Como hacer tu propia pizza casera en 50 minutos

Pilar · 7 abril, 2018
Vamos a ver como hacer una receta de pizza casera muy rápida, para que el tiempo no sea una excusas de no cocinar y comer bien

¿A quién no le gusta la pizza? Esta receta tradicional italiana ha conquistado a todos los países de Europa y del resto del mundo. En las últimas décadas se ha popularizado y han ido apareciendo multitud de pizzas precocinadas o preparadas por cadenas de restaurantes de comida rápida especializados en este plato.

Esto ha hecho que la receta tradicional se haya ido modificando y desde un nivel nutricional también podríamos decir empeorando. Como lo casero es lo más saludable, hoy te proponemos hacer tu propia pizza casera en 50 minutos. 

En apenas media hora tendrás lista una pizza al más puro estilo italiano. Será una receta sana, nutritiva y apta para cualquier tipo de dieta. Así que ya sabes, ponte el delantal y toma nota de las recetas que te proponemos. Como vas a ver, hacer tu propia pizza casera en 50 minutos es mucho más fácil de los que creías.

Paso 1: elaboración de la masa

Masa de pizza casera.

El primer paso será hacer la masa. Como vas a ver, realizar una masa de pizza al más puro estilo italiano es muy fácil y hacen falta muy pocos ingredientes. Para una pizza para cuatro personas necesitaríamos:

  • 250 gramos de harina
  • 10 gramos de sal
  • 10 gramos de levadura
  • 160 mililitros de agua tibia

Según lo gruesa que nos guste la masa podremos añadir más o menos levadura. Los 10 gramos son una cantidad orientativa. Empezaremos por verter la harina en un bol y mezclarla con la sal. Después añadiremos el agua y la levadura y mezclaremos hasta formar una masa compacta.

A continuación llega uno de los pasos más importantes, dejar reposar la masa. Le daremos forma de bola y la dejaremos en el bol un mínimo de 10 minutos. Para que la masa no se seque se cubre con un trapo. Una vez que la masa ha reposado se extiende sobre papel de horno y se estira hasta alcanzar el tamaño deseado. Es importante que toda la masa tenga el mismo grosor para que se cocine correctamente.

Cuando la masa ya esté estirada y presente un aspecto redondo se vuelve a cubrir con un trapo y se deja reposar durante veinte minutos. 

Paso 2: elaboración del relleno

Si todavía no hemos hecho el borde de la pizza este es el momento. Bastará con pellizcar sus bordes para que tengan más volumen. Además de ser un motivo estético, gracias a los bordes la pizza es más fácil de comer, porque así no se caen los ingredientes que contiene.

Una vez hechos los bordes lo primero que hay que hacer es extender una fina capa de tomate frito por toda la superficie. Según sea tu gusto también puedes espolvorear un poco de orégano. A pesar de que muchas veces el orégano se echa al final del todo es junto con el tomate donde más se nota su sabor.

Ahora llega el turno del queso. Aquí tenemos varias opciones. La más común es espolvorear encima del tomate una capa generosa de queso rallado. Para los amantes del queso proponemos cubrir toda la superficie con lonchas de queso y reservar el rallado para espolvorear la pizza cuando estén todos los ingredientes.

Por último añadimos los ingredientes principales de la pizza troceados. Hay tantas posibilidades como gustos y personas. Te recomendamos que des rienda suelta a tu imaginación. Si necesitas ideas, aquí te proponemos una serie de ideas:

  • Rodajas de tomate natural, queso y atún
  • Champiñones laminados con bacon troceado
  • Berenjena, calabacín, pimiento rojo y cebolla picados

Paso 3: horneado

Meter pizza a hornear.

Ahora que la pizza ya está hecha tan solo falta cocinarla. Para ello habremos precalentado el horno a una temperatura de 220 grados. Introducimos la pizza y tan solo la cocinamos con la resistencia inferior del horno. Esto es debido a que la parte inferior, donde está la masa tarda más en cocinarse.

Pasados 5 minutos activamos la resistencia superior y mantenemos el calor en ambas superficies un par de minutos.  Por último, sacamos la pizza del horno y ¡voilà! lista para comer.

Seguro que si hubieras llamado al pizzero hubiera tardado lo mismo o hasta el posible que se hubiera demorado más. Como ves, hacer tu propia pizza son  todo ventajas. Sabemos lo que comemos, solo incluye ingredientes saludables y como no, la satisfacción de haberla hecho nosotros mismos.