles óptimos de Vitamina D incide positivamente en la producción de la testosterona. Esta hormona está directamente relacionada con la fuerza y el tamaño que pueden alcanzar todos los tejidos corporales.

En casos de déficit, se produce un aumento sustancial e incontrolable de la grasa corporal. Es por ello que aquellas personas que se apunten en un gimnasio para hacer crecer, definir y tonificar su musculatura, no llegarán a ninguna parte sino cuidan los índices de este elemento en el organismo.

Beneficios varios

Para los deportistas, la vitamina D es un elemento esencial contra la fatiga crónica y el agotamiento. Del mismo modo, su presencia en los niveles adecuados en la sangre, facilita la regeneración y recuperación de los músculos, luego de un arduo esfuerzo físico.

Una parte de los estudios que siguen en desarrollo, evalúan la acción positiva de este vitamina en la disminución de los riesgos de padecer diabetes tipo 2 y sobrepeso.

Diferencias entre obesidad y sobrepeso.

También se está estudiando la relación que guarda bajos niveles con episodios de demencias, como el mal de Alzheimer. Por otro lado, se ha probado su capacidad de prevenir enfermedades crónicas, como cáncer de mama, ovarios y próstata.

Riesgos por desequilibrios de vitamina D

La lista de prejuicios que trae consigo unos bajos niveles de esta sustancia liposoluble en el organismo es bastante amplia: disminución de la función cognitiva, aparición de enfermedades cardíacas y debilidad del sistema inmunológico, osteoporosis, psoriasis, artritis reumatoide y tuberculosis.

Por otra parte, la carencia de esta vitamina está igualmente relacionada con trastornos afectivos estacionales y con la depresión. Se cree que este nutriente puede tener la misma incidencia en el cerebro que la serotonina, la denominada ‘hormona de la felicidad’.

El extremo opuesto es de la misma forma muy peligroso. Cuando los niveles de ingesta de vitamina D son muy altos, se empiezan a crear depósitos en los tejidos blandos del corazón, los tendones y los pulmones.

Otros riesgos de tomar esta vitamina en exceso son las probabilidades de padecer cálculos renales y daños irreversibles a los riñones. Se presentan cuadros de hipercalcemia (exceso de calcio en la sangre), lo que a su vez puede derivar en episodios de confusión, desorientación y arritmias.

Prevenir enfermedades cardiovasculares.

La toxicidad por vitamina D no es producida por exponerse demasiado tiempo a los rayos del sol. La única causa es abusar de los suplementos vitamínicos. Los primeros síntomas incluyen náuseas, vómitos y estreñimiento; acompañados por falta de apetito, debilidad, apatía y pérdida repentina de peso.

¿Dónde encontrarla?

Son pocos los alimentos ricos en calciferol. La lista pasa por algunos pescados como salmón y atún. Así como por hígado de vacuno, champiñones y huevos. Es común encontrarla dentro de algunos alimentos fortificados, como cereales para el desayuno, lácteos y bebidas de soja.

Quienes practican deportes al aire libre bajo el sol, tienen garantizados buenos niveles de esta vitamina. En todos los casos, al momento de exponerse a la acción de los rayos UV, deben tomarse las precauciones de rigor, como valerse de un buen protector y mantener una correcta hidratación.