7 mitos de nuestro cuerpo

Fernando Clementin · 16 abril, 2018
Siempre han existido mitos sobre nuestro cuerpo que sin ninguna razón que los respalde se transmiten como mantra entre generaciones, hoy damos caza a alguno de ellos y explicamos porque no son verdad

Así como ha ocurrido en otros ámbitos, el estudio del cuerpo humano ha permitido desmentir una gran cantidad de creencias erróneas. En este artículo, te contamos los siete principales mitos de nuestro cuerpo que, en realidad, no se condicen con lo que verdaderamente es.

La globalización y las redes sociales han potenciado en el último tiempo la aparición de noticias falsas e informaciones de escasa credibilidad. Así, se han popularizado mitos de nuestro cuerpo que, en realidad, no tienen nada que ver con la realidad. Estos se transmitieron de generación en generación durante siglos, aunque no siempre con teorías que los avalen.

7 mitos de nuestro cuerpo y sus refutaciones

Bebidas energéticas para el deporte, beneficios.

En algunos casos, la verdad hasta parece algo desilusionante. Sin embargo, es menester divulgarla de todos modos; aquí van las explicaciones a muchos mitos de nuestro cuerpo que, lamentablemente para algunos de ellos, no son ciertos.

1.- “El cerebro solo utiliza el 10% de su capacidad”

¿Cuántas veces has escuchado esta frase como una verdad irrefutable? Bueno, para desgracia de todos nosotros, esto no es así. Salvo en aquellas ocasiones en las que, por alguna patología, no se pueda usar la capacidad cerebral plena, esto sí ocurre.

Los seres humanos ocupamos prácticamente todos nuestros recursos cerebrales a lo largo de cada día. Por lo tanto, tampoco existen técnicas secretas para ‘despertar’ ese potencial dormido.

2.- “Si te rasuras el cabello, crece más grueso”

Nuestra cabellera está en crecimiento constante. El hecho de que la cortemos o rasuremos no altera esta cualidad, que por cierto, está delimitada por la genética.

La explicación a este mito surge de que, cuando comienzan a crecer, los pelos se ven más gruesos. Con el paso del tiempo, el desgaste que generan el sol y el aire lo decoloran y por eso lo percibimos como más delgado.

3.- “El azúcar genera hiperactividad”

Esta es una reivindicación que nos sorprende a todos. Durante años hemos sido testigos de padres que prohiben a sus hijos consumir ciertos productos para evitar sus efectos estimulantes en la conducta.

Bebida en lata con el azúcar que contiene.

Bueno, al final parece que esto no tiene asidero científico. Por el contrario, el azúcar —cuyos incuestionables riesgos y perjuicios vienen por otro lado— potencia la producción de serotonina, una sustancia neurotransmisora con propiedades calmantes.

4.- “Los humanos tenemos cinco sentidos”

Te sorprenderá saberlo, pero muchas evidencias científicas sugieren que existen dos más. Se trata de la nocicepción y la termocepción, que nos permiten sentir dolor y detectar temperaturas, respectivamente.

5.- “El café combate la borrachera”

De seguro alguna vez te tomaste una taza de café para mitigar los efectos de tantas copas. Sin embargo, lamentamos comentarte que esta práctica no tiene el resultado que piensas.

Tomar café por la mañana.

Es más, el café hasta podría tener el efecto opuesto a lo que buscas. Se debe a que, en realidad, lo que hace es devolver al cuerpo el estado de alerta que el alcohol disminuye. No obstante, esto no contribuye a paliar los efectos negativos que las bebidas alcohólicas generan sobre los procesos cognitivos.

En conclusión: el café te hará sentirte más despierto, pero no menos borracho. Para expulsar más rápidamente el alcohol de tu cuerpo, debes ingerir mucha agua.

6.- “Si lees con poca luz, tu vista se estropeará”

Esta típica amenaza de madres y abuelas no encuentra fundamentación en el campo empírico. Leer con poca luz puede generar cansancio en un individuo, pero sus capacidades relativas a la visión no se perderán. Con un descanso de algunas horas, volverá a la normalidad.

7.- “Es necesario beber dos litros de agua al día”

Este mito puede desmentirse desde diversos puntos de vista. Primero, es necesario apuntar que no todos los cuerpos son iguales; por lo tanto, no todos tenemos las mismas necesidades.

Segundo, no solamente debemos centrarnos en el agua; la idea es más bien considerar los líquidos. Estos están presentes en las infusiones, la carne, el pescado, los huevos, las verduras y las frutas. Por supuesto, el agua es un componente fundamental que aporta la mayor cantidad de líquidos a ingerir diariamente.

Finalmente, también hay que considerar que la cantidad de líquidos a consumir no es precisamente de dos litros. No hay una cantidad universal ni tampoco están probados los beneficios de la sobrehidratación; la mejor recomendación es escuchar a tu cuerpo. Este posee sensores casi infalibles para prevenir la deshidratación.

Entonces, si te sientes sediento o has perdido o vas a perder mucha agua durante un entrenamiento, bebe. Si no, no ocurre nada; tu cuerpo te avisará cuando haga falta.

Como verás, muchas de estas falacias están muy arraigadas en el imaginario popular. No obstante, bastan un par de datos científicos para desmentirlas. De ahora en adelante, habrá ciertos mitos de nuestro cuerpo con los que ya no podrán engañarte.