7 mentiras de la nutrición y el deporte

Francisco María García · 3 septiembre, 2018
Aunque con los avances de la ciencia muchas de las leyendas de tiempos pasados reposan en los anecdotarios de los nutricionistas, algunas siguen vigentes, sin importar cuantas veces hayan sido refutadas y superadas

La relación entre la nutrición y el deporte es un campo de estudio sumamente amplio. También es un territorio en el cual abundan los mitos, las medias verdades y muchas mentiras. ¡Conoce algunas de las más extendidas!

El deporte engorda

Aunque a muchos les pueda sonar a broma, algunas personas aún están convencidas de que practicar mucho deporte genera sobrepeso. Es esta una afirmación alejada de la realidad.

Con la frecuente actividad física, los músculos adquieren un mayor volumen; esto podría traducirse en un aumento de las cifras que exprese la báscula. Sin embargo, no implica que a largo plazo se genere algún problema relacionado con obesidad.

Como es bien sabido (además, está suficientemente documentado), mantener una rutina de ejercicios es un elemento necesario para reducir los excesos de calorías y grasas del cuerpo. Factores que sí son en parte responsables de los temidos kilos de más.

No hay mejor fuente de calcio que la leche de vaca

Nadie pone en duda la importancia del calcio dentro del organismo. De hecho, es el mineral más abundante dentro del cuerpo humano. Esencial para los huesos, los músculos y otras funciones. Por ello, mantener  niveles ópticos es vital para cualquier persona.

Fuentes de calcio naturales.

Al mismo tiempo, el papel de la leche de vaca en la salud está cada vez más cuestionado. En la nutrición y el deporte, cada día que pasa va perdiendo su otrora indiscutible lugar como fuente ideal de calcio. En la actualidad, el número de personas que desarrollan intolerancia a la lactosa se mantiene en franco ascenso.

Además, entre la lista de los alimentos más ricos en calcio no figura ningún lácteo. Pescados pequeños, como las sardinas y las anchoas, tienen un mayor aporte. Le siguen legumbres como los garbanzos y la soja. Los mariscos, las algas y los frutos secos también ofrecen un aporte mayor que el de la leche.

Sin entrenamiento, el músculo se transforma en grasa

Este concepto puede calificarse como un clásico dentro de las mentiras frecuentemente relacionadas con la nutrición y el deporte. Pero lo que en verdad ocurre es muy diferente. Sin actividad física, el cuerpo no es capaz que quemar calorías con la misma eficiencia y velocidad que lo hacía mientras se ejercitaba.

Esta falta de actividad trae como consecuencia un aumento en el nivel de grasas. De forma simultánea, la masa muscular se va degradando progresivamente; pero de ninguna forma ocurre una mutación de los tejidos o algo parecido.

Las espinacas: las que más aportan hierro

A diferencia de los lácteos, nadie cuestiona los beneficios que trae consigo el consumo de espinacas. Sin embargo, no son el alimento con el mayor aporte de hierro entre los que se llevan a la mesa. Las lentejas, el wakabe o el hígado, ofrecen bastante más.

Dejar de comer adelgaza

A pesar de las muchas voces en contra, esta es otra idea que sigue gozando de gran popularidad. Pero saltarse las comidas, ya sea de forma deliberada o ‘accidental’, no trae consigo nada bueno. Además de desequilibrios en el organismo, puede dar lugar al escenario opuesto: sobrepeso.

El café en la nutrición y el deporte

El café es otro elemento controvertido, con muchas voces a favor y otras tantas en contra. En lo referente a la actividad física, el café y su componente más importante, la cafeína, están presentes en muchos debates.

Tolerancia a la cafeína.

Una de las ideas más extendidas, es que el consumo de café antes del ejercicio genera cuadros de deshidratación. Si bien están comprobados sus efectos diuréticos, no son tan fuertes como para generar déficit de líquidos.

La sauna adelgaza

La visita a estas salas calientes tiene sus beneficios: liberar al cuerpo de toxinas, mejorar el desempeño aeróbico y ayudar a la termoregulación. Se propicia un aumento en el número de glóbulos rojos y del volumen de plasma, además de optimizar la circulación.

Sin embargo, no es un método eficaz para perder peso. La idea de que la sauna adelgaza está relacionada por el alto nivel de transpiración que genera; esto puede traducirse en una reducción de algunos gramos.

La utilización de la sauna para adelgazar no es más que un efecto temporal. En lo que el organismo recupere los líquidos perdidos, se generará una especie de micro efecto rebote.