Qué es el efecto rebote y cómo evitarlo

Francisco María García · 4 septiembre, 2018
Para no frustrarse en el empeño, hay que diseñar una estrategia que permita no solo alcanzar el primer gran objetivo, también para mantenerlo; después de todo, lucir una figura ideal es un proyecto para toda la vida

La pérdida de peso es una tarea relativamente fácil. Sobre todo si se compara con lo exigente que resulta mantener el estado perfecto, una vez que la báscula muestra la medida ideal. El objetivo de evitar el efecto rebote tan negativo y difícil de superar.

Hacer dieta ¿para qué?

Antes de iniciar cualquier dieta, se debe tener claro el fin que se persigue. La mayoría de las veces suele resumirse en una sola frase: perder peso. Pero también pudiese ser para ganar masa muscular o para tonificar y dar forma a los músculos.

Cuando el objetivo es reducir el volumen de grasas, considerar solo el apartado estético  no debería ser suficiente. El aspecto saludable, mantener la buena salud y el cuidado de nuestro cuerpo, es igualmente importante.

Dieta macrobiótica.

Equilibrio. Los extremos casi siempre son malos

Cuando se trata de la alimentación, no hay excepciones. Comer en exceso es tan dañino como mantener un régimen alimenticio deficiente. El primer paso para ganar la batalla contra el efecto rebote, es iniciar una dieta equilibrada y balanceada. Saltarse las comidas es otra estrategia que tampoco funciona.

En la mayoría de las dietas, quienes se privan de demasiados alimentos (y de las proteínas, nutrientes, calorías y otros elementos que estos aportan), terminan claudicando a mitad de camino. Y junto con la ingesta de grandes porciones, (la mayoría de las veces repletas de ingredientes no precisamente saludables), vuelven los kilos de más

Incluso muchos de quienes llegan hasta el final de estos procesos, suelen de igual forma ‘rebotar’. Entre otras cosas porque, con el fin de las restricciones, regresan muchos de los platos que dieron origen al desequilibrio que se quería corregir.

Metas realistas contra el efecto rebote

Después de años de mala alimentación y acumulación de kilos, recobrar el estado ideal no puede ser cuestión de días, o semanas. En algunos casos, ni siquiera de meses.

factores que influyen para adelgazar.

El ritmo ideal para ir reduciendo poco a poco la cifra que muestre la báscula, es de un kilogramo cada siete días. Una meta perfectamente verificable, factor que resulta de mucha ayuda en pos de alcanzar el objetivo final.

Para conseguir este objetivo semanal, es importante que dentro del proceso no falten la constancia y la disciplina. Por otro lado, la mayoría de las estadísticas muestran que cuanto más rápido se produce la pérdida de peso, más fácil es sucumbir ante el efecto rebote.

Este efecto rebote, producido ante pérdidas muy radicales y rápidas de peso, es otro motivo para mirar con desconfianza estrategias extremas, como las dietas hipocalóricas.

Cambio de hábitos

De nada vale cumplir con un régimen para perder peso, si al finalizarlo las viejas costumbres siguen presentes. Con dieta especial o sin ella, hay alimentos que deben consumirse con extrema moderación.

La lista incluye las grasas saturadas, harinas refinadas, la sal y el azúcar. El mismo principio aplica para los productos procesados, especialmente los que llevan los términos diet o light en sus empaques.

El sedentarismo no lleva a ninguna parte

No es una metáfora que el sedentarismo tenga muchos riesgos para nuestro organismo. Es literal. Además, la anatomía humana está diseñada para moverse; siempre que sea posible, se debe mantener un a rutina de ejercicios constante.

Días de descanso del gimnasio.

Para mantener la forma y un nivel mínimo de actividad, no es necesario realizar un deporte. Una caminata diaria de media hora, cinco días a la semana, puede ser más que suficiente. 

Sin actividad física, el organismo es incapaz de quemar calorías, por lo que están terminan acumulándose en el cuerpo en forma de grasa. La solución tampoco es suprimir este elemento del menú, ya que se privará a órganos y músculos de su principal combustible.

Como vemos, no es necesario apuntarse en un gimnasio o salir a trotar todas las mañanas. Entre 30 y 45 minutos de actividad aeróbica, tres veces por semana, es más que suficiente. Una de las claves para no claudicar: elegir algún deporte cuya práctica genere diversión y placer. Que sea algo más que solo una obligación.