¿Se puede convertir la grasa en músculo?

30 Junio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el nutricionista Sául Sánchez Arias
Mucha gente se pregunta si la grasa se puede convertir en músculo antes de iniciar un programa de pérdida de peso basado en cambios dietéticos y ejercicio físico. ¿Cuál es la respuesta?
 

Una de las preguntas más frecuentes de la gente que quiere adelgazar es si se puede convertir la grasa en músculo. Lo cierto es que se tratan de dos tejidos completamente distintos y, aunque presentan una cierta conexión, esta no es como la mayoría se espera.

Está claro que perder tejido graso es uno de los objetivos de la mayor parte de la población. Este componente corporal puede poseer implicaciones negativas sobre la salud cuando se encuentra por encima de lo recomendado en cuanto a la cantidad.

Otro de los objetivos más populares es ganar masa muscular, tanto por una cuestión estética como saludable. A continuación, te vamos a contar si la grasa se puede convertir en músculo y que relación presentan ambos tejidos.

El músculo es un tejido metabólicamente muy activo

El músculo se caracteriza por su funcionalidad y por sus demandas energéticas. Este domina el marco mecánico del organismo y se encarga de permitir el desarrollo de la motricididad de una forma adecuada.

Es importante garantizar unos niveles mínimos de masa muscular en el cuerpo humano, pues la pérdida de esta se asocia con un mayor riesgo de muerte. Así lo afirma una investigación publicada en la revista Peritoneal Dialysis Internationalen la que se relaciona la sarcopenia con el envejecimiento y con un incremento de la mortalidad.

Para preservar la masa muscular y asegurar su salud, es necesario garantizar un aporte constante de proteínas de buena calidad. Paralelamente, es preciso practicar ejercicio de manera habitual, pues hay que ofrecerle al tejido muscular estímulos mecánicos para evitar que se atrofie con el paso del tiempo.

 

Las demandas energéticas de la grasa son menores

Hemos comentado que el tejido muscular es metabólicamente muy activo. Sin embargo, no sucede lo mismo con el tejido adiposo, es decir, la grasa.

La grasa ocupa menos energía que el músculo.

El tejido adiposo es un componente corporal asociado a la reserva energética y al depósito de vitaminas liposolubles. Es necesario mantener una cantidad mínima de grasa en el organismo, pero superar el rango recomendado puede condicionar la salud a medio y largo plazo.

Por ejemplo, padecer sobrepeso u obesidad incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades metabólicas y complejas, de acuerdo con una investigación publicada en la revista Circulation ResearchDebido a ello, es necesario limitar las ganancias del tejido adiposo mediante una dieta adecuada y saludable y la práctica de ejercicio de forma regular.

¿Se puede convertir la grasa en músculo?

Un incremento del tejido muscular se traduce en un aumento de las demandas energéticas, lo que puede condicionar la pérdida de grasa corporal. Sin embargo, la grasa como tal no se puede convertir en músculo.

El proceso de pérdida de tejido graso y el de aumento de la masa magra, aunque están relacionados, no presentan una asociación tan directa. Puede resultar positivo plantear un protocolo de ganancia muscular para después perder grasa con una mayor facilidad, pero no será posible que la grasa que se encuentra acumulada en el organismo se transforme en músculo.

 

Ambos tejidos están compuestos por células radicalmente distintas, por lo que no es viable que una mute o se transforme en otra, ni por medio de estímulos físicos ni a través de estímulos químicos.

Para abrir un gimnasio hace falta una visión amplia y corporativa.

De todos modos, un exceso de adiposidad en el organismo sí que es capaz de limitar las ganancias musculares, sobre todo si este sobrepeso se liga a la aparición de alguna patología de tipo metabólico.

Bajo este tipo de situaciones, puede entorpecerse tanto la absorción como el metabolismo de los nutrientes, lo que se traduce en una menor eficiencia deportiva y en problemas a la hora de construir tejidos magros. A pesar de todo, esta situación se puede revertir con una dieta adecuada y con ejercicio físico regular.

La grasa y el músculo, dos tejidos distintos

Como hemos visto, la grasa no se puede convertir en músculo, lo cual no quita que se traten de dos tejidos que presentan una relación estrecha entre sí. Los dos son capaces de condicionar la salud del individuo, por lo que resulta importante vigilar los niveles de adiposidad y de masa muscular en el organismo.

A la  hora de plantear un objetivo de cambio de la composición corporal, es necesario tener en cuenta varios factores. La dieta y el ejercicio son dos pilares fundamentales, aunque también es cierto que las ganancias musculares en sujetos obesos pueden ser, al principio, más lentas de lo esperado.

 
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