Las cuatro ramas del yoga para unir cuerpo y alma

El objetivo del yoga es la unificación de nuestra alma con la divinidad, cada posición es un peldaño hacia la percepción de lo espiritual, una apertura que nos genera bienestar a nivel de cuerpo y mente, pero, ¿de qué tratan las cuatro ramas del yoga?

Aunque se trata de una actividad cada vez más demandada, pocas personas conocen las ramas del yoga. La disciplina física y mental de la India por excelencia, es más compleja de lo que la mayoría entiende. No se trata de un grupo de ejercicios desordenados de flexibilidad: es más bien una filosofía ordenada.

Jnana yoga: una postura ideal para los pensadores del mundo

No es un secreto para nadie que, al iniciarnos en esta práctica, vamos de menos a más. Básicamente, comenzamos con ejercicios de respiración profunda y el clásico cruce de piernas con espalda erguida.

El hecho de invertir tiempo en esta técnica puede ser muy provechoso para relajarnos, después de un largo día de trabajo. Pero esta modalidad es recomendada sobre todo para las personas con alma de filósofo. Los creativos, artistas y escritores, a cualquier edad, pueden beneficiarse mucho del Kundailni.

Jnana yoga.

Kundailni yoga: este es el que vemos comúnmente en clases

Por lo general, los principiantes de esta interesante disciplina comienzan con el Kundailni yoga. Esto es porque sus posturas son bastante fáciles y permiten ir acoplando el cuerpo para esfuerzos mayores. La mayoría de las figuras que se hacen aquí son simétricas y  están dirigidas a enseñarnos a respirar correctamente.

En realidad, esta es una de las ramas del yoga más comerciales que existen. De esta forma, conocemos los primeros mudras, purificamos el cuerpo y también aprendemos algunos mantras. Esta modalidad permite trabajar por primera vez con los chakras.

Ashtanga yoga: hacia la flexibilidad progresiva

El Ashtanga es básicamente el compendio de aprendizajes que adquirimos cuando nos inscribimos en clases. De todas las ramas del yoga, tipos y vertientes, el Ashtanga es quizás el más físico. Con este método se puede trabajar muy bien la flexibilidad, pero también la resistencia del cuerpo humano.

Esta rama del yoga es muy recomendada para recobrar el equilibrio físico y mental que perdemos en la cotidianidad de la ciudad. Se trata de grupo de posiciones que puede constituirse en un ejercicio complementario para deportistas de toda clase de disciplina.

Como anécdota, hay que mencionar que los soldados de la India practican obligatoriamente estas técnicas para mejorar su desempeño físico.

Karma Yoga: comenzando a amar al prójimo

Más que una rutina, en el karma yoga se trata de pasar del verbo a la acción. Cuando ya se tiene un conocimiento avanzado de las posturas y la filosofía del yoga, entonces comenzamos a cambiar. Este es el camino hacia la liberación y la trascendencia.

Básicamente, esta creencia se fundamenta en la realización de actos desinteresados. La idea es despertar nuestro yo altruista, conectado con la divinidad y lo intangible. A este nivel están muchos profesores de yoga, que simplemente extienden su conocimiento sin cobrar ni una sola moneda.

Ramas del yoga: conoce los ocho pilares

Hay que recordar que el yoga es una forma de vida donde se aprende en función de varios tipos de acciones. Por ejemplo, el Yama corresponde a los códigos morales y el Niyama no es más que la construcción del carácter propio; es decir, reforzando la personalidad individual.

Entre tanto, el Asana abarca en sí mismo los movimientos y posturas del yoga. Como podemos ver, los ejercicios son solo una parte de esta disciplina integra; esta filosofía se aprende a la vez que el pranayama, que son las técnicas para el control de los ritmos de la respiración. Con todo esto, se trabaja el dharana, o la concentración.

El concepto de Pratyahara hace alusión al dominio que tenemos del ambiente y los objetos externos a nosotros. Para finalizar, el dhyana tiene que ver con el alcance de los procesos de meditación; a su vez, el samadhi es el estado de consciencia alterada inducido por la meditación. Por supuesto, se trata siempre de alcanzar la paz y la serenidad.

En conclusión, el yoga va mucho más allá de lo que muestran los ejercicios físicos. Las posturas son solo la representación física de las enseñanzas de la cultura india en búsqueda del desarrollo personal. El equilibrio integral y la iluminación son la meta.