10 cambios de rutina que agradecerá tu cuerpo

Francisco María García · 14 julio, 2018
De vez en cuando es necesario y muy positivo replanificar la rutina de ejercicios, los cambios suponen un extra de esfuerzo que se nota en los resultados

Hay momentos en los que tomar una pausa para reflexionar y analizar el cumplimiento de objetivos, es absolutamente necesario. Es preciso evaluar lo que se ha conseguido, redefinir las metas y plantear cambios de rutina. Todo ello con la finalidad de llevar una vida saludable y feliz.

Con calma

Los cambios no necesariamente tienen que ser drásticos. De hecho, las pequeñas variaciones que se introduzcan en el día a día pueden ser más que suficiente para que el cuerpo advierta las mejoras.

La constancia es una de las palabras claves, también la paciencia es otro término que también está muy relacionado. Para variar los resultados, hay que cambiar la ecuación; pero para conseguir las nuevas variables, no se puede siempre renunciar a mitad de camino.

Cambios de rutina y pequeños detalles que marcan la diferencia

Antes de ejecutar cualquier variación en el día a día, es importante responder dos interrogantes básicas: ¿por qué?, ¿para qué? Una vez estén claros los objetivos, ya sea reafirmando unos viejos o añadiendo metas nuevas, será más fácil definir qué se quiere cambiar.

Debemos planificar nuestro entrenamiento.

Objetivos por escrito

Las metas tienen que estar por escrito, plasmarlas en una hoja de papel (o en un archivo digital) y revisarlas con frecuencia. También se debe tener claro que estos objetivos pueden cambiar, lo que no tiene que representar una crisis.

Planificar las actividades diarias una noche antes

Las actividades que se realicen diariamente representan los objetivos específicos que facilitarán la consecución de las metas mayores. Si al despertar en la mañana se tienen claras cuales serán las tareas a emprender en las siguientes horas, será más sencillo optimizar el uso del tiempo, sin distraerse demasiado en el camino.

Espacio para la improvisación

Eventualmente hacer actividades que no estaban previstas en la agenda es también importante. Se deben tener bien definidos tanto los ‘objetivos generales’ del proyecto de vida, como los ‘objetivos específicos’.

Con el establecimiento de objetivos y las tareas del día a día, dar espacio a la espontaneidad no representa ningún problema ni un fuerte retraso en la consecución de las metas.

Ejercitarse

El cuerpo humano está diseñado para moverse. El hábito de la actividad física es de los primeros cambios de rutina que deben necesariamente incluir en la agenda quienes llevan una vida sedentaria.

Caminar 10 000 pasos al día.

La lista de beneficios que vienen incluidos con el ejercicio es sumamente amplia: mejor autoestima, menor riesgo de padecer enfermedades crónicas, influye positivamente en la actividad sexual y un larguísimo etcétera.

No abusar del ejercicio

Es cierto es que ningún estudio científico afirma de manera tajante que el exceso de ejercicio es malo. Sin embargo, la mayoría de los preparadores físicos afirman que con 150 minutos de actividad física a la semana es suficiente. Al rebasar esta cifra lo único que se consigue es un mayor desgaste del cuerpo, lo que puede dar origen a lesiones indeseadas.

Dieta balanceada

El menú diario debe incluir la mayor variedad posible de nutrientes y proteínas. Los regímenes extremos no son muy recomendables, lo mismo que comer demasiado poco como para pasar el día con hambre. El término ‘balanceado’ significa no caer en extremos.

Comer con tranquilidad

El hábito de comer andando es un lujo que suele salir muy caro para el organismo. Cuando se trata del desayuno, el daño es todavía más grave. A la hora de cada comida, el sistema digestivo entra en acción, sin importar si las personas se sentaron a comer o no. Esto da origen a importantes trastornos con consecuencias que pueden llegar a ser muy serias.

Hidratarse bien

Quienes no ingieren suficiente agua, deben incluir este punto entre los cambios de rutina que deben planificar. La frase ‘el agua es vida’ es mucho más que simple retórica. Es imposible para el cuerpo humano funcionar de manera correcta si no está bien hidratado.

Hidratación: durante, pre- y post-entreno

No abusar de la sal

De nuevo un punto muy relacionado con la alimentación. El abuso de la sal es una de las dificultades más graves a nivel médico que enfrentan las sociedades modernas. En países como México incluso se maneja como problema de salud pública. La lista de efectos nocivos es sumamente amplia: sobrepeso e hipertensión son solo dos ejemplos.

Respetar las horas de sueño

El cuerpo necesita descansar, es absolutamente necesario para reponer energías. Un buen sueño es reponedor y puede evitar hasta la ansiedad y el sobrepeso.