¿La proteína de insecto: una alternativa a la proteína animal?

14 diciembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el nutricionista Sául Sánchez Arias
Los insectos están catalogados como el alimento del futuro, debido a su fácil cría y la cantidad de proteínas que aportan.

En los últimos años, se ha empezado a comercializar la proteína de insecto en los supermercados occidentales. A pesar de que su consumo está más que normalizado en muchos países de Oriente, sigue resultando algo novedoso y chocante en nuestra cultura. Todavía es poca la gente que ha incorporado los insectos a su dieta y en pocas superficies comerciales pueden adquirirse.

Sin embargo, este producto presenta varias ventajas. En primer lugar, su alto contenido proteico. Se trata de una proteína animal con todos los aminoácidos esenciales y buena digestibilidad. Además, se pueden conseguir a buen precio, debido a que su cría es sencilla y se puede realizar en masa sin grandes costes.

Algunos autores catalogaron al insecto como la comida del futuro. Cada día tienen una mayor implicación en nuestra cocina y se valora extraer la proteína de estos animales para preparar aislados y suplementos.

Proteína de insecto: por qué es buena

Las proteínas animales se caracterizan por contener todos los aminoácidos esenciales y presentar una buena digestibilidad [1]. La proteína de los insectos no iba a ser una excepción. Por ello, su consumo está más que recomendado tanto para personas sedentarias como para deportistas.

Como particularidad de estos alimentos, podemos destacar que fundamentalmente están constituidos por proteínas, vitaminas y minerales. Esta composición los convierte en muy interesantes para recuperarse de una sesión de entrenamiento extenuante.

La OMS recomienda que el 50 % del aporte proteico sea de origen animal y el otro 50 % de origen vegetal. De este modo, nos aseguramos un correcto aporte de aminoácidos. Por lo tanto, comenzar a alternar el consumo de carne o productos lácteos por la ingesta de insectos supone una opción más que acertada.

La proteína de insecto es de buena calidad.

Además, reducir el consumo de alimentos cárnicos en favor de los insectos presenta una ventaja ecológica grande. La contaminación derivada de la producción de estos animales es mucho menor que la producida a partir de la cría de animales como las vacas.

Por otra parte, se necesita un espacio físico mucho menor para esta labor, y el tiempo de cría es notablemente más corto.

Un aperitivo para consumir en cualquier parte

Uno de los puntos positivos del consumo de insectos es que supone un snack fácil de transportar y de interesantes características nutricionales. Una vez que te acostumbras al sabor y a la textura, puedes consumirlos entre horas con la garantía de estar introduciendo pocas calorías en tu organismo.

Así, sería una gran idea sustituir snacks salados o dulces industriales por el consumo de estos alimentos. Su conservación es buena y no necesitan refrigeración, además de que no son demasiado sensibles a los cambios de temperatura o humedad.

Resultan interesantes tanto para la gente interesada en perder peso como para los deportistas. Pueden ser consumidos después de los entrenamientos como elemento recuperador o introducirse dentro de las comidas principales para maximizar la ingesta proteica y, con ello, la ganancia muscular [2].

La proteína de insecto y la barrera cultural

Sin embargo, existe un problema grande a la hora de iniciarse en el consumo de estos alimentos. Este problema es que culturalmente no estamos acostumbrados a incluirlos en nuestra dieta y, al principio, puede resultar chocante o desagradable.

La mejor solución para paliar este problema consiste en comenzar usando las harinas de insectos disponibles en el mercado. Incorporar estos productos a nuestras preparaciones permitirá beneficiarse del aporte proteico e ir introduciendo estos animales de manera progresiva en nuestra alimentación. Poco a poco, nos acostumbraremos al sabor y el salto a comer insectos enteros como tal será menos agresivo.

En el futuro, el consumo de insectos podría ser una fuente habitual de alimentación.

De la misma manera que ha sucedido con otros productos o preparaciones como el pescado crudo, el proceso de adaptación no será tan costoso como pueda parecer en un principio. A medida que aumenta la globalización, es cada vez más común que las distintas técnicas culinarias y tradiciones gastronómicas mundiales se pongan al servicio de la comunidad, y esta no iba a ser una excepción.

Conclusión

La proteína de insecto poco a poco empieza a llegar al mundo occidental. Los insectos presentan la característica de ser ricos en proteína de alta calidad, vitaminas y minerales. Además, su huella ecológica es notablemente más pequeña que la del resto de productos animales, por lo que resulta económico y ecológico.

No obstante, el proceso de adaptación al consumo de estos alimentos va a ser lento, debido al choque que representa para la cultura occidental. ¿Los has probado? ¿Te animarías a hacerlo?

  1. Vangsoe MT., Thogersen R., Bertram HC., Heckmann LL., Hansen M., Ingestión f insect protein isolate enhances blood amino acid concrentrations similar to soy protein in a human trial. Nutrients, 2018.
  2. Spendlove J., Mitchell L., Gifford J., Hackett D., Slater G., Cobley S., O'Connor H., Dietary intake of competitive bodybuilders. Sports Med, 2015. 45 (7): 1041-63.