Cómo poner en práctica una alimentación sostenible

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Elisa Morales el 11 marzo, 2019
Pilar Gimeno Landa · 9 marzo, 2019
La alimentación sostenible es una opción que cada vez eligen más personas. Se trata de un estilo de vida saludable que tiene como principales objetivos la alimentación equilibrada y el cuidado del planeta.

La alimentación sostenible va mucho más allá de comer de forma saludable. Este modelo supone estar comprometido con el planeta y luchar contra problemas tales como la contaminación. Si estás interesado en esta forma de alimentarte, en este artículo te contamos cuáles son los pasos que debes seguir.

5 pasos para llevar a cabo la alimentación sostenible

1. No compres alimentos en exceso

En España se tiran al cabo del año 7,7 millones de toneladas de comida. Se trata de un dato que debería avergonzarnos y hacernos reflexionar sobre el estilo de vida que tenemos.

A todos nos ha pasado alguna vez: compramos demasiados alimentos que después caducan y los tenemos que tirar. No encontramos el momento de cocinarlos o no nos apetecen.

También es habitual que encontremos alguna oferta en el supermercado y acabemos comprando más de lo que necesitamos. A la larga, no sale más barato, sino todo lo contrario porque acabamos tirando parte de la compra.

Por todo ello, debemos comprar solamente los alimentos que necesitamos. Además, por lo general, todo el mundo tiene cerca de casa un supermercado, por lo que no tiene sentido acumular comida. Si sigues esta práctica, también lograrás comer alimentos más frescos y con propiedades más saludables.

Uno de los puntos de la alimentación sostenible es no comprar comida en exceso.

2. Apuesta por los alimentos de cercanía

Te proponemos un ejercicio muy simple: abre la nevera y comprueba el país de procedencia de varios alimentos. Verás que la mayoría han viajado miles de kilómetros hasta llegar al supermercado en el que los has adquirido. Esto es una verdadera locura, ya que se pueden producir más cerca y así evitar la contaminación que supone el proceso de transporte.

La alimentación sostenible apuesta por los alimentos de cercanía. No solo no contaminan, sino que también contienen más propiedades porque han sido recolectados en el punto exacto de maduración.

Seguro que en tu ciudad hay una zona de huerta cercana donde poder adquirir frutas y verduras. Muchas empresas te pueden llevar semanalmente los pedidos hasta tu casa. El sabor no tiene comparación con el del supermercado.

3. Congela para aprovechar los alimentos

Antes hemos comentado que es habitual que la comida se ponga en mal estado. Una forma de acabar con este problema es congelarla. Puedes hacerlo tanto con alimentos crudos como cocinados. Tan solo tienes que tener en cuenta el tiempo máximo de congelación y qué alimentos no está recomendado meterlos al congelador.

Un buen ejemplo es el de las zanahorias. Utilizamos dos o tres y el resto de la bolsa acaba en mal estado y, posteriormente, en la basura. Nuestra recomendación es que las peles y cortes en dados; hiérvelas y luego congélalas. Así, tendrás dados de zanahoria listos para añadir a cualquier guiso.

Alimentos congelados son un truco para elaborar una dieta equilibrada.

4. Aumenta el consumo de vegetales

La alimentación sostenible tiene como principal alimento a los vegetales. Esto es debido a que, en su proceso de crecimiento, no contaminan. En el caso de que se utilicen productos químicos, tampoco llegan a contaminar tanto como lo hacen los animales, cuyos deshechos son altamente contaminantes.

Además, las explotaciones contaminan los suelos y el agua. De hecho, son ya varios países los que han creado un impuesto dirigido a los ganaderos como consecuencia de los niveles de CO2 que emiten sus animales.

Con esto no queremos decir que la alimentación sostenible sea sinónimo de alimentación vegana o vegetariana. Tan solo se propone limitar el consumo de alimentos de origen animal y priorizar los vegetales.

5. Cocina de un modo eficiente

Cocinar de forma eficiente permite ahorrar tiempo y dinero. Hacerlo es muy sencillo, ya que solo tienes que seguir las pautas de la alimentación sostenible. Lo primero que tienes que hacer es planificar tu menú semanal; con base en ello, podrás cocinar mayor cantidad de alimentos al mismo tiempo.

Chica va a cocinar panga, uno de los pescados más cuestionados en la actualidad.

Si vas a cocer pasta para hacer macarrones con tomate, puedes hacer más cantidad de la habitual. Al finalizar, guardas en un recipiente con unas gotas de aceite la que te haya sobrado y la puedes utilizar para comer ensalada de pasta otro día.

Al mismo tiempo que cueces la pasta, puedes hacer también un par de huevos. Los conservas en la nevera y estarán listos para elaborar una tostada saludable para desayunar. 

Este es solo un ejemplo de lo que plantea la alimentación sostenible. Esta misma idea la puedes llevar a cabo con verduras horneadas que puedes utilizar como guarnición o relleno de fajitas. Lo mismo ocurre con un sofrito, que es válido para acompañar arroz, carne o pescado o hacer masa de croquetas.

  • Carlos Guillén, F. (2004). Educación, medio ambiente y desarrollo sostenible*. Revista Biocenosis.