Alergias vs. intolerancias

Este artículo fue redactado y avalado por la nutricionista Lucía Corral
13 junio, 2019
Una alergia alimentaria es mucho más peligrosa que una intolerancia. ¿Sabes cuál es la diferencia entre ambas?

Cuando se habla de reacciones adversas a los alimentos se engloban las alergias y las intolerancias alimentarias. Ambas pueden producir síntomas molestos y tener efectos adversos sobre la salud, pero no significan lo mismo.

Definiciones

La alergia o hipersensibilidad alimentaria es una reacción adversa mediada por el sistema inmunitario a un alimento, habitualmente a una proteína de este. La causa de los síntomas es la respuesta de la persona al alimento, no el alimento en sí mismo. Además, con el mismo alimento, los síntomas de la alergia de un individuo pueden ser muy diferentes de los de otra persona.

Por su parte, la intolerancia alimentaria es una reacción adversa a un alimento en la que no participa el sistema inmunitario, y tiene lugar por el modo en el que el organismo procesa el alimento o sus componentes.

Esta afección puede estar causada por una reacción tóxica, farmacológica, metabólica, digestiva, psicológica o idiopática a un alimento o a las sustancias químicas que contiene.

El término ‘sensibilidad a los alimentos’ sirve a modo de comodín; se ha utilizado como sinónimo de alergia alimentaria y de intolerancia alimentaria, pero no indica la causa de los síntomas.

La respuesta individual de una persona a un alimento o componente del alimento, y su interpretación final por parte del organismo como ‘amigo’ o ‘enemigo’, está condicionada por múltiples factores, como por ejemplo:

  • La genética.
  • La integridad de la barrera intestinal.
  • La microflora intestinal.
  • El estrés.
  • Las influencias ambientales y fisiológicas.
  • Los factores psicológicos.

Incidencia de las alergias

Cualquier alimento puede causar una reacción alérgica, pero solo unos cuantos alimentos son los principales culpables:

  • La leche y el huevo son los alimentos que con mayor frecuencia producen alergia en la primera infancia en todos los países occidentales. De estas dos, es más persistente la alergia al huevo.
Alternativas al huevo.

  • Las alergias a la leche, la soja, el huevo y el trigo en niños tienden a remitir espontáneamente, mientras que la alergia al cacahuete, los pescados, los frutos secos y los mariscos se consideran más persistentes.
  • En niños mayores, adolescentes y adultos, los alimentos que con más frecuencia producen alergia son los frutos secos, el cacahuete y las frutas frescas (manzana, melocotón, kiwi). En niños alérgicos se realizan tratamientos de inmunoterapia para inducir la tolerancia de algunos alimentos.

Pruebas diagnósticas de alergias

El abordaje diagnóstico comienza con la historia clínica y la exploración física y se complementa con un estudio alergológico, el cual consta de:

Pruebas cutáneas

Consiste en observar la reacción de la piel al contacto con el alérgeno. Pueden ser prick (pinchazo) con extractos comerciales o mediante prick-prick con el alimento natural directamente. El resultado positivo sugiere la posibilidad de alergia. Por el contrario, la negatividad es un excelente mecanismo para excluir una posible reacción alérgica.

En la actualidad, solo se considera una prueba cutánea positiva de valor diagnóstico definitivo en aquellos casos de anafilaxia, después de la ingestión de un alimento aislado. Es decir, si la prueba da positiva y se han tenido síntomas respiratorios al comer el alimento.

Diagnostico patogénico

Se realiza una analítica y se solicitan los anticuerpos IgE específicos. Si la analítica es positiva para el anticuerpo IgE de un alimento concreto, hay que realizar más pruebas para confirmar la alergia. La detección de anticuerpos IgE frente a los alimentos implica sensibilización, no necesariamente alergia clínica.

Pruebas de tolerancia oral

El método más fiable para diagnosticar una alergia es la provocación oral. Para ello, se expone al sujeto a la toma del alimento del que se sospecha alergia y se observa cómo reacciona. Este procedimiento puede realizarse de distintas formas.

En primer lugar, si el sujeto ingiere el alimento al que tiene alergia, se considera una prueba de tolerancia oral abierta. Se recomienda en casos dudosos, en los que el paciente evita el alimento sospechoso, y en niños pequeños. Si el resultado fuese dudoso, se necesitaría confirmación con doble ciego.

La prueba simple ciego controlada con placebo se da cuando existen dos opciones: una de ellas contiene el alérgeno y en la otra no, pero solo lo sabe el examinador, no el examinado. Esta técnica sirve para eliminar el sesgo del paciente, ya que muchas veces las personas alérgicas pueden sugestionarse. Es útil en síntomas muy subjetivos y aconsejable en medios de no accesibilidad al doble ciego.

Las alergias e intolerancias son comunes ante alimentos como la leche.

La tercera opción es hacer una prueba de tolerancia oral con doble ciego controlada con placebo. Para realizar esta prueba son necesarias tres personas: el médico, el paciente y una tercera persona que decide si la muestra lleva el alérgeno o no.

Este es el patrón de referencia diagnóstica, ya que elimina el sesgo del paciente y del médico. Es esencial si se precisa un diagnóstico objetivo.

Diagnóstico de la intolerancia

Lo primero que hay que hacer es identificar cuál es el ingrediente que causa malestar. Una vez localizado, es importante cuantificar la cantidad que genera síntomas. Por ejemplo, en el caso de sospechar una intolerancia a la lactosa, es importante cuantificar cuánta leche se ingiere sin que se produzca sintomatología.

Para confirmar que existe mal absorción de un hidrato de carbono se realiza el test del hidrógeno espirado. Esta prueba se realiza en el caso de la fructosa, lactosa o galactosa. Con el fin de conocer la información sobre la dosis que provoca síntomas, se puede realizar una prueba de provocación oral. Puede realizarse cualquiera de las modalidades: abierta, simple ciego o doble ciego.

Tratamiento de las alergias

La base del tratamiento de la alergia es la evitación del alimento, pero hay que tener en cuenta que no siempre es posible, por lo que se deben proporcionar instrucciones para el tratamiento de urgencia. Este consiste en la administración de adrenalina.

Un buen manejo en la lectura del etiquetado es imprescindible, ya que las reacciones alérgicas pueden ser desencadenadas por cantidades mínimas. Existe una lista de alérgenos de declaración obligatoria que incluye:

  • Contiene gluten.
  • Crustáceos.
  • Huevos.
  • Pescado.
  • Cacahuetes.
  • Soja.
  • Lácteos.
  • Frutos de cáscara.
  • Apio.
  • Mostaza.
  • Granos de sésamo.
Recetas con semillas y frutos secos.

  • Dióxido de azufre y sulfitos.
  • Moluscos.
  • Altramuces.

Las dietas de evitación, junto con la medicación de rescate, no curan las alergias a alimentos. En este sentido surgió la inmunoterapia oral.

La inmunoterapia oral trata de inducir tolerancia mediante la administración oral del alimento alergénico. Se comienza con cantidades muy bajas, las cuales se incrementan progresivamente hasta alcanzar una ración normal, que se consume a diario de forma mantenida.

Las indicaciones de este tratamiento son alergia persistente a un alimento esencial o básico en la dieta y alergia grave con un alimento difícil de evitar en una dieta normal.

En definitiva, las alergias e intolerancias son problemas perfectamente tratables. Desde luego, es importante identificar los síntomas, hacer un diagnóstico y tomar medidas tempranas para evitar cuadros de sintomatología grave.

  • Salas-Salvadó, J., i Sanjaume, A. B., Casañas, R. T., i Solà, M. E. S., & Peláez, R. B. (Eds.). (2019). Nutrición y dietética clínica. Elsevier Health Sciences.
  • Bebidas, F. E. de I. de la A. y. (2013). Alergias e Intoleracias Alimentarias. Guía de Gestión de Alérgenos En La Industria Alimentaria, 36–86.