Estrategias psicológicas que nos ayudan a adelgazar

Fernando Clementin · 14 mayo, 2018
Existen ciertos factores que pueden ayudarnos a adelgazar que se encuentran en nuestra mente, si planteamos de forma adecuada el reto será más fácil conseguirlo

Los factores indispensables para perder peso son aquellos que todos conocen: llevar una alimentación saludable y hacer ejercicio con regularidad. Sin embargo, esto no termina siendo una tarea fácil de cumplir para muchas personas. Les presentamos una ayuda: estas son algunas estrategias psicológicas para conseguir el objetivo de adelgazar.

Más allá de los hábitos de vida, alimentación y descanso, no se puede obviar que hay cuestiones genéticas que influyen de manera irremediable en la estructura corporal de cada persona. Por lo tanto, bajar unos kilos puede volverse casi una quimera para muchos.

En ese camino, de seguro aparecerán la impaciencia, la ansiedad por conseguir los resultados y hasta la frustración. Es entonces cuando resulta necesario tener más recursos.

La mente es un arma poderosa que, utilizada correctamente, puede hacernos imparables. Claro, a la hora de lograr la constancia que adelgazar exige, se vuelve fundamental. Por eso, decidimos presentarte ciertas estrategias psicológicas que sí o sí debes conocer para poder cumplir tus metas.

Estrategias psicológicas para adelgazar

1. Coloca en tu plato lo que vayas a comer

Este primer consejo podría incluso ampliarse a ‘no cocines más de lo que vayas a comer’. Parecerá una noción básica, pero es un error en el que muchos caen.

Preparar comidas que excedan la porción que debemos comer acaba, en la gran mayoría de los casos, en un almuerzo excesivo en cuanto a calorías. Es casi inevitable, sobre todo si has comida algo que te gusta. Por lo tanto, limítate a cocinar y a servirte no más que lo que debes comer.

También es importante comer pausado y masticar bien. La señal de la saciedad tarda más de 15 minutos en llegar a nuestro cerebro; si mientras tanto sigues comiendo, te sentirás excesivamente lleno luego de terminar.

2. Acostúmbrate a la práctica deportiva

Pasamos ahora a la otra pata de la pérdida de peso: el ejercicio. Si llevabas un estilo de vida sedentario, no puedes pretender correr cientos de metros a la primera de cambio.

Debes llevar a cabo un aumento paulatino de la exigencia. Esto te permitirá, sobre todo, evitar lesiones y darle a tus músculos y a tu organismo acostumbrarse a las nuevas exigencias.

Mentalmente, el ejercicio produce bienestar y mejora el ánimo. Como consecuencia, afrontarás los cambios que has emprendido con una actitud positiva y con la confianza de que todo el esfuerzo valdrá la pena.

Chica mirando la etiqueta de un producto en el supermercado.

3. No vayas de compras con hambre

Otra regla básica. Si vas al supermercado con el estomago vacío, de seguro acabarás comprando cosas innecesarias y, muy probablemente, también poco saludables.

La explicación es muy sencilla: en los momentos en los que el cuerpo te pide comida, estás más expuesto a los estímulos visuales. Por ende, los artículos con colores llamativos —’curiosamente’, son también los que contienen más glucosa— lograrán captar tu atención con facilidad.

4. Una mente fuerte es clave

En este punto, debemos tener en cuenta diferentes aspectos. El primero es la importancia de la constancia; debes saber que estás afrontando un reto extenso y que no lo lograrás de la noche a la mañana. Los milagros no existen en la nutrición, todo se logra con esfuerzo.

Una vez que hayas aceptado esto, céntrate en fortalecer tu mente. Por ejemplo, deberás luchar y acabar con esos hábitos que te hacen sentir hambriento todo el tiempo. El estrés y la ansiedad se destacan entre ellos, además de otras malas costumbres.

Por otro lado, tampoco subestimes el poder de la reflexión y la meditación. Conectarte con tu cuerpo, aunque suene demasiado abstracto, es de vital importancia para conocer a fondo lo que necesita y lo que no. Detén tus actividades unos minutos al día y piensa en cómo te sientes y en qué has mejorado.

5. Infórmate

Si conoces el motivo por el que cada alimento es importante en tu misión de bajar de peso, lo aceptarás más fácilmente. Por ejemplo, si odias el brócoli pero recuerdas que contiene muchos minerales y fibra, de seguro encontrarás la motivación que necesitas para consumirlo.

Lo mismo ocurre con el deporte: calcular las calorías que pierdes en cada hora de ejercicio te servirá como motivación para perseguir tus metas. Para nuestra mente es esencial tener una ‘zanahoria’, un objetivo concreto que perseguir en el corto plazo.

Con las estrategias psicológicas adecuadas, puedes alcanzar tus objetivos de manera más eficiente.

 6. Aléjate de las tentaciones

Por lo general, los seres humanos somos seducidos fácilmente por la vista y el olfato. Debido a esto, debes evitar tener snacks o comidas poco saludables en casa ‘para ocasiones especiales’. La triste realidad es que, si los ves todo el tiempo o incluso si sabes que están ahí, acabarás sucumbiendo ante la tentación.

En este sentido, debes evitar también pasar hambre. Recurre a los bocados saludables o a los aperitivos entre comidas; de este modo, serás menos proclive a descarrilarte ante un estímulo externo.

Como conclusión, podemos afirmar que nuestra mente definitivamente controla nuestras acciones. Si conservamos su fortaleza, nuestro cuerpo responderá mejor a los cambios a los que lo sometemos. Adopta estas estrategias psicológicas para hacer de este proceso algo menos doloroso y mucho más productivo.