Nutrición en hemodiálisis

11 enero, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la nutricionista Lucía Corral
Restringir el potasio puede resultar complicado, ¿en que circunstancias es necesario?

Una vez que se ha reducido o perdido la funcionalidad de los riñones, los enfermos renales tienen dos opciones: o entrar en programas de diálisis, en los que se diferencia entre hemodiálisis y diálisis peritoneal, o trasplantarse.

Tratamiento sustitutivo: diálisis

La diálisis se inicia cuando la tasa de filtrado glomerular está entre 5 y 10 mL/min/1,73 m2 o cuando está presente uno o más síntomas o signos atribuibles al fallo renal.

El proceso de diálisis consiste en hacer circular la sangre por una máquina con un filtro que la limpia de las sustancias y el exceso de líquido que los riñones no son capaces de eliminar. Existen dos métodos de diálisis: la hemodiálisis y la diálisis peritoneal.

¿En qué consiste la hemodiálisis?

Antes de incluir a un sujeto en un programa de hemodiálisis, se le ha de realizar una fístula arteriovenosa o implantarle un catéter de forma temporal o definitiva si no se consigue que la fístula funcione.

Las sesiones de hemodiálisis se realizan normalmente tres veces por semana, en días alternos, de forma hospitalaria e indefinida. Es importante destacar que la diálisis no equivale a una curación de la enfermedad, sino a un mecanismo para prolongar la supervivencia de los afectos.

Medidas nutricionales para la hemodiálisis

Durante la hemodiálisis —y en general, durante la enfermedad renal— hay que controlar qué y cómo se ingiere. Los elementos que más se suelen controlar son las proteínas y los iones. Sin embargo, la dieta varía de unos sujetos a otros dependiendo del tipo de enfermedad renal, el filtrado glomerular o la presencia de otras comorbilidades.

En lo que respecta a la ingesta calórica, no existen requerimientos específicos. En otras palabras, estos son iguales que para la población general.

Proteínas

Se recomienda que la ingesta proteica diaria fluctue entre 0,6 – 0,8 gramos de proteína por kilo del sujeto y día.

Pacientes en hemodiálisis recibiendo tratamiento.

Sodio

El sodio, componente principal de la sal común, es uno de los puntos críticos del tratamiento nutricional en la enfermedad renal.El consumo de sodio queda restringido en sujetos con hipertensión, proteinuria y retención de líquidos a menos de dos gramos diarios, es decir, a menos de cinco gramos de sal.

En este contexto, es fundamental una buena educación nutricionalpara entrenar a los enfermos renales a leer e interpretar etiquetas nutricionales, ya que el uso de la sal en la industria alimentaría es muy común.

Potasio

La ingesta de potasio dependerá del potasio sérico que se observe en la analítica. Si el potasio se encuentra dentro de rango, no será necesaria su restricción. Sin embargo, si se encuentra elevado, habrá que eliminar el potasio de la dieta. ¿Cómo?

El potasio está presente en la mayor parte de las frutas y vegetales y en otros alimentos como el chocolate o la versión integral de los cereales. De modo que, hay que restringir el consumo de alimentos ricos en potasio y adoptar algunas medidas para eliminarlo en los alimentos vegetales.

Una dieta saludable debe estar basada en vegetales; el hecho de que estos contengan potasio puede condicionar sus elecciones. La solución para limitar el potasio de los alimentos vegetales es el remojo y la doble cocción.

Además, las verduras congeladas o embotadas tienen un menor contenido en potasio. Eso si, hay que lavarlas con agua abundante para eliminar la sal y los aditivos utilizados para su conservación.

Fósforo

Las fuentes naturales de fósforo son los lácteos y, en menor medida, las legumbres. Su consumo está restringido si se encuentra elevado en sangre, puesto que su exceso está relacionado con el riesgo cardiovascular en estos sujetos.

Si ha de producirse una restricción, hay que prestar especial atención al fósforo inorgánico,que es el que no está presente de forma natural en los alimentos. Este se encuentra en forma de aditivo en las conservas y los alimentos precocinados.

Algunos de los aditivos a los que hay que prestar especial atención son:

  • Lecitina o E322.
  • Los fosfatos que corresponden a los códigos E338, E339, E340, E341, E342, E343, E450, E451, E452.
  • El fosfato de sodio y aluminio o E541.
  • Potenciadores del sabor como el E626, E627, E628, E629, E630, E631, E632, E633, E634 y E635.
  • Algunos almidones modificados como el E1410, E1411, E1412, E1413, E1414 o E1442.

Calcio

La ingesta de calcio queda restringida a 1500 mg/día en sujetos en hemodiálisis.

Nutricionista planificando dieta para persona en hemodiálisis.

Hemodiálisis y nutrición: resumen

En pocas líneas, podríamos resumir lo comentado previamente de la siguiente manera:

  • Se ha de llevar una dieta rica en vegetales.
  • Es preciso fomentar el consumo de proteína de origen vegetal frente a la proteína de origen animal.
  • Se debe limitar o eliminar el consumo de sal, haciendo hincapié en los alimentos que contienen sal añadida.
  • Controlar el consumo de alimentos ricos en potasio y fósforo en función de las analíticas.

Finalmente, es importante no olvidar consumir fibra, ya que muchas veces se deja de lado al restringir los iones de la dieta. De igual modo, es preciso valorar individualmente el consumo de líquidos, aunque generalmente es muy limitado.

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