5 formas de conseguir entrenar por la mañana

La realidad es que, por más voluntad que haya, el afán de conseguir entrenar por la mañana muchas veces queda solo en la buena intención, sin embargo, se trata de una costumbre que puede generar muchísimas ventajas

Los beneficios de comenzar el día entrenando son varios y muchos disfrutan de sus virtudes. No obstante, esto no siempre resulta fácil; hay personas a las que les cuesta demasiado incorporar este hábito. Para intentar salir airoso en tus intentos, te brindamos algunos consejos para conseguir entrenar por la mañana.

No es nada novedoso decir que algunas personas disfrutan mucho más el descanso que otras. Para ellos, dejar las sábanas y la almohada para calzarse las zapatillas y salir a entrenar es casi una utopía.

Si te has planteado el objetivo de entrenar por las mañanas y no sabes bien cómo hacer para cumplirlo, te ofrecemos algunas soluciones. Es probable que te funcionen; si no, tampoco perderás nada solo con probarlas.

Cómo conseguir entrenar por la mañana

Con estos cinco consejos, realizar entrenamientos matutinos se convertirá en un hábito que te puede cambiar la vida. Repasamos cómo incorporarlos y qué ventaja ofrece cada uno de ellos.

Tomar café por la mañana.

1.- Piensa en los beneficios

Seguramente, persigues la misión de comenzar a entrenar ni bien comienzas el día por la gran cantidad de virtudes que esto conlleva. En primer lugar, organizativamente, podrás iniciar el día laboral sabiendo que ya has ‘cumplido’ con tu físico. Entonces, ya no tendrás que acarrear con la idea de terminar el trabajo lo antes posible para seguir con el entreno luego.

Por otra parte, en lo relativo a tu cuerpo, las ventajas son aún mayores. El entrenamiento matutino acelera el metabolismo, por lo que tu organismo tendrá un mejor funcionamiento y quemará más grasas en lo que resta del día.

Asimismo, la producción de endorfina desde el comienzo de la jornada hará mejorar tu ánimo y te sentirás más activo. Claro que ahí también radica una potencial desventaja: puedes sentirte algo cansado a mitad del día. Sin embargo, nada que una alimentación equilibrada no pueda solucionar.

2.- Ten en cuenta la alimentación

Lo mejor que puedes hacer cuando encaras un día de entrenamiento es tener ya pensado qué vas a comer durante el día. Antes de la rutina, siempre es mejor tomar aunque sea un desayuno liviano; es totalmente contraproducente —y hasta peligroso— entrenar con el estómago vacío. Una infusión y algunos frutos secos vienen muy bien.

Luego de entrenar sí, haz un desayuno completo con lácteos, frutas y alguna tostada. La noche previa, asimismo, procura ingerir hidratos de carbono que aporten energía pero que sean rápidos de digerir. Por ejemplo, un plato de pastas y un poco de carne.

Además, si debes trabajar después del entrenamiento, es buena idea llevar una vianda con comida saludable para seguir la línea y no echar por bote el esfuerzo que hiciste antes. Esta planificación, por otra parte, te quitará un problema de la cabeza y te sentirás más descansado a lo largo de la jornada.

3.- Busca compañía

Ventajas y desventajas de correr descalzo.

Entrenar acompañado puede resultar una gran idea por dos motivos. Primero, porque es más divertido y llevadero. Segundo, porque pueden hacerse de apoyo mutuo cuando uno de los dos se sienta con pocas ganas de hacer semejante esfuerzo.

Créenos, ese día va a llegar. Por eso, es mejor contar con alguien que nos recuerde los objetivos y nos impulse —u obligue— a ir por ellos.

4.- No te olvides del descanso

Lógicamente, no puedes pretender entrenar temprano si no descansas adecuadamente la noche anterior. Tu cuerpo debe estar descansado para contar con la energía necesaria para moverse al día siguiente; sobre todo cuando hablamos de conseguir entrenar por la mañana.

Por este motivo, deberías dormir entre 7 y 9 horas la noche anterior a la realización de ejercicio. Lo recomendable en estos casos es irse a la cama unos 45 minutos que la hora habitual los días previos al entrenamiento.

El descanso también se beneficia con el entreno. Quienes hacen actividad física por la mañana descansan mejor durante las noches; al hacerlo por la tarde o noche, en cambio, al cuerpo puede costarle algunas horas ‘desactivarse’. Así, se produce un círculo viciosa que mejora notablemente la calidad de vida.

5.- Variar las rutinas

Ejercicios de entrenamiento con barra.

Si se hace todas las semanas lo mismo, tarde o temprano acabará abandonando la rutina por falta de motivación. Entonces, lo mejor es apuntarse a clases colectivas en las que los ejercicios varíen día a día.

Si entrenas por tu cuenta, considera hacer cardio un día, entrenamiento de fuerza otro, un circuito el siguiente y así sucesivamente. Nuevamente, la planificación se vuelve protagonista; en este caso, se deben crear rutinas variadas. Por supuesto, nunca te olvides del calentamiento previo para despertar tus músculos y evitar lesiones.

Finalmente, como la cereza del postre, te daremos un gran secreto que puede levantar tus mañanas: la música. Tus canciones favoritas tendrán la capacidad de ponerle color a tus mañanas más pesadas. Recuerda, si te trazas este objetivo podrás cumplirlo con voluntad y constancia; ¡ve por él!

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