¿Son las dietas ricas en grasas malas para tu salud?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Elisa Morales el 31 enero, 2019
Pilar Gimeno Landa · 4 febrero, 2019
Siempre que hablemos del consumo de grasas, es importante especificar a cuáles nos referimos puntualmente. Estos son los tipos que puedes incluir en tu dieta; cada uno tiene sus beneficios y riesgos.

De todos los nutrientes, las grasas siempre han sido las grandes enemigas de la alimentación saludable. Desde hace décadas, se han ganado una mala fama que ha hecho que muchas personas las excluyan de su alimentación con el objetivo de gozar de una mejor salud. Hoy nos proponemos todo lo contrario: analizar las dietas ricas en grasas y su efecto en la salud. 

Para ello, vamos a comenzar desmontando unos mitos que seguramente has oído en más de una ocasión. Seguro que te sorprenden muchas de las cosas que vamos a contar acerca de este controvertido nutriente.

Todos los nutrientes son necesarios

Muchas personas creen que las grasas son sinónimo de sobrepeso, obesidad y una interminable lista de problemas de salud. Es por ello que deciden restringir su consumo al máximo posible y, en algunos casos, hasta dejar de consumirlas por completo.

Debes saber que esto es un error garrafal que puede tener graves consecuencias para la salud. En una alimentación saludable, tienen que estar presentes todos los tipos de nutrientes, y las grasas no son la excepción. De hecho, alrededor del 20 % de las calorías que ingerimos a lo largo del día deben provenir de este nutriente.

Tan solo debes tener en cuenta que cada nutriente debe tomarse en una cantidad determinada. En el caso de las grasas, su consumo debe ser limitado, teniendo en cuenta los aspectos que vamos a explicar a continuación.

No hay que generalizar con la grasa

A la hora de hablar de dietas ricas en grasa, hay que especificar de qué tipo de grasa estamos hablando. Dependiendo de una clase u otra, los efectos en la salud serán totalmente diferentes.

En la siguiente clasificación, te explicamos de una forma muy breve cuáles son los diferentes tipos de grasa que podemos consumir, los productos en los que se encuentran y la repercusión en el organismo.

1. Grasas saturadas

Este tipo de grasas son las más consumidas, ya que se encuentran en una gran variedad de alimentos tales como la carne, el pescado, los huevos o el aceite de coco. Es importante tomarlas con moderación, ya que nuestro cuerpo tiende a acumularlas y formar depósitos de grasa.

Chimichurri con carne.

2. Grasas insaturadas

También son conocidas como grasas buenas, ya que repercuten de forma muy positiva en el organismo. Se encuentran principalmente en el aceite de oliva, el pescado, el maíz o la soja. Entre sus beneficios destacan la reducción de los niveles de colesterol y triglicéridos.

Las grasas insaturadas se encuentran principalmente en el aceite de oliva, el pescado, el maíz o la soja.

3. Grasas esenciales

Quizá este nombre no te suene familiar porque habitualmente se las denomina omega 3. El consumo de este tipo de grasa es fundamental, ya que nuestro organismo no las produce por sí mismo. Se encuentra exclusivamente en los pescados.

Beneficios del Omega 3.
Sardinas, salmón, arenques o atún, entre otros pescados azules, son fuente de omega 3.

Después de conocer los diferentes tipos de grasas y cómo afectan al organismo, habrás podido comprobar que nada tienen que ver unas con otras. Es por ello que, antes de hablar de una dieta rica en grasas, es importante recalcar qué tipo es la que va a estar en mayor proporción.

Si se trata de una grasa de tipo esencial o insaturada, debes saber que gracias a todos los beneficios que poseen, no deberías tener ningún problema. Esto, claro, a no ser que tomes una cantidad realmente desorbitada. Algunos de los beneficios más destacados serían la reducción de peso, el descenso de los niveles de colesterol y triglicéridos o la mejora de la presión arterial.

En cambio, si estamos hablando de grasas saturadas, el efecto que producirían sería muy nocivo para la salud. El sobrepeso, la obesidad y la mayor probabilidad de sufrir infartos o ataques cerebrovasculares serían solamente algunos de los riesgos que estaríamos corriendo.

Conclusión

Después de analizar los diferentes tipos de grasas y los efectos que estas tienen en la salud, la conclusión es clara. Si se trata de una dieta rica en grasas saludables, no habría ningún problema. En cambio, si se trata de una dieta con un exceso de grasas saturadas, las consecuencias serían muy perjudiciales para el organismo.

Cuidar el colesterol.

De todos modos, hay que tener en cuenta que estos tipos de alimentación pueden ser efectivos a corto o medio plazo. Lo más recomendable es que, a largo plazo, se lleve a cabo una alimentación variada, equilibrada y saludable.

En la mayoría de los casos, no estamos dañando nuestro organismo por tomar grasas saludables, pero sí que las estamos sustituyendo por otros nutrientes igualmente necesarios.