5 malos hábitos para tu cuerpo

Fernando Clementin · 11 junio, 2018
Por culpa de algunos malos hábitos que llevamos a cabo sin ser conscientes, muchas veces limitamos nuestras capacidades y causamos daños que pueden ser irreparables a nuestro cuerpo

Muchas veces, somos los primeros en atentar contra nuestro bienestar, incluso sin darnos cuenta. Nuestras acciones, tanto las buenas como las no tan buenas, tienen consecuencias directas sobre nuestro cuerpo. ¿Realizas en tu vida cotidiana alguno de los siguientes malos hábitos para tu cuerpo?

Los seres humanos poseemos unas capacidades enormes, ya que podemos comprender, analizar y profundizar millones de datos y eventos que suceden alrededor en la faz de la tierra.; además, tenemos el potencial de deducir sus causas, prevenirlos o favorecer que acontezcan.

Desde esta perspectiva, y sumando también los inimaginables alcances de la medicina actual, parece impensado cómo podemos atentar contra nuestra salud día tras día. Con pequeñas acciones, vamos desgastando nuestro organismo, sin prisa pero sin pausa.

Lo hacemos a través de malos hábitos. A menudo sin darnos cuenta, somos los primeros en generar las condiciones para la aparición de ciertos males. A continuación, nos centraremos en algunos de ellos.

5 malos hábitos para tu salud

La pregunta lógica es ¿por qué lo hacemos? La realidad es que los motivos pueden ser varios. Algunos malos hábitos tienen relación directa con la sensación de placer que generan.

Otros, en tanto, permiten una cierta comodidad de la persona en su zona de confort. También están los que llevamos a cabo sin saber exactamente que sus efectos son negativos.

Estos son los malos hábitos en los que caemos a menudo y, preferiblemente, debemos evitar:

1. No descansar lo suficiente

La cantidad de estímulos, tentaciones y hasta responsabilidades que enfrentamos cada día hacen que cada vez dediquemos menos espacio al descanso. No nos referimos solamente al sueño, un factor clave para la vida humana, sino también al hecho de tomar una pausa.

Causas del insomnio.

¿Cuándo fue la última vez que te acostaste en tu cama sin móvil, televisor ni computadora, simplemente a reposar en silencio y a pensar en lo que fue tu día? Se trata de una práctica sumamente beneficiosa; el silencio es un gran aliado del bienestar.

Por otro lado, también solemos caer en el error de trabajar hasta tarde o de no desconectarnos al llegar a casa. Otra equivocación, por dos razones.

Primero, porque todo tiene solución, y más cuando se trata de cuestiones laborales. Segundo, porque estás en tu casa y es momento de relajarte: no te ocupes de problemas que todavía no han llegado.

Obesidad infantil.

2. Sedentarismo

La mayoría de la gente conoce los riesgos del sedentarismo. Aún así, también es amplio el porcentaje de personas que no se preocupan en cambiar su estilo de vida.

El primer problema aquí es la falta de actividad física. Esto genera una ralentización del metabolismo, a la vez que debilita músculos y huesos, disminuye la producción de hormonas importantes y, además, favorece la aparición de enfermedades cardíacas. ¿Qué es eso tan importante que no te permite tomarte 30 minutos al día para caminar un poco?

La alimentación también es un eje central en este asunto. El ritmo de vida frenético de hoy nos hace pensar que ‘no hay tiempo’ para salir a comprar ingredientes saludables, y mucho menos para prepararlos.

Por lo tanto, caemos a menudo en la trampa de la comida rápida. Como si fuera poco, esta suele ser más costosa; es una ecuación en la que solo ganamos comodidad a cambio de salud y bienestar.

3. Excesos

Darse un gusto de vez en cuando no tiene nada de malo. De hecho, hasta puede ser positivo: genera una sensación de satisfacción que nos impulsa a cumplir nuestras obligaciones con mayor entusiasmo.

No obstante, no se debe caer en los excesos: los dulces, el alcohol, la comida poco saludable. Hay que saber limitar las dosis, de modo que podamos disfrutar cada una de estas cosas sin hacerlas un hábito que perjudique seriamente nuestra salud.

Consecuencias del alcohol.

4. No cuidarnos en detalles

Para mantener el equilibrio y el bienestar del cuerpo, además de evitar los malos hábitos, tenemos que prevenir. Por ejemplo, para tener una dentadura saludable, debemos cepillarnos a diario, visitar periódicamente al odontólogo y evitar costumbres como el bruxismo.

Asimismo, hay que tomar cuidados con nuestra vista, expuesta día tras día a enormes desgastes. El descanso es elemental para evitar trastornos que han surgido recientemente, como el síndrome visual informático.

Finalmente, también debemos ser conscientes de los cuidados de la piel, el cabello, las zonas íntimas y las uñas, entre otros. El peor error es darle importancia a nuestro cuerpo solo cuando se nos presenta un problema o dolor.

5. Mala alimentación

¿Cómo reaccionaría tu coche si, en lugar de colocarle el combustible que indica el fabricante, le pones uno más barato y de menor calidad? ¿Serías capaz de asumir el riesgo?

Ahora bien, la pregunta es: ¿Por qué le haces eso a tu organismo? Picotear snacks poco saludables cada día, saltearse el desayuno o cualquier otra comida del día y levantarse por las noches a revisar la nevera reducen la calidad de vida.

Lo mismo pasa cuando cenamos muy tarde y en exceso: será imposible que el organismo pueda descansar y poner sus funciones en pausa cuando debe estar procesando todo ese alimento.

En definitiva, los malos hábitos están mucho más presentes de lo que solemos admitir. Sus consecuencias, también. Hazte un favor a ti mismo y afronta los cambios positivos que tu cuerpo exige; notarás la diferencia en el corto plazo y te sentirás sumamente satisfecho por cuidarte de la mejor manera posible.