Vitamina E y la importancia de incluirla en la dieta

Los efectos positivos de la vitamina E tienen incidencia en varios sistemas del organismo; además, es una interesante vía para contrarrestar la aparición o los síntomas de enfermedades crónicas o degenerativas importantes

Es bien sabido que para llevar una vida plena y lo más alejada posible de las enfermedades, es muy importante tener una dieta balanceada y ejercitarse de forma constante. A través de los alimentos, el organismo adquiere la totalidad de sus requerimientos básicos. La vitamina E es uno de los muchos elementos vitales. 

A esta vitamina se la conoce también como tocoferol, y es una sustancia liposoluble, o lo que es lo mismo, que se consume junto a alimentos que contengan grasa. Destaca por su gran capacidad antioxidante, pero es mucho más que eso.

Fortalece el sistema inmunológico

La vitamina E potencia la capacidad de acción de la principal línea de defensa del cuerpo frente al ataque de agentes extraños. También contribuye a que la respuesta inmunitaria sea rápida, capacidad que de forma progresiva se va haciendo más lenta con el paso de los años.

De igual forma, este nutriente disminuye la aparición de cuadros infecciosos y colabora en la superación de los mismos. Actúa como un poderoso antiinflamatorio y facilita la correcta cicatrización de las heridas  sobre la piel.

Cicatrizar heridas.

Mejora la circulación

La vitamina E tiene la capacidad de hacer que la sangre ‘adelgace’. Esto quiere decir que evita la alta concentración de las plaquetas. Gracias a este efecto, se facilita la circulación y se reduce sensiblemente los riesgos de padecer enfermedades arteriales.

Su acción positiva sobre la sangre favorece directamente al corazón. Una más alta calidad del líquido rojo implica para el principal órgano humano menos esfuerzo para bombear el plasma y todas las células sanguíneas a todos rincones del cuerpo.

Protege la visión

En los bebés y niños en edades tempranas, la vitamina E es un elemento fundamental para un correcto desarrollo del sistema de la vista. Protege los globos oculares y disminuye la manifestación de movimientos involuntarios y antinaturales de las pupilas.

Cicatrizar heridas.

Los niños que tengan cubiertas sus necesidades de vitamina E, preferiblemente desde el vientre materno, tienen menos probabilidades de padecer estrabismo. Esta patología consiste en la pérdida del paralelismo de los ojos, por lo que cada uno mira en una dirección diferente.

Enemigo número uno de los radicales libres

El organismo genera un porcentaje moderado de radicales libres para combatir virus y bacterias. Los problemas aparecen cuando su número crece en exceso; con ello se puede producir un efecto dominó, con resultados que pueden llegar a ser peligrosos. Para evitar estos escenarios, los alimentos ricos en vitamina E son muy buenos aliados.

Conocidos también como antioxidantes, la lista en la que figuran otros elementos como el Omega 3 y la Luteína, además del tocoferol, ha demostrado ser una protección eficaz frente a enfermedades degenerativas y el envejecimiento celular.

De manera puntual, se ha comprobado la eficacia de estos principios activos para evitar el cáncer de vejiga, próstata, colon y recto; también para disminuir de forma importante los riesgos frente a enfermedades reumáticas, demencia y degeneración muscular.

Para el cuidado de la piel

La vitamina E cumple una función protectora de la piel que va mucho más allá de su ingesta. Muchas cremas comerciales tienen entre sus componentes activos este elemento; incluso los suplementos alimenticios a la venta en farmacias o tiendas deportivas, pueden emplearse de manera tópica.

La aplicación del contenido de una cápsula directamente sobre el rostro, puede resultar mucho más eficaz para reducir las líneas de expresión que muchas otras fórmulas especializadas. También es eficaz para reducir la aparición de arrugas y dar a la tez una apariencia atractiva.

Otras opciones con los suplementos alimenticios de vitamina E, más allá de su uso tradicional, pasan por emplear estos productos como bálsamo labial para evitar la resequedad o para borrar las estrías.

Vitamina E: ¿dónde encontrarla?

La lista de alimentos ricos en tocoferol es amplia. Incluye a vegetales como acelga, espinaca y brócoli; y también a algunos condimentos como pimentón, albahaca y orégano.

Las mayores cantidades se concentran en las almendras, no solo en su estado natural, también en derivados como el aceite o la leche. Igualmente hay vitamina en avellanas y pistacho, además de semillas crudas de ajonjolí, girasol y calabaza, kiwi y el mango.