Entrenamiento funcional: ¿en qué consiste?

Yamila Papa Pintor · 23 septiembre, 2018
Conoce como es un entrenamiento funcional, una forma de ejercitarnos sin perder tiempo ni grandes esfuerzos; aprovecha cada momento que puedas para entrenar

Quizás hayas oído o leído sobre el entrenamiento funcional: ¿en qué consiste? Es una de las formas de ejercitarnos más de moda por estos días, pero vemos para qué sirve. ¿Cualquiera lo puede elegir? Responderemos a estas y otras preguntas en el siguiente artículo.

Entrenamiento funcional: ¿en qué consiste?

Cada vez son más las personas -muchas de ellas celebridades- que practican entrenamiento funcional. Y por supuesto esto hace que vayan en aumento los gimnasios que lo ofrecen.

Si nos atenemos a su definición ‘oficial’ podríamos decir que se trata de una disciplina donde se realizan ejercicios que tienen en cuenta el funcionamiento natural del cuerpo. Esto significa que trabaja los músculos imitando lo cotidiano, lo que hacemos en el día a día.

Desafío de subir escaleras de 15 minutos.

Lo bueno de este tipo de entrenamiento es que nos permiten desempeñar nuestras tareas de una forma más adecuada y con menos riesgo de lesiones o contracturas.

Los preceptos del entrenamiento funcional son mejorar la postura y tener más fuerza y resistencia, pero no está pensado para deportistas de élite, sino para gente ‘común y corriente’. Por lo tanto, no se rige con las mismas leyes que las sesiones con aparatos en el gimnasio, por ejemplo.

Así es, porque a diferencia de las máquinas, el entrenamiento funcional no trabaja de forma aislada los grupos musculares. Por lo tanto, no entrenarás un día piernas, otro día espalda, al tercero brazos y así sucesivamente. ¡Todas las clases moverás el cuerpo por completo!

Además, nunca podrás aburrirte, ya que cada sesión es diferente a la anterior. Ya no tendrás que hacer las famosas series o repeticiones de los ejercicios para poder tonificar, fortalecer o reducir.

¿Cuáles son los beneficios del entrenamiento funcional?

Si bien puedes pensar que se trata de algo ‘moderno’ que aterrizó a los gimnasios en este siglo, lo cierto es que el entrenamiento funcional comenzó en los años 80, pero se basó en un entrenamiento ruso de los años 20.

Michael Boyle es el creador de una disciplina que toma los movimientos naturales y dinámicos del cuerpo para fortalecerlos y trabajarlos. Con el paso del tiempo, pasó de ser una rutina para evitar dolores de espalda a una de las mejores opciones para bajar de peso, hacer cardio y marcar los músculos.

En cada sesión los ejercicios son de gran intensidad, pero se realizan en muy poco tiempo. Una clase puede ser de aproximadamente 30 minutos y tener los mismos -o incluso mejores- resultados que una hora haciendo cardio o aeróbicos.

En una rutina típica se trabajan un sinfín de movimientos y se añaden algunos complementos o accesorios. Una de ellas es la soga, gracias a la cual se trabaja la estabilidad y la fuerza abdominal

Los beneficios comienzan a verse al poco tiempo de comenzar, siempre y cuando la persona sea constante y cumpla con una alimentación saludable, y son los siguientes:

  • Mejora la movilidad articular y muscular
  • Tiene un alto gasto calórico, por lo tanto sirve para adelgazar
  • Trabaja músculos principales y secundarios
  • Repercute favorablemente en varias habilidades motrices, como por ejemplo el equilibrio, la coordinación y la agilidad
  • Permite mantener una postura corporal adecuada y reduce contracturas y dolores
  • Es muy divertido, elimina el estrés y favorece a la integración social
  • Fortalece el core o zona abdominal, así como también la espalda y las lumbares
  • Reduce el tiempo que pasamos en el gimnasio, ya que las clases no superan la media hora de duración

Lo mejor de todo es que el entrenamiento funcional puede ser practicado por casi todo el mundo, debido a que las clases se arman a medida y los ejercicios van de los más simples a los más complicados. Consulta con un entrenador para saber cómo y cuándo comenzar según tus capacidades.