Dieta de protección gástrica

8 agosto, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la nutricionista Lucía Corral
¿A quién no le han pautado una dieta blanda en algún momento? Sigue leyendo para descubrir en qué consiste.

Una dieta de protección gástrica es aquella comúnmente conocida como dieta blanda. Sin embargo, este término no se refiere a la consistencia de los alimentos, ya que no se trata de una ‘dieta tierna’ o a una ‘dieta de fácil masticación’. De hecho, esta dieta puede incluir alimentos tales como los biscotes, que no son precisamente blandos.

Indicaciones de la dieta de protección gástrica

Se trata de una dieta terapéutica y está indicada en situaciones en las que se necesita que el aparato digestivo trabaje lo menos posible, bien sea por una patología o para que se recupere.

Algunas de las patologías para las que puede ser útil son: pacientes con hernia de hiato, ulcera gástrica o duodenal y, a veces, pacientes con pancreatitis crónica. También puede ser utilizada como parte de la progresión alimentaria, desde el inicio de la tolerancia digestiva hasta alcanzar una dieta completa, una vez haya finalizado la fase aguda de la enfermedad.

¿Qué alimentos incluye la dieta de protección gástrica?

Este régimen alimenticio incluye la ingesta de los siguientes alimentos:

  • Cereales y féculas: se consumirán los cereales refinados para limitar al máximo el consumo de fibra dietética. Se incluirán también patatas hervidas o al vapor.
  • Carnes y pescados: se recomienda que las carnes y los pescados consumidos sean blancos y no se incluyan en esta dieta las carnes rojas, los embutidos y los pescados azules.
  • Huevos: es importante en este caso considerar la tolerancia individual. Se puede introducir en primer lugar la clara y más tarde la yema; es posible consumirlos cocidos, pasados por agua o en tortilla.
El huevo cocido es un elemento ideal para el desayuno.

  • Lácteos: aquellos fermentados como el yogur natural, el requesón y los quesos frescos son mejor tolerados que la leche. El consumo de esta dependerá de la tolerancia individual. Se evitarán los quesos curados y, aunque sí suelen estar incluidos en las listas oficiales, se puede prescindir de los lácteos como las natillas o los flanes, por su elevado contenido en azúcar.
  • Verduras: se han de evitar las crucíferas, como la coliflor o el brócoli, los vegetales crudos y el tomate. Sí se incluyen el resto de verduras, siempre y cuando estén cocidas o trituradas. Los caldos constituyen también una buena opción.
  • Frutas: se permiten las frutas no cítricas maduras, en compota o cocidas y los plátanos.
  • Legumbres: no se consumirán enteras, pero sí pueden consumirse pequeñas cantidades trituradas y pasadas por el chino para evitar la piel.
  • Grasas: se suelen tolerar pequeñas cantidades de aceite de oliva, aguacate y mantequilla.
  • Otros: se evitarán el chocolate y los dulces, las salsas, los snacks, el picante, los encurtidos, el vinagre, los productos muy azucarados y el tabaco.
  • Especias: sí se recomienda utilizar laurel, canela, hierbas aromáticas y perejil. Por otro lado, está desaconsejado el uso de pimienta, ajo, pimentón y tabasco.

Ejemplo de menú

Para el desayuno, se puede optar por manzanilla o té, manzana y tostada de pan blanco con compota. Una buena estrategia para mejorar la calidad de los desayunos es sustituir la mermelada por compota.

En tanto, para el almuerzo se puede consumir como comida principal puré de calabacín, pavo a la plancha con patatas al vapor y yogur natural. Posteriormente, en la merienda, se incluye queso fresco con membrillo

Finalmente, para la cena es una buena alternativa consumir sopa de pasta, tortilla francesa, pan y pera cocida. Se puede añadir otro yogur natural para finalizar la jornada.

Sopa de tomate y queso.

Adaptaciones de la protección gástrica a una dieta vegetariana

Para las personas que siguen una alimentación sin carnes, las legumbres mejor toleradas son los guisantes, bien hervidos o en puré. Sin embargo, al igual que el resto de legumbres hay que consumirlas en cantidades moderadas.

Por otro lado, el tofu blanco se suele tolerar bien, siempre y cuando no esté condimentado. El seitán también es una buena opción, en tanto que las bebidas vegetales que se suelen tolerar mejor son las de arroz, almendra y avena.

Recomendaciones dietéticas generales

Con el fin de evitar llegar al punto de necesitar recurrir a una dieta de protección gástrica, lo más conveniente es seguir estos consejos en la rutina diaria:

  • Evitar las comidas abundantes. Una buena estrategia es fraccionar la dieta realizando de 5 a 6 comidas de poca cantidad.
  • Comer despacio, masticando bien, y en un ambiente tranquilo.
  • Reposar sentado tras las comidas principales aproximadamente treinta minutos.
  • Separar la ingesta de agua de las comidas principales y evitar los zumos de naranja y las bebidas gaseosas.
  • Utilizar técnicas culinarias sencillas: hervidos, en su jugo, plancha, vapor u horno. Hay que evitar las cocciones que lleven adición de grasas o aceites como los guisos, fritos y rebozados.

En última instancia, también son recomendaciones importantes utilizar la sal y los condimentos de forma moderada y evitar alimentos estimulantes como el café o el alcohol y aquellos, que individualmente no se toleran bien. Con estas indicaciones, de seguro será menos frecuente la necesidad de recurrir a una dieta de protección gástrica.

  • Salas-Salvadó J et al., eds. Nutrición y dietética clínica. Elsevier Health Sciences, 2019