Dieta pobre en FODMAPs

Este artículo fue redactado y avalado por la nutricionista Lucía Corral
30 junio, 2019
¿Sabías que existe una dieta específica para el tratamiento del síndrome de colon irritable? Te contamos todo sobre los planes alimenticios con bajos contenidos de FODMAPs.

Se conoce como dieta pobre en FODMAPs aquella en la que se reducen o incluso eliminan algunos componentes de la dieta. El acrónimo FODMAP hacen referencia a Fermentable Oligoccharides, Disaccharides, Monosaccharides And Polyols. Te contamos sobre esta alimentación en el siguiente artículo.

Todos estos compuestos son hidratos de carbono. Cuando la absorción de estos compuestos a nivel intestinal es deficiente, se fermentan en el colon. De acuerdo con las propiedades funcionales que poseen, los FODMAPs incluyen: fructosa, lactosa, fructooligosacáridos —FOS—, galactooligosacáridos —GOS— y polialcoholes.

Clasificación de los FODMAPs

Cada uno de ellos comprende características específicas en su hidrólisis y absorción:

1. Oligosacáridos

Pertenecen a este grupo los fructanos y galactanos; ambos están compuestos por 3-10 monosacáridos. Estos compuestos están presentes en las verduras, frutas y cereales. La industria alimentaria los utiliza para fortificar productos, debido a sus efectos prebióticos.

2. Disacáridos

La lactosa es un disacárido que se digiere gracias a una enzima llamada lactasa. La prevalencia de malabsorción de lactosa presenta una amplia variación interindividual. Por este motivo, hay personas intolerantes a la lactosa que toleran pequeñas cantidades de leche.

3. Monosacáridos

La fructosa suele fermentarse cuando se consume libre; cuando se digiere combinada con otro monosacárido, como por ejemplo la glucosa, se tolera mejor. La manzana, la pera y el melocotón son frutas que presentan mayor contenido de fructosa que de glucosa; por lo tanto, debe restringirse su consumo en estas dietas.

Manzana y nueces, una merienda saludable, que nos aportará además una buena dosis de pectina.

4. Polioles

Se consideran polioles el sorbitol, xilitol, manitol y maltitol. Se encuentran ampliamente distribuidos en distintos alimentos. Son muy utilizados en los productos utilizados para diabéticos, por sus propiedades edulcorantes.

Implementación de la dieta reducida en FODMAPs

El seguimiento de esta dieta consta de dos fases. En un primer momento se eliminan todos los alimentos que son ricos en FODMAPs, mientras que en una segunda fase se van reintroduciendo poco a poco con base en la tolerancia.

El proceso eliminación-introducción puede realizarse varias veces. Esto se debe a que en ocasiones, si se producen molestias gastrointestinales al introducir algún alimento, es necesario volver al estado inicial para seguir incorporando otros.

1. Fase de restricción

Suele tener una duración de 6 a 8 semanas e incluye la prohibición de todos los alimentos ricos en FODMAPs para obtener alivio de los síntomas digestivos. Algunos aspectos para tener en cuenta en la implementación:

  • Identificación de los hábitos alimentarios y del estilo de vida de la persona, con el fin de conocer los FODMAPs a los que se encuentra expuesto diariamente.
  • La explicación de las bases científicas de la malabsorción aumenta la adherencia a la dieta.
  • Instrucción dietética específica, confeccionada acorde al contenido de FODMAPs.
  • Discusión de técnicas para el manejo de situaciones en las que la preparación de comidas no puede ser controlada, como por ejemplo comidas fuera del hogar.

Los alimentos que deben evitarse en esta fase son:

  • Frutas: aguacate, albaricoque, manzana, pera, melón, mango, uvas, ciruelas, conservas de fruta, dátil, mora, nectarina, sandía y zumos de fruta.
  • Lácteos: leche, yogur, queso fresco —Burgos, ricota, cottage, mascarpone—, helados, nata, mantequilla y productos elaborados con leche.
  • Verduras y hortalizas: alcachofas, cebolla, ajo, espárragos, coles de bruselas, champiñón, brócoli, repollo, puerro, remolacha, maíz, escarola, setas y salsa de tomate.
  • Legumbres: garbanzos, lentejas, judías blancas, guisantes, judías rojas, habas, soja y productos de soja.
  • Cereales: arroz integral, cereales y productos integrales, espelta, amaranto, trigo y centeno. Estos últimos se toleran en pequeñas cantidades.
  • Frutos secos: almendras, pistachos, avellanas, cacahuetes y anacardos.
  • Endulzantes: miel, sirope de maíz alto en fructosa, sorbitol, manitol, xilitol e isomaltitol.

Además, se deben evitar la bollería, las salsas, los aderezos, los adobos, los embutidos y las carnes procesadas. De igual manera, también se restringen las bebidas alcohólicas y gaseosas.

2. Fase de exposición

En esta etapa hay que introducir los alimentos restringidos en la etapa anterior poco a poco. Se han de elegir aquellos que contengan un tipo de FODMAP a la vez, para así determinar la cantidad de FODMAP de cada grupo que se tolera. Por ejemplo, se introducirían a la vez pequeñas cantidades de manzana y pera para conocer la tolerancia a la fructosa.

Esto permite la individualización de la alimentación y ayuda a descubrir los desencadenantes alimentarios, con el fin de mantener la variedad alimentaria y evitar restricciones innecesarias, mientras se mantiene el control de los síntomas alcanzado en la primera etapa.

Los productos lácteos se fabrican a partir de la leche de los mamíferos.

Indicaciones para reducir los FODMAPs

Este cambio en el plan alimenticio podría llegar a ser un enfoque terapéutico de primera línea en sujetos con síndrome de intestino irritable, dado el alivio sintomático que produce, especialmente en aquellos que presentan distensión, dolor abdominal y diarrea.

Hacen falta más estudios para evaluar el efecto de esta dieta en sujetos con dispepsia funcional, enfermedad por reflujo gastroesofágico, gastroparesia, sensibilidad al gluten no celiaca, enfermedad inflamatoria intestinal y aquellos que reciben nutrición enteral.

La selección de sujetos en los que se indicará esta dieta deberá ser realizada con mucha cautela, ya que se trata de un regimen estricto, implementado por un tiempo prolongado.

Para su concreción, se requiere de un equipo conformado por un médico gastroenterólogo y un dietista-nutricionista. Por último, no debemos olvidar que la educación nutricional es primordial, debido a su complejidad y al riesgo de una inadecuada ingesta de nutrientes.

  • Salas-Salvadó J; Sanjaume AB et al. Nutrición y dietética clínica. Elsevier Health Sciences. 2016
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