Cómo nos afecta la respiración en la concentración

Francisco María García · 20 junio, 2018
Es uno de los fallos que más pasamos por alto al hacer deporte, debemos adaptar nuestra respiración al esfuerzo y mantener un ritmo constante; con algunos ejercicios es sencillo aprender a dominar nuestra respiración

El sabio Patañjali ubica la concentración como el sexto paso en el camino de la iluminación. Se trata de la capacidad de controlar lo que nos pasa por dentro, y se logra mediante una rigurosa práctica. La respiración en la concentración da pie a un ejercicio eficiente y natural para aquietar la mente y focalizarla en una idea u objeto.

Mediante la práctica cotidiana de ejercicios de respiración, es posible sostener la concentración por cada vez más tiempo. En el yoga de Patañjali, una vez que se logra el estado de concentración, se puede alcanzar la contemplación meditativa.

Uso de la respiración en la concentración

Puede parecer difícil, más sólo es cuestión de empezar. En yoga, el control del proceso respiratorio recibe el nombre de pranayama. Tomando consciencia de los momentos de exhalación e inhalación, el cuerpo se vuelve más ligero. La niebla del mundo interior, repleto de pensamientos constantes y dispersos, se disipa.

Por otra parte, la respiración en la concentración es indispensable para disfrutar de niveles de energía elevados durante todo el día. Una persona abrumada emociones de diferente índole, lucirá decaída y triste. Como sabemos, la felicidad y la inteligencia no siempre van de la mano.

Es por ello que, ante todo, debemos cuidar la relación del cuerpo con la mente y el espíritu; la respiración es ese canal que comunica cuerpo y alma. La cotidiana práctica de las técnicas respiratorias, permite despejar las vías respiratorias y tener cada vez más caudal de oxígeno.

De este modo, se adquiere la concentración en todos los planos, propiciando un estado anímico sereno. La respiración puede ser una aliada, un pase hacia la tranquilidad, incluso en momentos difíciles. Una vez gobernada, la técnica de respiración para la concentración se puede usar en cualquier momento.

Aprender a respirar para aprender a concentrarse

Dicen los sabios que con una inhalación venimos y con una exhalación nos vamos. La respiración es la vida misma. Para el yoga, mediante el control prolongado de esta capacidad se activa la energía vital sagrada que hay en nosotros, la kundalini.

A nivel físico, la respiración profunda estimula el sistema nervioso, tanto parasimpático y simpático. Esto implica una mayor capacidad de relajarse en momentos de estrés, por un lado. Por el otro, se activan las funciones cerebrales. Gracias a las técnicas de respiración en la concentración, los hemisferios se equilibran.

A continuación, veremos un conjunto de ejercicios respiratorios para comenzar a dominar la técnica y alcanzar niveles elevados de concentración. En todos ellos, lo que cuenta es la constancia periódica. Los resultados están asegurados.

Ejercicios de respiración consciente

La respiración profunda se emplea en yoga y en toda técnica de relajación. Consiste en acostarse boca arriba, aunque se puede realizar sentados llegado el caso, e inhalar suavemente por la nariz. Ese aire debe llenar los pulmones desde abajo, de modo que el abdomen suba y el diafragma baje.

Cómo afecta la respiración en la concentración.

Una vez que la capacidad abdominal está colmada de aire, se retiene por cuatro segundos. El aire volverá a salir por la nariz lentamente realizando el camino contrario; luego acompaña el ejercicio una pausa de cuatro segundos más. Con tres respiraciones profundas el cuerpo y el estado de ánimo se verán beneficiados de inmediato.

La respiración en la concentración también utiliza en yoga la técnica alternada. La respiración alternada es una de las más importantes de la disciplina. Hay que ir alternando las fosas nasales izquierda y derecha en cada inhalación, retención y exhalación.

Comenzarmos tapando la fosa derecha completamente y exhalando todo el aire por la izquierda. Se inhala por la izquierda, se retiene, y se exhala por derecha para comenzar de nuevo desde este lado. Una vez que se acostumbra el cuerpo al ejercicio, se realiza contando el tiempo de cada instancia. Podemos empezar con cuatro segundos, hasta llegar a diez.

Se considera que la respiración cruzada del Pranayama el ejercicio perfecto para equilibrar los canales energéticos. De esa forma, la fosa nasal derecha estaría conectada con la parte de mayor actividad física y mental. Limpiar este canal activa y da energía. Por su parte, la fosa izquierda conecta con lo emocional, y su limpieza relaja y tranquiliza.

Tanto la práctica de la respiración profunda como la de la respiración alternada conducen a un estado de concentración progresivo. Al cabo de cierto tiempo, los beneficios son cada vez mayores, incluyendo una sensación de dicha y bienestar general muy agradables.