Salsa de tomates asados

Francisco María García · 30 junio, 2018
La salsa de tomates asados es una receta ideal para disfrutar sola o acompañando tus platos favoritos; descubre cómo hacerla en casa de forma saludable

El tomate es un fruto con muchos valores nutricionales y debería consumirse todo el año. Sin embargo, su mayor uso y cuando lo encontramos en su mejor momento, es en temporada veraniega.

En la época de más calor, se ofrecen grandes cantidades de sabrosos tomates en los mercados a un precio muy accesible; fuera de estación, el sabor cambia por las condiciones de su cultivo y, con ello, el coste sube.

La opción para disponer de tomates todo el año es prepararlo en conservas. Y la salsa de tomates asados permite tener buena salsa casera siempre. Se pueden comprar los tomates a buenos precios cuando abundan y tener la salsa a disposición todo el año.

El horno es siempre un buen aliado en la cocina. Sustituye la técnica de los fritos y sofritos, especialmente para quienes optan por reducir aceites y grasas en sus dietas. Precisamente, la salsa de tomates asados es muestra de la gran utilidad del horno para la preparación de esta conserva.

Tomates recién cogidos.

 ¿Cualquier tomate sirve?

En general, cualquier tipo de tomate es útil para preparar salsa de tomates asados. Sin embargo, si es posible elegir, se tendrá en cuenta que hay variedades que son más aptas para las conservas. Las que mejor se prestan para una buena salsa son:

  • Tomate ‘Roma’. Es de pequeño tamaño y se caracteriza porque su pulpa es carnosa y de poco jugo y semillas. Muchos lo conocen también como ‘tomate pera’, porque su forma recuerda el de esta fruta.
  • Tomate ‘Gigante’. Es una variedad que se reconoce por su gran tamaño. De color rosado fuerte y piel gruesa, es un tomate suculento y sólido.
  • Tomate ‘Marglobe’. Es un tomate muy redondo y liso, de tamaño mediano y color rojo brillante. Cuando se lo usa para salsas, es aconsejable apretarlo un poco antes de procesarlo para quitarle el jugo.
  • Tomage ‘raf’ o ‘pata negra’. Es una variedad muy apreciada porque tiene un sabor dulzón. Es muy carnoso, tiene forma achatada y, aunque esté maduro, mantiene vetas verdosas.

La salsa de tomates asados puede prepararse con estas variedades o con cualquier otra. La ventaja fundamental de las que hemos visto es su consistencia; al tener poco jugo, la salsa quedará más espesa. De cualquier manera, si se dispone de un tomate con más líquido, bastará reducir la salsa en una cacerola una vez que ha salido del horno.

Cómo preparar salsa de tomates asados

Existen varias recetas con las que preparar esta salsa. En general, los ingredientes básicos y el procedimiento de elaboración son similares; pueden variar algunos ingredientes añadidos, toques de especias y de hierbas aromáticas, etc.

A continuación, veremos una receta básica a la que las preferencias del cocinero dará su carácter personal:

Ingredientes:

(para elaborar aproximadamente 3/4 kg de salsa)

  • 2 kg de tomates
  • 1 cabeza de ajo
  • 4 cucharadas de azúcar
  • Aceite de oliva
  • Vinagre balsámico
  • Sal y pimienta
  • Especies (orégano, salvia, albahaca)

Elaboración:

  1. Calentar el horno a 220ºC.
  2. Lavar los tomates y cortarlos por la mitad. Si tienen mucho jugo hay que apretarlos un poco para retirar el líquido.
  3. Con una cucharita quitar también las semillas.
  4. Colocar los tomates en una fuente para horno forrada en papel vegetal. La cara cortada debe quedar hacia arriba.
  5. Distribuir los dientes de ajo sin pelar sobre los tomates.
  6. Espolvorearles el azúcar.
  7. Agregar sal y pimienta a gusto y, si se desea, otras especies.
  8. Rociar con aceite de oliva y un poco de vinagre balsámico.
  9. Hornear durante 25 minutos. La piel de los tomates debe despegarse con facilidad.
  10. Retirar del horno, pelar los tomates y los ajos. Poner todo en picadora o licuadora y triturar hasta obtener la consistencia deseada.
  11. Ajustar los condimentos.
Receta de salsa de tomate.

Ya está lista para usar o envasar.

¿Cómo conservar la salsa de tomates asados?

La salsa de tomates así preparada puede guardarse durante mucho tiempo. Existen tres formas seguras de conservarla:

  • Congelarla. Una vez fría, se coloca en bolsas o recipientes aptos para congelación.
  • Envasado al vacío. Llenar con la salsa caliente los recipientes de vidrio previamente hervidos o rociados con alcohol. Taparlos bien y dejar enfriar con la tapa hacia abajo.
  • Envasado al baño maría. Llenar los frascos de vidrio, taparlos bien y hervirlos durante unos 30 minutos.

Cada envase debería tener una etiqueta en la que conste la fecha de elaboración. Eso asegurará que, si se preparan cantidad de salsa, se emplee primero los botes que antes se envasaron.