¿Cada cuanto tiempo es necesario cambiar de rutina?

Yamila Papa Pintor · 16 agosto, 2018
Siempre tenemos que tener en cuenta que cada cierto tiempo debemos variar nuestra rutina, es una forma de revitalizar el entrenamiento y no bajar el rendimiento, pues antes o después nuestro cuerpo se acostumbra a los ejercicios e intensidad

No se trata solo del momento en que nos aburrimos de hacer ejercicio o buscamos mil excusas para no entrenar… Sino que los músculos se acostumbran y no trabajan como deberían. Por ello, de vez en cuando es bueno cambiar de rutina en el gimnasio o en casa. ¿Cada cuánto? En este artículo te lo contaremos.

La tabla de entrenamiento: cuando cambiar de rutina

Cuando vamos al gimnasio el entrenador nos diagrama una rutina con todos los ejercicios que debemos realizar cada jornada. Por ejemplo un día tren superior, otro día tren inferior y en un tercero solo cardio. Si ejercitamos en casa podemos basarnos en la rutina que alguna vez hicimos en un gimnasio, buscar tutoriales en internet, ver vídeos con clases completas…

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Entre las principales dudas que tienen aquellos que realizan ejercicio podemos encontrar: ¿cuando cambiar la rutina? y ¿qué consecuencias tiene hacer un plan diferente (o continuar con el mismo)?

Es muy importante que la tabla de entrenamiento varíe de vez en cuando, porque de esa manera los músculos dejan de lado la costumbre y pueden desarrollarse aún más. Si todos los días realizan el mismo movimiento o tensión, es como si no tuviesen la posibilidad de evolucionar. Lo mismo sucede si siempre ejercitamos con el mismo peso o a igual intensidad.

Evitar la aclimatación de los grupos musculares es todo un desafío para los que entrenan (y para los que arman la rutina). Cada persona necesita más o menos tiempo para conseguir resultados y mantenerlos y además no podemos olvidar el factor aburrimiento o cansancio, que muchas veces nos puede jugar en contra.

El ritmo de cada uno es diferente, los objetivos también… ¡Y ni qué hablar del umbral de aceptación o negación de lo rutinario! Quizás haya personas que son felices siempre haciendo los mismos ejercicios porque los ‘saben de memoria’ y ya los han aprendido.

Otros, en cambio, si deben repetir una y otra vez los movimientos se sienten atrapados en la rutina y eso tampoco es bueno, porque conduce a las ausencias, a la mala predisposición y a la falta de disfrute (por supuesto que podemos pasarlo de maravillas mientras entrenamos).

Cambiar de rutina: depende de nuestros objetivos

No podemos responder a a pregunta de ¿cada cuánto cambiar de rutina? Porque la respuesta es tan amplia como la cantidad de personas que entrenan en este planeta. Aquí debemos hacer algo de trabajo nosotros y analizar qué queremos y si estamos consiguiendo los resultados deseados.

Tabla y rutina de entrenamiento semanal.

Por ejemplo, si nuestra intención es reducir la grasa de las piernas y nos pasamos una hora en la cinta o en la bicicleta probablemente al principio obtengamos algunos cambios, pero llegará un momento en que el cuerpo se estancará y ya no veamos modificaciones.

Entonces, en ese caso deberíamos buscar alguna alternativa al ejercicio, que nos permita quemar grasas de manera más localizada. Por poner algunos ejemplos, podemos hacer sentadillas, zancadas, saltar a la cuerda, etc. En ese momento las piernas tendrán que hacer un esfuerzo que hasta el momento no hacían, quitarse la ‘pereza’ y ponerse en acción.

Otro caso es el de aquél que va al gimnasio para aumentar masa muscular. Al principio utilizará pesos y mancuernas livianas y verá ciertas marcas en sus bíceps o tríceps. Ahora bien, ¿qué sucedería si durante mucho tiempo continuase levantando el mismo peso? ¡El músculo no crecería!

Para lograr su objetivo tendrá que levantar más y más peso. Incluso aunque la rutina sea la misma, algo estará cambiando y los músculos deberán hacer esfuerzos adicionales para seguir creciendo.

Por otra parte, cambiar de rutina permite trabajar áreas que hasta el momento habían quedado ‘olvidadas’ o ‘rezagadas’. Por eso, los ejercicios deberían ser cada vez más complejos para abarcar una región más extensa del cuerpo.

Y aún hay más, ya que según una máxima deportiva: “si eres el más musculado del gimnasio, deberías cambiar de gimnasio”. Esto quiere decir que si ya has superado a todos tus compañeros y los ejercicios no suponen un desafío para ti, quizás te convenga ir a un sitio donde el entrenamiento sea diferente.