¿Cómo afecta el licor al rendimiento deportivo?

Este artículo ha sido escrito y verificado por el nutricionista Sául Sánchez Arias
Te enseñamos por qué el alcohol es un enemigo para los deportistas y cómo influye en el rendimiento
 

El licor, al ser una de las drogas permitidas por el COI, es bastante utilizado en el mundo del deporte. Muchos atletas lo usan con frecuencia para relajarse o evadirse de las duras sesiones de entrenamiento. Sin embargo, el consumo de esta droga tiene un coste elevado, tanto para la salud como para el rendimiento deportivo.

El licor disminuye el rendimiento en días posteriores

El alcohol tiene propiedades inflamatorias y de modulación de la tensión [1]. Por este motivo, el rendimiento del organismo se ve disminuido los días posteriores a su consumo.

Hasta que el cuerpo humano se recupera de una ingesta grande de alcohol pueden pasar al menos 48 horas. Durante este período, la eficiencia deportiva se verá reducida.

Los síntomas más claros en los días posteriores al consumo de licor son el cansancio y el agotamiento. La fuerza muscular puede verse mermada y es posible que aparezcan mareos dentro de la propia sesión de entrenamiento.

No está claro todavía si el alcohol aumenta el riesgo de lesión muscular. A pesar de ello, hay autores que lo relacionan estrechamente con este problema, sobre todo si se consume posentreno, debido a sus efectos hipoglucemiantes. Además, es un fuerte diurético, por lo que aumenta el peligro de deshidratación.

 

Está claro que beber alcohol después de un esfuerzo extenuante es totalmente contraproducente para la recuperación muscular [2]. Además, el rendimiento se verá mermado de manera notable en los próximos entrenos.

Chica cansada por el consumo de licor en los días previos al entreno.

El mito del licor y el poder antioxidante

Hasta hace pocos años, se vinculaba el consumo diario de vino con una mejora de la capacidad antioxidante. Este hecho se consideraba positivo para la salud cardiovascular y era recomendado por expertos.

La capacidad antioxidante del vino procede del resveratrol. Esta sustancia se encuentra en la uva negra y no es necesario que se produzca una fermentación alcohólica para que pueda ser aprovechada.

De este modo, el propio consumo de la fruta presenta un importante efecto beneficioso sobre la salud. Este efecto queda empañado si se produce la fermentación alcohólica.

La ingesta de alcohol aumenta el riesgo de padecer enfermedades complejas a medio y largo plazo. Está directamente relacionado con las patologías hepáticas y con el desarrollo de varios tipos de cáncer.

Por lo tanto, no compensa beber vino para aprovecharse de los efectos del resveratrol si en cambio se puede consumir uva negra cruda sin sufrir los efectos del alcohol.

 

Los antioxidantes y el deporte

El consumo de antioxidantes y alimentos con propiedades antinflamatorias sí que es interesante para la práctica deportiva. Por ello, en los últimos años se ha puesto de moda el consumo de semillas, ácidos omega 3, cúrcuma y otros vegetales ricos en estas sustancias.

Los antioxidantes permiten luchar con el desgaste que el deporte de alta intensidad provoca. A su vez, reducen la formación de radicales libres y mejoran la capacidad de recuperación después de un esfuerzo extenuante.

Las sustancias antinflamatorias permiten modular los procesos de inflamación muscular o articular posteriores al esfuerzo físico. De esta manera, la recuperación se produce de manera más rápida y efectiva y se reduce el riesgo de una lesión posterior. 

Mujer lavando frutas para su consumo posterior.

Para maximizar el consumo de estos nutrientes, es conveniente aumentar la ingesta de frutas y verduras. Además, se pueden utilizar ciertos suplementos como el omega 3, la cúrcuma, la vitamina D… Estas estrategias dietéticas, combinadas con un correcto descanso y con la abstinencia de bebidas alcohólicas, garantizará una óptima recuperación.

Conclusión sobre el licor y el alcohol

 

El consumo de bebidas alcohólicas es totalmente perjudicial para el organismo y para la práctica deportiva. Esta ingesta aumenta la inflamación, la deshidratación y el riesgo de lesión en los días posteriores al esfuerzo.

Asimismo, puede producir un aumento de la fatiga y una sensación de cansancio extenuante. En el caso de los deportistas de élite, la dieta se debe cuidar de manera muy estricta.

Por ello, y a pesar de que el alcohol esté permitido por el COI, se debe limitar lo máximo posible el consumo de esta sustancia. En su lugar, es interesante potenciar la ingesta de antioxidantes, alimentos con propiedades antinflamatorias y vitaminas.

Con este fin, es preciso garantizar el consumo de al menos cinco piezas de fruta y verdura diarias. De este modo, conseguiremos maximizar la recuperación muscular y minimizar el riesgo de lesión en las próximas sesiones de entrenamiento.

  1. Kypri K., McCambridge J., Alcohol must be recognised as a drug. BMJ, 2018.
  2. Kingsland M., Wolfenden L., Tindall J., Rowland BC., Lecathelinais C., Gillham KE., Dodds P., Sidey MN., Rogerson JC., McElduff P., Crundall I., Wiggers JH., Tackling risky alcohol consumption in sport: a cluster randomised controlled trial of an alcohol management intervention with community football clubs. J Epidemiol Community Health, 2015. 69 (10): 993-9.