Beneficios y desventajas de los ejercicios de aislamiento

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el fisioterapeuta Abel Verdejo el 22 marzo, 2019
Francisco María García · 22 marzo, 2019
La práctica de ejercicios de aislamiento, es decir, de un solo grupo muscular, nos aporta algunos interesantes beneficios. Como ocurre con todas las rutinas físicas, estas prácticas tienen pros y contras, y conviene tenerlo todo en cuenta.

Cuando vamos al gimnasio, la idea de los ejercicios de aislamiento suele ser muy atractiva. A muchos usuarios de estas instalaciones les gusta trabajar los bíceps con estas rutinas especializadas porque moldean el brazo. No obstante, hay quienes aseguran que es mucho mejor realizar entrenamientos compuestos.

En la práctica, todos los tipos de ejercicios tienen beneficios y ventajas particulares. Aislar un músculo pequeño y trabajarlo por separado también es necesario. Por esa razón, a continuación ahondaremos en este dilema eterno del fitness.

Para comenzar, ¿qué son los ejercicios de aislamiento?

El ejercicio de aislamiento es aquel que involucra solo a un músculo o grupo muscular. Añadido a esto, este tipo de actividad física solo implica el movimiento de una sola articulación. De ahí la referencia al trabajo de una zona ‘aislada’ en particular.

Algunos entrenadores sostienen que el problema con estas rutinas es que son muy focalizadas. Sobre todo en los primeros entrenamientos, los ejercicios que implican más músculos suelen ser más aconsejables. Sin embargo, esto no significa que no debamos hacer rutinas de músculos aislados.

En realidad, existen áreas específicas de músculos que no pueden trabajarse sin ser aisladas. Solo así podremos entender la importancia de estos movimientos, conocer sus beneficios y desventajas.

Críticas hacia los ejercicios de aislamiento

El ‘problema’ de las rutinas de aislamiento es que con ellas se trabaja poca fibra muscular. De esta forma, la construcción de masa muscular es localizada y se logra de forma progresiva.

Esta clase de ejercicios no fomenta la producción de hormonas anabólicas. Evidentemente, su contribución al crecimiento integral es muy limitada. Además, los músculos que se trabajan de esta forma suelen ser los más pequeños del aparato muscular.

El curl de bíceps es un clásico dentro de los entrenamientos de aislamiento.

Ahora bien, no es que el trabajo físico aislado sea malo. La realidad es que es limitado y no ayuda demasiado a las personas que se inician en el gimnasio. Más allá de esto, los ejercicios de aislamiento tienen su utilidad comprobada.

El lado positivo de las rutinas focalizadas

Aunque es cierto que las rutinas compuestas son la prioridad, estas se pueden complementar con rutinas de aislamiento. Incluso cuando apenas comenzamos a entrenar, es bueno incluirlas. El hecho de que no sean prioritarias no implica que sean innecesarias. Sus ventajas son las siguientes:

  • Son ideales para los músculos pequeños: el desarrollo muscular que permiten es progresivo, pero útil para trabajar ciertas zonas. Por ejemplo, los bíceps y tríceps pueden estimularse de una forma bastante conveniente.
  • Constituyen un complemento necesario: cuando una persona realiza ejercicios compuestos, puede trabajar músculos pequeños. No obstante, su definición y desarrollo muscular debe complementarse con un mayor impacto. Para eso están las rutinas de músculos aislados.
  • Nos motivan a hacer más ejercicio: al lograr un impacto directo sobre nuestros brazos, las mejoras son realmente visibles. El efecto visual puede ser motivador y ayudarnos a continuar el entreno con la constancia necesaria. Nuestro aspecto físico mostrará mejorías a partir de estas rutinas.
  • Promueven la fortaleza y resistencia: aunque el desarrollo muscular sea bajo, el trabajo aislado contribuye a ganar fuerza y resistencia. Esto podemos experimentarlo con las rutinas para brazos; evidentemente, así obtendremos una mejora en nuestra capacidad para ejercitar músculos más grandes.

Algunos ejercicios de aislamiento conocidos

Todo el trabajo especializado para bíceps se afronta en el gimnasio de forma aislada. El ejemplo más conocido de este tipo de entrenamiento son los curls de bíceps; aquí también contamos con el arrastre de barra como un recurso infalible.

En algunos casos, cuando trabajamos tríceps, incluimos el pecho y los hombros. No obstante, la patada de tríceps es otro ejemplo perfecto del trabajo aislado. Incluso hay rutinas para los músculos grandes que siguen esta tónica; en este grupo, tenemos las aperturas con cables o máquinas.

Ejercicios para brazos fuertes en mujeres.

Incluso podríamos hablar del acondicionamiento de áreas del cuerpo bastante específicas. Esto ocurre cuando nos enfocamos en ejercitar los trapecios. Tenemos también las rutinas con cables para fortalecer exclusivamente el llamado manguito rotador, de los hombros.

En definitiva, no debemos olvidar que la prioridad siempre tendrían que ser los ejercicios compuestos; sobre todo si implican el uso simultáneo de varios grupos musculares. A pesar de ello, el hecho de no entrenar los músculos pequeños de forma aislada impedirá un desarrollo completo de nuestra figura atlética.

  • Juan R. Heredia Elvar; Miguel R. Costa. Entrenamiento de la musculatura abdominal. Extraído de: http://www.sld.cu/galerias/pdf/sitios/rehabilitacion-ejer/version_imprimible_del_articulo__entrenamiento_de_la_musculatura_abdominal__una_perspectiva_integradora.pdf
  • Los músculos protagonistas. Extraído de: http://www.herrerobooks.com/pdf/PAI/9788499104911.pdf