El momento perfecto del día para hacer ejercicio

Francisco María García · 27 julio, 2018
Al parecer, ejercitarse por la mañana es más productivo y beneficioso, y hacerlo durante la tarde-noche también; el asunto es mucho más complicado de lo que parece y no hay un acuerdo general al respecto sobre la mejor hora

Así como cada fase diaria define nuestra alimentación, muchos deportistas se preguntan cuál es el mejor momento para entrenar. El problema es que las opiniones de los entrenadores y médicos son divergentes. La pregunta sigue en el aire. ¿Qué momento es mejor para hacer ejercicio?

¿Entrenar es un asunto mañanero?

Son muchos los deportistas y expertos que recomiendan el entrenamiento por la mañana. Alejado de las comidas más pesadas, este primer momento del día nos permite controlar el peso y acelerar el metabolismo. Según esta visión, la actividad física debería realizarse a la primera hora del día.

Hay que recordar que a primera hora tenemos un componente energético de nuestro lado. No se trata de que tengamos mayor energía, sino que venimos del estado de reposo. Generalmente, las personas nos sentimos más activas durante estas horas; además del factor físico, hay un componente psicológico favorable.

Ejercicios de entrenamiento con barra.

Considerando nuestro componente social, hacer ejercicios en la mañana puede favorecer a los profesionales con una agenda diaria ajetreada. En estos casos, lo correcto será hacer ejercicio en el corto periodo que se tenga libre. Pero el entrenamiento mañanero también tiene un lado negativo.

Los contras de entrenar a las primeras horas del día

Ejercitarse en las mañanas tiene ‘pequeños’ riesgos. Recordemos que al despertarnos nuestra temperatura corporal es muy baja. Por lo tanto y al pasar ocho horas de inactividad, nuestros músculos están menos flexibles. Entonces el riesgo de lesiones aumenta.

El ejercicio intenso por la mañana tiene sus riesgos. Si no nos lesionamos, lo más probable es que nos cueste realizar las rutinas con naturalidad y técnica, y por tanto efectividad.

El entrenamiento mañanero sugiere la realización de una dieta controlada que nos permita realizar esfuerzos pero que no sea muy pesada. Estos problemas se pueden resolver con una dieta fraccionada en cinco o seis raciones y ejercicios de calentamiento.

En realidad, es un mito que nuestro cuerpo se encuentre más preparado y energizado durante la mañana. De hecho, muchos afirman que nuestro mejor momento físico diario se desarrolla durante la tarde-noche.

Hacer ejercicios de noche tiene sus ventajas

Hay investigadores que afirman que el ejercicio nocturno puede tener resultados mucho más eficientes. La razón de esto es que el cuerpo tendría una mejor temperatura y flexibilidad después de un día de movilidad. Los movimientos son más completos y la probabilidad de lesiones es menor.

Por todo ello, aunque nosotros no estemos tan activos psicológicamente hablando, nuestro cuerpo sí. Este horario podría ser muy beneficioso para aquellas personas que necesitan ganar peso. Después del entrenamiento, una persona de estructura ectomorfa podría hacer una cena no tan restringida.

Beneficios de entrenar por la noche.

Aun así, el entrenamiento nocturno tiene también sus inconvenientes. Los atletas pueden estar mentalmente cansados y no todos los cuerpos responden igual. Además, dependiendo nuestras necesidades tendríamos que diseñar bien nuestra dieta diaria. En la noche, cualquier alimento ingerido puede tener un efecto directo en nuestra constitución física.

Un entrenamiento para cada momento del día

Verificando la actividad hormonal humana, hay que entender que existen ejercicios buenos para la mañana y otros para la noche. El hecho es que nuestros niveles de cortisol y testosterona fluctúan durante todo el día.

Según nuestro comportamiento hormonal, la mañana es ideal para hacer ejercicios de flexibilidad y resistencia aeróbica. Hablamos básicamente de aerobics, elongación y, por supuesto, carrera.

Durante el mediodía se elevan nuestros niveles de testosterona, por tanto lo correcto sería hacer ejercicios intensos a esa hora. Esto ocurre también a partir de las seis de la tarde. Por último, podemos dejar las sesiones más intensas y de resistencia para la noche.

Todo dependerá de nuestra rutina y necesidades humanas

Según este último enfoque planteado, los corredores entrenarán en la mañana. En cambio, los fisicoculturistas y nadadores deberán elegir horas ubicadas entre el mediodía y las seis de la tarde. Evidentemente, los deportistas profesionales tienen una dinámica específica, orientada a su disciplina.

Por otro lado, nunca podremos dejar de lado el componente humano. Vivimos en un mundo lleno de horarios, sociedad, trabajo, obligaciones y factores psicológicos. Al final del día, lo importante es, al menos, no haber dejado de ejercitarnos.