¿Comes bien y no bajas de peso?

Francisco María García · 6 mayo, 2018
Después de todo, el cuerpo humano funciona como una máquina, en donde ningún sistema es completamente independiente; de una forma u otra, todo está interrelacionado y tenemos que tenerlo en cuenta a la hora de hacer dieta

Muchas personas, ante la pregunta ‘¿comes bien?’, solo toman en cuenta la calidad de los alimentos; es decir, si se trata de productos bajos en grasas o azúcares. Pero la buena alimentación va mucho más allá de estos parámetros.

Para que una correcta nutrición consiga los efectos deseados (bajar de peso, suele ser el más importante), entran en la ecuación factores como masticar los alimentos adecuadamente.

Comer bien forma parte de un estilo de vida. Mantener en lo posible los niveles de estrés y angustias al mínimo también es imprescindible. Tanto como ejercitarse regularmente.

No pasar hambre

Si bien es un concepto ‘pasado de moda’, todavía hay quienes piensan que una alimentación balanceada es, entre otras cosas, sinónimo de pasar hambre. O al menos, de reducir la ingesta de alimentos a los mínimos posibles.

Chica siguiendo dieta descompensada.

Aunque comer de forma desaforada, sin orden ni límites, no es sano, la otra cara de la moneda tampoco lo es. Después de todo, los extremos casi siempre son malos. Y en cuanto a la alimentación, no hay excepción; se debe comer de forma equilibrada, sin abusar, pero sin pasar hambre.

Además, intentar adelgazar y restringir dramáticamente la ingesta de comida, es un contrasentido. Si el organismo recibe menos combustible (alimentos), regulará el metabolismo interno (entrará en ‘modo ahorro’), por lo que quemar las calorías resultará mucho más difícil.

Comes bien si comes a tiempo

El cuerpo necesita reponer constantemente energías; aún durante los periodos de sueño y descanso, no deja de trabajar. Por ello requiere en todo momento de los nutrientes que solo obtiene de los alimentos.

Comer a deshoras provocará que el organismo agote sus reservas de proteínas, vitaminas o minerales; estos elementos son imprescindibles para poder seguir funcionando. Y si esas provisiones no son repuestas, aparecen los problemas; la falta de vitalidad o anemias, son solo algunas de las consecuencias.

Duración de una dieta.

La mayoría de los especialistas recuerda que se deben programar cinco horas para comer a lo largo del día. Las principales: desayuno, almuerzo y cena, además de dos meriendas o tomas de alimentos entre comidas. En ningún caso es recomendable transcurrir más de 180 minutos sin consumir ningún alimento.

¿Comes bien? No prescindir de ningún grupo alimenticio

Salvo casos puntuales, en donde algunos ingredientes están contraindicados, llegando incluso a ser mortales, se debe procurar ingerir comidas de todos los grupos alimenticios. En su justa medida, los carbohidratos, grasas y azúcares son necesarios.

Lo que sí es importante tener en cuenta es que recurrir a lo ‘light’ no significa que comes bien. La mayoría de estos productos no ofrecen nada positivo al cuerpo, además de que con frecuencia sustituyen el azúcar con compuestos químicos de dudosa pertinencia.

Cenas demasiado ligeras: un error común

No se puede poner en duda que, a la hora de cenar, se debe optar por alimentos fáciles de digerir. Las harinas o las carnes rojas deben evitarse en lo posible. Sin embargo, eso tampoco implica que se tengan que elegir solo comidas ultra ligeras, como ensaladas de lechuga o un vaso de yogur.

Errores más comunes al hacer dieta.

Además de quedar en deuda con la dosis de nutrientes que debe reponerse, el bajo nivel de saciedad que proporcionan estas comidas provocará una sensación de hambre inconsolable al día siguiente.

Con las comidas demasiado ligeras,  resultará más difícil no caer ante las tentaciones del picoteo constante, mayoritariamente de alimentos con abundante azúcar, en un intento desesperado por calmar la ansiedad.

Cenar ensaladas de frutas tampoco es buena idea. Si bien proporcionan una alta cantidad de nutrientes y de agua, también representan una fuente importante de azúcares. Por ello, juntar más de dos frutas en un solo plato, no es precisamente recomendable.

Dieta equilibrada y actividad física: la fórmula para perder peso

Cuando el objetivo es restar dígitos a la báscula, no solo hay que preocuparse por si comes bien. También es necesario mantener una rutina de ejercicios constante, que permita al organismo quemar calorías.

La actividad física además propicia un aumento en la masa corporal, lo que también se traduce en un aumento en el metabolismo, requisito indispensable para mantener el peso. Con 45 minutos de ejercicio aeróbico, tres veces a la semana, puede ser suficiente.